Opinión / Columna
 
Caleidoscopio 
Francisco García Flores 
Una década después
La Voz de la Frontera
4 de noviembre de 2009

  EL sacrificio que significó para amplios sectores de la población mexicana, pero con énfasis para el infelizaje, lo que se conoció hace diez años como los tristemente célebres "errores de diciembre" y que el extranjero se bautizaron como "la crisis tequila" por sus efectos multiplicadores sobre el sistema financiero mundial, hoy, una década después poco a poco ha ido disminuyendo el azoro que aquella sacudida provocó.

HOY puede verse con relativa tranquilidad pese a los resabios de deterioro que prevalecen en hogares y empresas. Recordemos que poco más de quince mil trabajadores fueron despedidos por empresas que a raíz de los errores decembrinos que quedaron al borde de la quiebra; las cadenas productivas se rompieron, se duplicaron los réditos cobrados por la banca, los tribunales recibieron más de 4 mil demandas por abusos y cobros bancarios ilegales, tres bancos fueron intervenidos y sus accionistas principales buscaron evadir la justicia -buscaron evadirla y lo lograron porque siempre los pillos tienen habilidad para encontrar cómplices -el dinero, como usted sabe, es el gran corruptos por excelencia-; el sistema financiero nacional se colapsó y con él la economía nacional.

NO se recuerda en la historia moderna del país una crisis con repercusiones tan graves como la que estalló hace diez años y cuya culpabilidad se la aventaban como bola de básquet Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, siendo más volcánico el primero de ellos que siempre sostuvo que su sucesor no supo, no pudo o no quiso manejar la situación. Quien quiera que haya sido el culpable lo cierto es que entre ambos se gestó un odio africano.

UNA animadversión que se multiplicó a raíz de que Zedillo mandó al bote el hermano incómodo, Raúl Salinas, lo que originó que el ex presidente en una actitud inusitada, sorpresiva y teatral se declarara en huelga de hambre lo que no tuvo los efectos que buscaba pues lo que logró fue la burla y conmiseración de un pueblo al que ya no le impactan esos recursos heroicas con fines políticos.

HAN pasado diez años desde entonces. Mucho agua ha corrido debajo del puente desde ese estrujante 1994, aunque a partir de esas enseñanzas la nación se ha reorganizado para enfrentar a un mundo más moderno y competitivo, sin embargo el reto será traducir lo que se ha logrado, en crecimiento económico y bienestar social, porque no es justo que los de abajo sigan más abajo mientras los que tenían sigan teniendo cada vez más.

UNA década después unos seguimos siendo más iguales que otros; sin embargo estamos confiados todavía en un cambio, pero un cambio con rumbo, con esperanza y destino, no como el hipotético cambio que nos prometieron los adalides panistas con Fox a la cabeza, que a la postre resultó más de lo mismo.
 
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