Ciencia y Tecnología
Africanos concluyen boicot a la conferencia climática de la ONU
Organización Editorial Mexicana
3 de noviembre de 2009


AP

Barcelona, España.- Medio centenar de países africanos concluyeron su breve boicot a las negociaciones de la ONU sobre el cambio climático, después de recibir promesas de que habrá conversaciones más profundas sobre cuánto deberán las naciones ricas recortar sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Debido a las demandas de los africanos, la mayoría del resto de las conversaciones de esta semana en Barcelona se consagrará a discutir las promesas para reducir los gases de carbono en lugar de otros asuntos, incluyendo las compensaciones de carbono y algunas acciones de parte de los países en desarrollo, afirmó John Ash, presidente de las negociaciones sobre emisiones.

Los africanos, apoyados por otros 70 países en desarrollo, dijeron que las naciones industrializadas estaban ofreciendo compromisos débiles para limitar las drásticas alzas de temperatura, mientras Africa estaba siendo devastada por sequías e inundaciones que se cree son causadas por el calentamiento global.

Los científicos dicen que para 2020 los países industrializados deben reducir sus emisiones entre 25 por ciento y 40 por cientoi frente a los niveles registrados en 1990, pero las metas anunciadas hasta ahora representan una cantidad mucho menor.

El boicot previo había obligado a cancelar solamente algunas reuniones técnicas en la conferencia climática de esta semana en Barcelona, pues las negociaciones sobre la forma general del acuerdo y sobre financiamiento para países pobres continuaron ininterrumpidas.

Sin embargo, el boicot envió una señal clara de que los países en desarrollo podrían endurecer sus posiciones durante la conferencia de la ONU sobre cambio climático el mes próximo en Copenhague.

Los negociadores esperan adoptar un tratado en Copenhague que regule las emisiones mundiales de gases de carbono. "Es muy bueno que los africanos hayan podido defenderse juntos finalmente", afirmó Fiona Musana, de la organización Greenpeace Africa, con sede en Johannesburgo. "Eso envía una señal fuerte", agregó.