Opinión / Columna
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Caleidoscopio
Francisco García Flores
Pinceladas revolucionarias
La Voz de la Frontera
12 de noviembre de 2009
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FALTAN muy pocos días para que se esté conmemorando el primer centenario de la iniciación del estallido revolucionario (20 de noviembre de 1910). Y a partir de hoy dejaremos en este espacio algunas estampas de aquella sacudida social. Empecemos con el cobarde asesinato de Emiliano Zapata llamado "el mártir del agrarismo". HAN pasado 89 años. La hacienda de San Juan de Chinameca fue el escenario; la víctima obedecía al nombre de Emiliano Zapata. Los campesinos del sur sintieron la angustia de la orfandad; la traición convertida en crimen no sólo pretendía segar una vida, sino frenar una terca exigencia revolucionaria de grupos humildes.
MUCHOS poderosos sintieron tranquilidad, Zapata había muerto. A los indígenas y a los campesinos pobres de las regiones en donde había operado el caudillo les quedó sólo la idea...y la tumba.
SOBRE un pequeño montículo de tierra se levantaba una tosca cruz de madera en la que se leía: "Emiliano Zapata, fallecido en abril de 1919. Un Zapata muerto, con acciones y pensamientos aislados o deformados hasta por los efectos naturales del tiempo tectónico neoclásico, epitafios literarios bien acuñados.
PRÓSPEROS políticos, industriales, comerciantes y banqueros han mandado construir estatuas al héroe por todo el territorio nacional. Los herederos de Zapata se quedaron sin la tumba pobre pues la suple modernos mausoleos hasta donde van los políticos de nuevo cuño a pronunciar discursos vacíos a cargo de politicastros de tercera categoría. El zapatismo no ha muerto, fue una forma de luchar por la tierra, por la conquista de una meta; pero mientras los hombres del campo, los de a pie sigan marginados la mística zapatista seguirá de pie, muchos de los anunciados del caudillo siguen firmes, son intemporales. Fue un hombre limpio, plenamente convencido de limpieza de sus ideales a quien quisieron seducirlo con dádivas pero el terco suriano no era de esos.
POR eso lo mandaron asesinar.
CAMBIANDO de frecuencia, sin dejar la sintonía digamos que Porfirio Díaz el héroe de Miahuatlán y de La Carbonera el 2 de abril, el chicano valiente, siente el peso de los años lo que lo lleva a tomar la decisión de convocar a elecciones libres, sin el tutelaje oficial pues considera que el pueblo ya está suficientemente maduro para elegir a sus gobernantes y así se lo hace saber en una histórica e insólita entrevista al reportero norteamericano J. Creelman.
PERO una es la intención y otra la acción y la disposición. Al dictador oaxaqueño le endulzaron los oídos la corte inverecunda encabezada por los "científicos" con quienes coincidía su esposa Carmelita Romero Rubio, convenciéndolo de la inconveniencia de que dejara huérfano al pueblo, que no era aún la hora del retiro. ¡Y el viejo claudicó, se dejó convencer. Y eso lo perdió. Es la historia trágica de todos los dictadores que se saben más que sus pueblos.
MESES después por su empecinamiento, por no escuchar los idus de idus de marzo don Porfirio salía rumbo a un destierro del que nunca regresó.
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