Opinión / Columna
 
Prisma 
Salvador García Estrada 
Eliminar el contrabando: misión imposible
La Voz de la Frontera
13 de noviembre de 2009

  Tan ocupado que está el secretario de Hacienda, en sus afanes de tapar los boquetes financieros de la administración pública federal -causados por la baja en la recaudación, de las ventas petroleras, las remesas de dólares, y por un gasto excesivo-, estaría fallando en funciones que son esenciales para la economía nacional.

Una de ellas sería la operación de los fallidos controles financieros establecidos para evitar el lavado de dinero, que a ciencia y paciencia se sigue dando, en diversas modalidades que por lo visto las autoridades hacendarias "no han podido, o no han querido detectar".

Otro punto que parece haber sido relegado, es la transparencia en el manejo de los recursos públicos. Recientemente, un organismo internacional reprobó a nuestro país en este importante renglón. De 100 naciones, ocupamos el nada honroso lugar 48.

La reforma fiscal integral que desde muchos años vienen reclamando el sector contribuyente, a fin que las cargas impositivas sean justas y los sistemas de recaudaciones efectivos que faciliten el cumplimiento de las obligaciones, sigue formando parte de los pendientes, en perjuicio de los pagadores de impuestos cautivos.

Otra de las encomiendas en las que Hacienda ha fallado en forma notable, es precisamente en una tarea que ha sido calificada como "misión imposible". Se trata amigo lector, del contrabando de mercancías, productos y cosas, en todas sus modalidades.

Hace algunos meses Hacienda tomo una "sabia" decisión, dizque con el fin de eliminar la corrupción -contrabando- en las aduanas: cambio al personal de inspección en las garitas presuntamente por corrupto, por un grupo de jóvenes egresados de la carrera de comercio exterior, que se supone actuarían decentemente.

Sin embargo, al parecer no fue así. Los muchachos no resistieron la tentación de hacer dinero fácil y, si bien es cierto al principio de su gestión, trabajaron bien, hoy actúan como sus antecesores.

Dicho de otra manera, la fuerza económica del contrabando avasallo a unos cuantos y su "majestad" el contrabando sigue presente.

Automóviles, llantas usadas, ropa y otras mercancías y productos siguen pasando, sin problema alguno, claro, previo pago del cual no existe recibo oficial.

Con frecuencia funcionarios hacendarios se asustan del notable incremento de la informalidad en el país, olvidando que la propia dependencia al complicar su vasta tramitología, es la que induce a muchos micro empresarios a bajar la cortina de sus negocios para irse precisamente, a la informalidad. El tema da para más.

salvadorgarciaestrada@yahoo.com.mx




 
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