Opinión / Columna
 
Arsénico... y Encaje 
Miguel Ravelo 
¿Por qué: no hacer elecciones?
La Voz de la Frontera
25 de junio de 2009

  1.- Tijuana. El pequeño grupo de amigos que han vivido muchas elecciones, que han sido elementos participantes en la selección de los candidatos para los cargos gobernantes del país en las distintas elecciones a través de los años; despertó algo de curiosidad, porque son personas muy arraigadas o convencidas de las formas diversas, que han cambiado la forma de pensar, no el interés de mejorar los resultados de los procesos electorales. Sentí curiosidad, pero no quise hablar para no ahuyentar sus ideas. Por lo tanto escuchaba: cómo les parecía bárbaro que un grupo de partidistas hablaran de "carro completo" y otros manifestaban su curiosidad sobre las personas que viven de la habilidad para anticipar cifras, como si fueran magos o tuvieran consejeros. Esto ocurre cada año y pocos coinciden entre ellos.

2.- Como si fuera el tema más importante, alguno insistió en el llamado "voto blanco", en el que no se vota por alguien; sino que no se vota, para destruir los efectos posibles, de una votación en la que parece no haber candidatos y hay mucha preocupación entre grupos de electores, pero preferentemente en el fracaso de la elección si se cancelan votos anticipadamente. Otros señalaron que no había inconformes en una cantidad que hiciera posible los resultados de las elecciones. Otros vieron riesgo de votación perdida y cara.

Entre otras varias, predominó un artículo que atribuye al Arzobispo local que aseguró que "anular el sufragio nada resuelve", se insistió en que "el arzobispo demanda vocación de futuros diputados. La afirmación de lo indigno e injusto de ocupar una curul sólo por dinero" (este es un motivo preferente de candidatos). De alguna parte en la entrevista al arzobispo Rafael Romo, el dignatario en su mensaje alusivo destacó que la figura paterna es una encomienda divina, "pues la paternidad proviene de Dios".

3.- Ampliamente comentaron que en procesos electorales, antes de la elección siempre hay empresas, estudiosos o aficionados que día a día proporcionan informaciones sobre las probables sumas de votos que juntará uno y la gran distancia de los otros candidatos al mismo cargo. Esas empresas se sostienen durante la temporada hasta el día de la elección, inclusive algunas, que aseguran la preferencia de un candidato. Al final de la temporada como por arte de magia desaparecen los equivocados, pero todos cobran honorarios.

Entre otros temas, abordaron los de los aspirantes a empleos oficiales, que circulan alrededor de los candidatos y van de uno a otro animándolos, dando palmadas y elogiando a cada uno con el cuento de que es seguro que ganen, pero cuando se conocen los resultados, todos los solicitantes se acercan a los ganadores que sólo toman en cuenta a su supuesto equipo que ya tienen seleccionado entre sus familiares. Otros seguidores de candidatos, especialistas en inventar mentiras, chismes, consejos para perjudicar a quienes tienen posibilidades de obtener empleos.

4.- Algo que llama notablemente la atención, es la euforia de los candidatos; que todos, sin duda, tienen la seguridad que ganarán más votos con la insistencia a los electores, aunque no sean amigos o conocidos siquiera, pero tratan de comprometerlos. Las listas de promesas, de proyectos, de obras, servicios, mejoras, centros de recreo, empleos, etc., etc., que difunden los candidatos, dejan entre los electores las dudas sobre quién sea realmente el mejor y ganador. Después de las elecciones y confirmar los resultados, todos los perdedores desaparecen. Los ganadores van a las capitales a trabajar.

Hay un cambio radical, enorme, entre las semanas y meses previos a las elecciones y las actitudes, los resultados, que alientan a unos y hacen perder las esperanzas del resto, porque los resultados electorales han fallado. Los festejos, donativos, promesas que han estimulado a los electores, ya no existen. Ahora el ganador tiene que dedicarse al trabajo, a asegurar el saber, el conocimiento y las tareas del cargo, a congraciarse con los altos jefes, a que los conozcan los habitantes de las capitales donde están los empleos. Se acabó la fiesta.

E-mail: mravelo1@cox.net
 
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