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Futbol
Tarde mexicana en el Azteca
La Prensa
7 de septiembre de 2008
* El público apoyó al tri en todo momento
José A. Esquivel Ayer por la tarde en la cancha del Estadio Azteca fue un día de fiesta. Desde temprana hora una ola de colores verde y blanco comenzó a llegar por el lado de Tlalpan y de Santa Ursula. Los adornos y las banderas que se podían observar en las casas aledañas al inmueble deportivo eran como una alfombra que anunciaba la llegada al lugar donde habría una batalla deportiva que tiene un sólo objetivo: el Mundial de Sudáfrica. Así que los seguidores de las Aguilas se quitaron las plumas, las de los Pumas las garras, las de Cruz Azul dejaron de pitar, los de Chivas sus rayas para pintarse como fieros guerreros los colores verde, blanco y rojo. Las cornetas, los tambores, los chiflidos y todo lo que pudiera hacer escándalo se preparó para que a la hora de juego ensordecieran a sus rivales y apoyar con toda su fuerza a su selección. A las tres de la tarde, el estadio aún lucía con muchos huecos, pero el ruido, el color blanco contra la delincuencia y el tricolor de su selección ya se hacían sentir en el ambiente. A la hora que los jugadores tricolores llegaron al estadio, las pantallas gigantes mostraron cómo iban descendiendo del autobús, uno a uno de los integrantes. Primero, fue Eriksson y después sus pupilos, los que más algarabía se llevaron fueron Guillermo Ochoa, Rafael Márquez, pero quien se llevó la ovación ensordecedora fue Cuauhtémoc Blanco. A la hora que arribaron los jamaicanos, la gente no hizo ningún aspaviento, sin embargo, cuando los 10 ó 15 seguidores de los Regaee Boys llegaron a las gradas del Azteca la rechifla de la afición mexicana fue monumental. No obstante, a la hora de los Himnos nacionales, la gente mostró su civilidad, ya que respetaron el Himno de la selección visitante y cantaron a una sola voz el Himno Nacional Mexicano. El ambiente era de fiesta. La gente en la tribuna desde el primer segundo comenzó con el clásico grito de ¡ole! Cada vez que los de blanco tocaban la pelota y el clásico ¡puto! Cuando el arquero de Jamaica realizaba un despeje. Al minuto dos no se escuchó otra cosa en el estadio que no fuera el gozoso grito de ¡gol!, por la anotación de Guardado, después la de Arce y finalmente la de Magallón. Cuando el partido estaba casi a la mitad del segundo tiempo, la gente comenzó a pedir el nombre de Cuauhtémoc Blanco para que el jugador del Chicago Fire ingresara al encuentro, situación que Eriksson no tardó en complacer. A unos minutos del final del encuentro, la gente comenzó a cantar a una sola voz las estrofas del "Cielito Lindo" como se acostumbra hacer cuando la Selección está a punto de ganar un partido. A pesar de la lluvia, la gente no se movió de su lugar hasta el silbatazo final y se fue a su casa empapada, pero con la satisfacción de haber visto golear a su equipo tricolor. CONTRA LA VIOLENCIA Con el antecedente de una marcha por la paz una semana previa al partido, la gente tomó de buena manera la petición de la FMF y ayer el Azteca lució ese color que tiene en su parte media nuestra Bandera. Ese color blanco, fue el que predominó en el Coloso de Tlalpan, aunque no faltaron las playeras verdes y también, incluso, los que fueron con cualquier otro color. Adentro del estadio, las gradas lucían totalmente de color blanco. En la parte más alta del inmueble se tapizó de ese color, pues a la entrada se regalaron 40 mil playeras para que la afición asistente apoyara a esta protesta pacífica. Antes que empezara el juego, aparecieron los equipos y por primera vez en mucho tiempo la gente en las tribunas se levantó para escuchar el himno de Jamaica sin abucheos para dar el ejemplo que este pueblo está harto de la violencia y pide a gritos paz. VISITA DE HONOR En el encuentro de ayer estuvo presente el Presidente Felipe Calderón Hinojosa, que asistió para unirse a la campaña contra la injusticia y la violencia que ésta quiere el pueblo de México |
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