Opinión / Columna
 
Así es el Derecho 
Magistrado Élfego Bautista Pardo 
Derechos y obligaciones de los concubinos
Organización Editorial Mexicana
26 de noviembre de 2014

  En los últimos años se ha observado un importante incremento en el número de parejas que deciden compartir sus vidas sin recurrir al matrimonio.

De ahí la trascendencia en el reconocimiento de la figura del concubinato, misma que se actualiza cuando un hombre y una mujer han vivido en común en forma constante y permanente por un periodo mínimo de dos años, plazo del cual se encuentra exenta la pareja de cumplimentar cuando tengan un hijo en

común.

Es preciso saber, que el concubinato de ninguna manera se traduce en la posibilidad de evadir responsabilidades familiares, pues al igual que el matrimonio, genera derechos y obligaciones para quienes se amparan bajo tan usual figura jurídica.

Más aún cuando nuestro sistema normativo prevé el surgimiento de las relaciones jurídicas familiares generadoras de deberes, derechos y obligaciones entre las personas vinculadas por:

1.- Lazos de Matrimonio

2.- Lazos de Parentesco:

a) Por consanguinidad

b) Por afinidad -matrimonio-

c) Civil -nace de la adopción-

3.- Concubinato

Además, la legislación civil establece determinantemente que al concubinato lo rigen todos los derechos y obligaciones inherentes a la familia, destacándose la generación de prerrogativas entre los concubinos en relación a los derechos alimentarios y sucesorios, contemplándose también, un candado a efecto de cuidar la existencia de dicha unión.

Para su reconocimiento es necesario que sea la única relación de las partes en esas condiciones, porque si una de ellas o ambas establecen varias uniones de este tipo, ninguna se reputará como tal y en el supuesto de que el concubino o concubinario fueren casados, innegablemente subsistirá el matrimonio.

Así pues, en caso de terminación de la convivencia aludida, persisten las obligaciones nacidas de la misma, pues la concubina o el concubinario no poseedores de ingresos o bienes suficientes para su sostenimiento, tienen derecho a una pensión alimenticia por un tiempo igual al de duración de su concubinato, debiendo reclamarlo durante el año siguiente a la cesación del concubinato, con la excepción de quien haya demostrado ingratitud, viva en diverso concubinato o contraiga matrimonio.

Por ello, aunque los alcances jurídicos del matrimonio son distintos a los del concubinato, no puede negarse o restarse relevancia jurídica en el posicionamiento de dicha forma de familia.

Esta se ha reconocido de esta manera en virtud de la repetición social de dicho comportamiento (realidad social), por lo cual, debe existir consciencia de los derechos y obligaciones derivados de tal unión, evitando la creencia generalizada de que si se vive en concubinato y no funciona la relación, puede darse por concluida sin consecuencia alguna, pues como se ha expuesto, dicha creencia es a todas luces falsa.






 
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