México
Iglesia no callará ante crímenes que se legalizan: Cardenal
Organización Editorial Mexicana
8 de septiembre de 2008

Judith García Aura / El Sol de México

Ciudad de México.- El cardenal Norberto Rivera Carrera advirtió que la iglesia católica no se callará ante los crímenes que se están legalizando ni ante las faltas de sus hijos, y debe advertir -dijo- lo que está por venir, porque su responsabilidad es grande. Subrayó que una iglesia no sirve ni a Dios ni a los hombres si se queda muda ante los grandes males de nuestro mundo: "no nos podemos encoger de hombros, ni nos podemos paralizar".

En su mensaje dominical, el arzobispo reconoció que la iglesia católica tiene como límite la libre decisión de los ciudadanos que pueden ser indiferentes u hostiles a sus advertencias.

Sin embargo, apuntó, debemos mostrar nuestra solidaridad y nuestra corresponsabilidad levantando nuestra voz y ofreciendo nuestras propuestas y entregando nuestro compromiso para que los males se conviertan bienes.

"Si yo pronuncio sentencia de muerte contra un hombre porque es malvado y tú no lo amonestas por ser malvado, el malvado morirá por su culpa, pero yo te pediré a ti cuentas de su vida. En cambio si tú lo amonestar para que deje el mal camino, morirá por su culpa, pero tú habrás salvado tu vida".

Durante la homilía recordó que la misma responsabilidad recae en toda la comunidad cristiana y señaló que en una comunidad primitiva que esta formada por grupos diversos hay problemas de convivencia, hermanos que quieren ocupar los primeros puestos, escándalos y ofensas personales.

Dijo que nunca será suficiente la insistencia que debemos hacer para que se respete la libertad de conciencia y para que se destierre todo método impositivo de hacer buena a la gente por decreto o por la fuerza.

Pero eso -añadió- no quita nuestra responsabilidad de proclamar la verdad y de invitar con insistencia al bien obrar. Muchos padres de familia con el pretexto de respetar la libertad de sus hijos prefieren no enterarse de los caminos que han tomado, y si se enteran hacen como si no se dieran cuenta. Hacen lo que los avestruces enterrar la cabeza en la arena.

"Es verdad que todos tenemos el techo e vidrio. No podemos ni debemos investirnos de jueces de los además. Corremos el riesgo de ver la paja en el ojo ajeno y no la vida en el propio. Merecemos muchas veces el aviso del médico, pero si debemos evitar la mala costumbre de juzgar a los otros creyéndonos a nosotros como buenos, también debemos evitar el pecado de la omisión".

Durante la misa dominical celebrada en la Catedral Metropolitana, donde se repartieron listones color rosa y color negro, centenares de velas se apagaron a la mitad de la misa. Era una señal de duelo e indignación de los fieles por la muerte más de doce mil bebés abortados.