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Mexicali
Honraron cachanillas la memoria de sus muertos
HOMENAJE.- Como es tradición, miles de mexicalenses se volcaron ayer en los panteones de la ciudad para rendir homenaje a sus seres queridos en el "Día de Muertos".
La Voz de la Frontera
3 de noviembre de 2009
Por Luis García Higuera
Fieles a la tradición mexicana, cientos de familias acudieron a los panteones de la localidad para visitar y recordar a sus fieles difuntos, mismos que se conmemoraron en todo México el pasado 2 de noviembre. El ambiente que se respiraba en todos los sitios donde descansan los cuerpos de quienes se adelantaron en el viaje, era más de fiesta que de pesar, y así lo demostraban las flores que adornaban las lápidas, o los conjuntos norteños que por 80 pesos por tema, le entonaban la canción favorita del difunto, como si con las alegres notas de la música, se fuera también la pena y el pesar de haber perdido a un ser querido. Tal es el caso de la familia Gastélum, quienes en el Panteón Municipal Centinela tienen un familiar que murió no hace mucho, y acudieron para estar con él "en familia", por lo que entre todos, limpiaron la tumba, barrieron la basura acumulada a lo largo del año y hasta comieron y bebieron con su ser querido, pues como dijeron, para ellos no ha muerto. Esta escena invariablemente se repitió en todos los panteones, por que el mexicano sabe reírse hasta de la muerte, y se hace amigo de ella, por que como dice el refrán, "pa todo hay maña, menos pa la muerte", y eso se ha asimilado a través de los siglos en la idiosincrasia del mexicano. Si bien dicen que la muerte no hace distinción entre ricos y pobres, y eso se refleja perfectamente en los panteones de Mexicali, pues todos sin excepción y a la medida de sus posibilidades, quieren deleitar a su difunto con flores, música y comida, pero el dolor hermana a las personas y si hay una fecha en el calendario que de verdad borre las diferencias entre ricos y pobres, es, sin lugar a dudas, el día de muertos. "No hay que olvidar a nuestros difuntos", dijo la señora Rivera mientras barría la tumba de su hijo en el Panteón Sonora, misma que fue destruida por vándalos hace algunos meses y no ha podido restaurarla por no contar con recursos económicos. |
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