Opinión / Columna
 
Alto Poder 
Manuel Mejido 
24 de octubre de 2009

  * El robo de agua y luz es un problema de abusos

* Casi 10 millones de mexicanos carecen del líquido

* Se desaprovechan los recursos pluviales: especialistas

Los motivos para decretar la extinción de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, según la versión que el Gobierno de la República ofreció a los usuarios, fueron los excesivos privilegios de los trabajadores que provocaron la nula rentabilidad de la paraestatal y ocasionaron que para 2010, la Secretaría de Hacienda propusiera destinarle un presupuesto de 45 mil millones de pesos, equivalente al doble de lo que recibirán la UNAM y algunos programas sociales.

Para solucionar el conflicto laboral de LyFC, la administración calderonista generó un escándalo mediático en contra del líder de los electricistas, Martín Esparza, que logró desacreditarlo y eliminar al sindicato.

Pero las autoridades se olvidaron de resolver el principal problema que descapitalizó a la Compañía de Luz. El robo de energía doméstica y en la vía pública, agravado por el incremento de invasores de predios y el comercio informal.

El conflicto pudo resolverse sin la estridencia orquestada desde Los Pinos. Era suficiente con descabezar al sindicato de electricistas y sus líderes corruptos pero, sobre todo, evitando el desfalco en el consumo de luz en la Ciudad de México y el área suburbana, que por cierto es el mismo problema en todo el país.

Se trata de rapiña entre mexicanos abusivos, unos, e ignorantes, otros, robando a mexicanos que viven del privilegio del servicio público o a otros inocentes y buenos ciudadanos. Pero todo se hace en perjuicio de la nación.

Considerando que los trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad gozan de privilegios laborales similares a los de Luz y Fuerza (como que cada empleado dispone del consumo de energía doméstica bimestral gratuita por 350 kilowatios, 34 por ciento del equivalente salarial para ayuda de renta, de 26 a 74 días de vacaciones al año, etcétera), el excesivo gasto corriente para la paraestatal que ahora se encargará del suministro y cobro del servicio, aumentará también sustancialmente. La CFE ya era un chipote de ineficiencia desde hace mucho y ahora es doble chipote con la anexión, por la fuerza de las armas, de la Compañía de Luz.

Por ignorancia o por conveniencia, los gobernantes olvidan que la infraestructura que suministra los servicios (principalmente agua y luz) fue diseñada décadas atrás (en algunos casos, su origen se remonta a la época prehispánica) para que los directores de las compañías robaran cuanto quisieran, lo que generó la descapitalización de esas dependencias y se vio reflejada en el rezago de los instrumentos para la obtención, medición de consumo, prevención de abusos por parte de los usuarios y falta de capacitación de los empleados. Se trataba de un triple fraude de gobernantes ineptos, sindicatos de líderes corruptos y ciudadanos deshonestos.

* LAS GUERRAS SERÁN POR AGUA

El mal servicio, los malos manejos en la operación de las paraestatales y los abusos de los burócratas no son exclusivos de Luz y Fuerza del Centro, sino que afectan a la mayoría de las dependencias encargadas de la explotación de recursos naturales.

Diversos analistas advierten que el petróleo no será la causa de las guerras en los próximos años. La escasez de agua hará que gobiernos, como el estadunidense, invadan países donde aún puedan extraer el líquido.

A pesar de ser el decimoctavo país con mayor biodiversidad mundial, contar con las vertientes del Pacífico, el Golfo, el Caribe, el Mar de Cortés e importantes ríos que corren en el norte y sur del territorio, los mexicanos se han caracterizado por ser un pueblo sin cultura ecológica ni ambiental, situación que se agrava por el descuido con que sus gobernantes explotan los recursos naturales.

Poseer esa riqueza natural sólo sirvió para que las autoridades permitieran su sobreexplotación. De acuerdo con Greenpeace, México se ubica en el quinto lugar de depredación de bosques y el número de ciudadanos afectados por la desaparición de diversos ecosistemas se incrementó de 25 a casi 68 millones, en la última década.

Un claro ejemplo de la iniquidad que prevalece en el país es que, mientras 10 millones de mexicanos no tienen acceso a agua potable, en el Distrito Federal, cada habitante consume 350 litros diarios. El promedio en ciudades como París, Francia, o Frankfurt, Alemania, es de 150 litros.

El pasado lunes, el presidente Calderón advirtió que la Ciudad de México sólo tiene asegurado el abasto de agua para los próximos nueve meses, debido a la poca captación registrada por el Sistema Cutzamala, principal abastecedor de la capital de la República.

De acuerdo con Eduardo Vázquez, director ejecutivo del Consejo Consultivo del Agua AC, es poco probable que el DF se quede sin agua a corto plazo. La prioridad debe ser cambiar los hábitos en el consumo y ampliar las medidas de captación.

* SE PIERDE EL AGUA DE LLUVIA

Actualmente, el 36 por ciento del agua que llega a la Ciudad de México se obtiene del subsuelo, lo que representa un grave peligro para un pueblo donde, antes de la Conquista, había siete lagos que ahora sólo sirven como parques de diversión o para el desagüe de deshechos humanos e industriales.

La extracción irregular de agua del subsuelo ocasionó los hundimientos en las delegaciones Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Milpa Alta y de edificios públicos como el Palacio de Bellas Artes, la Catedral y el Ángel de la Independencia.

Hoy, el Cutzamala sólo abastece el 27 por ciento de agua a la capital de la República; el Lerma, 25 por ciento y el 12 por ciento restante se obtiene de la superficie.

La solución para garantizar el abasto de agua en el futuro está en manos de los gobiernos municipales, estatales y el de la República. Sólo deben escuchar a los expertos.

Nuria Kaiser, editora del portal www.agua.org.mx, consideró que: "equivocadamente creemos que con la sobreexplotación de una presa se soluciona todo, pero a veces es insuficiente. De igual manera, cuando contamos con un lugar de donde extraerla, olvidamos que existen otros sistemas para su captación que nos permitiría contar con reservas suficientes".

Según los especialistas, el agua de lluvia es el medio de recolección más desaprovechado y que puede utilizarse lo mismo en viviendas que en grandes edificios o en la industria. El costo para la instalación de una planta captadora que garantice la autosuficiencia de una vivienda oscila entre los cinco y 20 mil pesos.

Lamentablemente, los recursos de las precipitaciones pluviales se van al drenaje de aguas negras. En tanto que las fugas en las tuberías son la principal causa del desabasto.

De igual manera, existen algunos métodos llamados artesanales, que se utilizan principalmente para la agricultura y la ganadería, sobre todo en regiones donde el agua entubada aún es un sueño.

Para concientizar a la ciudadanía con un mejor uso del líquido, el director del Consejo Consultivo del Agua recomendó: "el ajuste en las tarifas, porque siempre se valora lo que más cuesta. Actualmente, el precio por metro cúbico es de tres pesos. El valor real oscila entre los 13 y 20 pesos".

Aunque los gobiernos no tomaron las medidas adecuadas para el correcto aprovechamiento de los recursos no renovables, y los programas de educación ambiental y ecológica darán resultados dentro de 10 años, aún es posible evitar la escasez de agua en el país.

Los mayores recursos hidráulicos del país se encuentran en el sureste. Cada año las inundaciones y desbordamientos de ríos cubren grandes extensiones. Esa agua se desperdicia porque no hay tecnología para conservarla y aprovecharla.

También en el sureste se localiza el Río Usumacinta (el río padre de los Mayas), cuyo inmenso caudal de agua se pierde principalmente en el Golfo de México.

El agua deberá traerse desde esa región al centro del país. La obra deberá hacerse ahora para evitar un desastre nacional o hasta cuando todo esté perdido y cueste lo doble. Los gobernantes están obligados a pensar creativamente, aunque eso les reste tiempo para idear más fraudes que ayuden a su enriquecimiento personal.

* DE MALAS Y PEORES

El próximo lunes por la tarde se reunirán las comisiones unidas del Senado para decidir la terna de los aspirantes a presidir la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Es sumamente importante que el presidente de la CNDH tenga la energía y vitalidad necesaria para enfrentarse al secretario de la Defensa y a los jefes policíacos, para impedir los abusos que se cometen a diario contra los ciudadanos. Los que tienen mayores posibilidades son Emilio Álvarez Icaza, Luis de la Barreda, Mauricio Farah, Gerardo Laveaga y, sin duda, quien goza del mayor consenso, Javier Moctezuma Barragán, por su propuesta de renovar a la Comisión, volverla más cercana a los ciudadanos, su capacidad de conciliación, experiencia en la defensa de los derechos humanos y probada honorabilidad. *** Los panistas en la Cámara de Diputados debieron evitar que el secretario del Trabajo, Javier Lozano, compareciera en San Lázaro el jueves pasado, por lo peligroso que resulta su aparición en actos públicos donde los electricistas pueden aparecer y poner en riesgo la integridad física del funcionario. César Nava, líder nacional del PAN e integrante de la sexagésima primera Legislatura, fue incapaz de llegar a un acuerdo con los petistas y de Convergencia para posponer la asistencia de Lozano Alarcón. Una vez más, los partidos de oposición prefirieron el escándalo legislativo a las propuestas constructivas.

Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.

mejido@elsoldemexico.com.mx
 
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