Opinión / Columna
 
Alto Poder 
Manuel Mejido 
7 de noviembre de 2009

  * Calderón duplicó el salario a militares. Los obreros apenas 4 pesos más

* De 2006 a 2009 la Sedena triplicó su gasto pero no obtuvo resultados

* Los programas sociales para educación y salud infantil son un fracaso

A inicios de 2006, el Gobierno PAN-foxista fracasaba, el pueblo se confrontaba, la crisis económica se agudizaba, la violencia e inseguridad aumentaban, miles de personas permanecían en el paro y Felipe Calderón recorría el país como candidato panista a la Presidencia de la República con el lema "El Presidente del Empleo". La frase impactó positivamente entre los electores.

Tras dos semanas en Los Pinos, Calderón y su equipo de colaboradores, encabezados por el entonces jefe de la Oficina Presidencial, Juan Camilo Mouriño, cambiaron las prioridades del proyecto de Nación ofrecido a los mexicanos. Del empleo se pasó al combate a la inseguridad, porque pensó que le resultaría más redituable electoralmente y fácil de cumplir. La mañana del 13 de diciembre de 2006, desde la residencia oficial, el Presidente anunciaba el envío temporal de siete mil 500 militares y dos mil 500 marinos a la Policía Federal Preventiva para fortalecer las actividades de vigilancia, prevención de delitos, protección civil y auxilio a la población porque "no permitiremos que los criminales sigan obstruyendo el camino de México hacia un futuro de mayor prosperidad y desarrollo".

En su discurso, el presidente Calderón justificaba el envío de tropas a las calles para impedir que algún estado se volviera "rehén del narcotráfico, el crimen organizado o de la delincuencia común".

El 19 de febrero de 2007, durante la memoración del Día del Ejército, duplicó el salario de los militares. Un año después, a la tropa le aumentó otros 500 pesos, como compensación a su "arriesgado" trabajo en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.

Empero, un obrero sólo vio incrementadas sus percepciones, en el transcurso de los tres años de la administración calderonista, en 180 pesos mensuales.

La opacidad, los vacíos legales y la poca atención que los legisladores han dado a la violación constitucional por el mal uso del Ejército en labores de seguridad pública, permitieron que actualmente haya 27 mil soldados combatiendo a presuntos delincuentes pero, sobre todo, violando flagrantemente los derechos humanos de civiles.

Como presidente de la República, Felipe Calderón olvidó su promesa de campaña de generar más y mejores empleos. Según el Inegi, actualmente hay casi tres millones de desocupados, aunque economistas de la Universidad Nacional Autónoma de México señalan que la cifra asciende a más de 25 millones, porque el empleo informal (la rama en la que laboran más de 20 millones de personas) no debe considerársele fuente de trabajo debido a que no genera riqueza a la Nación.

En cambio, entre 2008 y 2009, el Ejército y las Fuerzas Armadas aumentaron cuatro mil plazas y la Secretaría de Seguridad Pública Federal, 10 mil, según cifras de la Comisión de la Defensa Nacional de la Cámara de Diputados. La iniciativa privada apenas generó 700 mil.

* MÁS POLICÍAS MEJOR PAGADOS

Obviamente a mayores funciones, un mayor número de empleados pero, sobre todo, más dinero.

Cuando Calderón recibió el país, la Sedena tenía un presupuesto de 26 mil 31 millones de pesos. Para 2009, la dependencia dispuso de 43 mil 623 millones. En tanto que la Secretaría de Seguridad Pública Federal, triplicó sus recursos en los últimos tres años, al pasar de nueve mil 274 millones a 32 mil 916 millones.

Mantener al sistema de seguridad nacional y pública requiere de cuantiosos recursos. Cada policía federal le cuesta a los contribuyentes 301 mil pesos y cada militar 214 mil 678 pesos anuales.

El incremento anual en el presupuesto para seguridad continuará en 2010. Los legisladores aprobaron la semana pasada destinarle recursos por más de 117 mil millones de pesos.

El próximo 1 de diciembre se cumplirán tres años de la llegada de Felipe Calderón a la Presidencia. Hasta la fecha, ha incumplido con la generación de empleos fijos y bien remunerados, que dijo sería prioritario para su Gobierno.

Tampoco le resultó anteponer el combate al narcotráfico y el crimen organizado sobre el empleo, porque su "guerra" contra la delincuencia no sólo es inconstitucional sino que ha dado pírricos resultados, comparada con los millones de pesos que se le han destinado.

Sin haber solucionado el desempleo ni la inseguridad, desde el pasado 8 de septiembre el presidente Calderón y su gabinete cambiaron, por tercera ocasión, las urgencias que el país demanda y que el pueblo exige, según los funcionarios.

* DE LA INSEGURIDAD A LA POBREZA

En su discurso, con motivo del envío al Congreso del paquete económico para 2010, el primer mandatario señaló que la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos contenían "los cambios sustanciales que, a mi juicio, requiere México para recuperar el paso en la senda del desarrollo humano sustentable. Y en particular, está centrado en la prioridad de abatir los niveles de pobreza extrema en el país. Es un presupuesto orientado al combate a la pobreza en México..."

Cuando Agustín Carstens acudió, ese mismo día, al Senado a entregar el presupuesto de 2010, reiteró el compromiso del Gobierno de la República para reducir el número de pobres en el país. Para conseguirlo propuso un impuesto del dos por ciento al consumo generalizado, que estaría etiquetado para programas sociales.

La propuesta preveía una captación de 80 mil millones de pesos que se reflejaría en un aumento de los recursos para los programas Oportunidades y Apoyo Alimentario, que en su conjunto pasarían de 49 mil 500 millones de pesos, a 74 mil 500 millones de pesos, es decir, un aumento de más del 50 por ciento, de 2009 a 2010.

Pero esta vez, el pueblo no les creyó porque se ha demostrado que la ayuda gubernamental nunca llega a donde debe y siempre se queda en discursos partidistas y en las cuentas bancarias de políticos y gobernantes.

Para conocer el impacto de los programas sociales gubernamentales, Gestión Social y Cooperación, A. C., un Organismo No Gubernamental, comparó "la rentabilidad social de cada programa y su capacidad para cumplir realmente los objetivos para los que fueron creados..."

El estudio demostró que "en una escala de cero a cien, donde la mínima aprobatoria es 60, la calificación promedio general obtenida fue de 56.34." También se comprobó que "72 programas, de los 131 que opera el Gobierno, están reprobados", es decir, la mayoría es un fracaso.

Resulta preocupante que los tres peor calificados estén enfocados a la educación y la salud infantil. Los programas Nacional de Becas y Financiamientos, de Fortalecimiento a la Educación Especial (ambos manejados por la SEP) y el de Protección y Desarrollo Integral de la Infancia (del DIF), obtuvieron los peores resultados.

Con tan malos resultados en los programas sociales gubernamentales, el pueblo jamás creerá en las supuestas buenas intenciones de la Secretaría de Hacienda para recaudar impuestos y destinarlos para el combate a la pobreza. Porque cuando los funcionarios públicos tengan más dinero, seguro se aumentarán el salario, prestaciones y gastarán más en autos de lujo, teléfonos celulares, etcétera. Como lo han hecho a partir del 2000.

Para completar el cuadro de simulaciones y fracasos del Gobierno, el presidente Calderón, por decreto, dio por terminada la recesión, como si ese asunto económicofinanciero desapareciera con declaraciones políticas.

Los gobernantes, legisladores y políticos deben aprender a gobernar austeramente, porque el pueblo aprendió a vivir miserablemente y cada día encuentra una nueva manera de sobrevivir.

* DE MALAS Y PEORES

La designación del nuevo presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), contó con todas las características del viejo sistema priísta para deshacerse de sus enemigos. Primero, se propaló en los medios de comunicación ultraderechistas y conservadores, de supuestos favoritismos de un grupo político por un candidato, lo que terminó por desgastar su imagen pública, aunque permanece intacta su integridad moral, probados conocimientos y gran experiencia. Después, los senadores postergaron la discusión de quienes integrarían la terna, hasta aprobar el presupuesto del próximo año. De tal manera que la designación de Raúl Plascencia como sucesor de José Luis Soberanes en la CNDH despertó la sospecha de posibles arreglos entre las bancadas en el Senado. Lo peor del asunto fue la intervención de Norberto Rivera Carrera en la designación, porque se le vio por el recinto de Xicoténcatl, aunque nadie supo por quién abogaba y, menos aún, con qué facultades constitucionales o políticas cuenta el prelado para entrometerse en asuntos legislativos que le son ajenos. *** Para evitar posibles ataques del crimen organizado o que filtre información a la prensa de errores cometidos por militares y policías en la "guerra" contra la delincuencia, el Presidente Calderón nombró a Eduardo Medina Mora, el exprocurador General de la República, como embajador de México ante Gran Bretaña. Entre más lejos estuviera el exprocurador y exsecretario de Seguridad Pública, mejor, porque su renuncia al gabinete lo enfrentó con el primer mandatario.

Javier Eduardo López Macías, presidente de la Unión Nacional Integradora de Organizaciones Solidarias y Economía Social (Unimoss), criticó la Ley de Ingresos 2010 que aprobó el Congreso de la Unión por considerar que las reformas fiscales forman parte de un sistema anacrónico e ineficiente que ha dejado hoyos y vacíos que complica el pago de impuestos y encarece los bienes y servicios de la población mexicana. Para evitar "más parches a la política fiscal" propuso ir por una gran reforma fiscal para 2011 que contemple la negociación y el acuerdo entre los Poderes Ejecutivo y Legislativo con los diferentes sectores de la sociedad como son las organizaciones campesinas, iniciativa privada e incluso con universidades a fin de iniciar la discusión en enero del próximo año y concluirla a más tardar en noviembre. Aseguró el dirigente de Unimoss que si se hace una consulta participativa e incluyente como también lo plantea el presidente Felipe Calderón se logrará tener un sistema fiscal promotor del desarrollo, la inversión y el empleo, y advirtió que en ésta los Partidos Políticos deberán dejar de regatearle las reformas de fondo que requiere el país.

Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.

mejido@elsoldemexico.com.mx
 
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