Opinión / Columna
 
Así es el Derecho 
Magistrado Élfego Bautista Pardo 
Si eres arrendador o inquilino, ojo con los recibos de renta
Organización Editorial Mexicana
22 de octubre de 2014

  Uno de los contratos de mayor asiduidad en nuestra sociedad es el denominado contrato de arrendamiento, mediante el que las partes se obligan, una a otorgar el uso o goce temporal de una determinada cosa (el arrendador), y la otra, a pagar un precio cierto -renta- por esa prestación (el arrendatario).

En lo particular nos avocaremos al arrendamiento relativo de bienes inmuebles destinados a la habitación o lo que usualmente llamamos para vivienda.

Las partes acuerdan las obligaciones convenientes a sus intereses, tales como el pago de una pena convencional para el caso de incumplimiento. Además, la existencia de una garantía en favor del arrendador, la fecha y el lugar de pago por concepto de renta, entre otras.

En el último caso, el pago de la renta pactada resulta ser de trascendental importancia, pues ante su falta, la consecuencia inmediata resultaría ser la finalización del contrato.

Sin embargo, nuestro sistema judicial en busca de extender la máxima protección a los inquilinos, impone al arrendador la obligación de entregar un recibo por cada mensualidad pagada y a falta de tal documento por más de tres meses, entonces se entenderá como presuntamente efectuado el pago por ese concepto de rentas.

Dicha protección atiende a la intención fijada en nuestra legislación, a efecto de cuidar los intereses de los arrendatarios.

Al ser el arrendamiento de casa habitación una institución de gran interés para el Estado por su repetido uso social, se pretende con ella evitar el reclamo ilimitado del pago de rentas, entendiéndose además que cualquier cláusula estipulada en el contrato con la finalidad de evadir esa presunción de pago, se tendrá por no insertada porque esta facultad se convierte en un derecho poseído por el inquilino no susceptible de renuncia.

Ahora, no debe pasar desapercibida la excepción presentada por dicha regla, la cual consiste en el hecho de que el arrendador hubiere realizado el requerimiento de pago de las rentas correspondientes en tiempo.

Ante esa circunstancia, dicha protección no se actualiza y no pueden aplicarse sus beneficios, pero si por el contrario, el llamado inquilino realizó el pago de las rentas debidas y no se le extendió el recibo que por ley se le debe entregar, entonces al oponer esta regla de presunción de pago (jurídicamente denominada excepción) se tendrán por satisfechas las mismas y de ninguna manera se le podrá exigir su pago.

Así es el drecho.
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas