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México
El KO de la última pelea que lo retiró del ring
La verdad es que yo arrastré multitudes. ¡Y era un peso chico! Arrastré a las muchedumbres de americanos que preferían las peleas de peso completo. Iban a verme a mí. Foto: Archivo / El Sol de México
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(Segunda y última parte)
Organización Editorial Mexicana
27 de agosto de 2008
Miguel Reyes Razo / El Sol de México
Ciudad de México.- "El box es arte. Uno debe atinar; conectar. Y que no lo conecten a uno. Preparación, condición, disciplina. Estar muy pendiente. Pensar en box. Camino al ring. Vamos por el pasillo con el pensamiento puesto en la pelea. Con el deseo de que todo salga bien. De que no salga uno lastimado. Que no se dé el caso del que subió muy contento. Y bajó en camilla. Subir y bajar bien. Ese es el chiste. El boxeo es peligroso. Para aguantar y dar golpes hay que estar bien". "No pelear sin condición. O ni un golpe se aguanta. Y luego vienen las consecuencias. La condición es el secreto. Uno necesita condición hasta para enfermarse. Serio. Uno debería prepararse muy bien por si lo pesca la enfermedad. Uno no sabe cómo van a darse las cosas. Yo entrenaba 12 semanas. Unos tres meses. Y ganaba en el primer round. No me gastaba. Descansaba 8 días y volvía al gimnasio. Entrenaba. Estaba en forma. La condición no se pierde. Yo ni fiesta. No bebo. Tampoco fumo. Me mantengo en forma con el movimiento de mi cuello. Mi esposa me dice: ¿Quieres comer? Y yo muevo el cuello y mi cabeza dice que no. Y mi esposa me propone un postre, un dulce. Y yo, mi cuello, mi cabeza vuelve a decir que no. Y mi esposa me pregunta si quiero amarla y entonces mi cabeza y mi cuello le dicen que sí. Jijiji. Le digo a mi esposa: 'Fíjate que a veces se me olvida que estoy casado'. Y ella me dice: 'No te preocupes. Yo te lo recuerdo'. "Recuerdo lo que pasó en mi última pelea. Aquel tailandés ya estaba dado. Íbamos en el sexto round y ya lo tenía todo cortado. La cara toda hinchada. Sangraba por las cortadas. Y el réferi detuvo la pelea. El médico sube y lo revisa. Y hablan. Yo estoy en la esquina neutral. Donde me mandó el réferi. Y el médico y el réferi dicen que ya no sigue. Que se acabó la pelea. Y yo pienso: 'Ya gané'. Y me voy a mi esquina. Y me siento en el banquillo. Y Beristáin y sus ayudantes están conmigo. El réferi y el médico hablan. Y yo me levanto del banquillo. Y cambian de opinión y dicen que sí. Que la pelea va tener un round más. El réferi y el médico le dan al tailandés un round de vida. "Nacho Beristáin me aconseja: 'Dale bola, Beto. Muévelo. No te expongas. Ya la tienes en la bolsa. Abusado. Y reanudamos la pelea. Y hago lo mío: a distancia, nada de cambio de golpes. Doy bola. Vuelve a sangrar el tailandés. Y de nueva cuenta paran la pelea. Me mandan a mi esquina. Hasta Beristáin y los ayudantes sienten que ya ganamos. Ponen el banquillo. Me siento. El réferi llama. Y luego detiene. Total que me confundo. Busco el banquillo y ya no está. Trastabilleo, me tambaleo, pierdo el equilibrio, caigo. El ridículo. El tailandés vive de puro milagro. Peleamos. Quién sabe qué ocurrió. Me prendió, me conectó. Salió con todo. Era su último chance. Me ganó. "Tengo amistad con todos los boxeadores. Daniel Zaragoza, 'Pipino' Cuevas, 'JotaCe' Chávez son mis compadres. Gilberto Román ¿lo conoció? Era un gran campeón. También fue mi compadre. Román peleaba en supermosca. Me llevo bien con todos. Con el 'Ratón' Macías. Con el 'Púas' Olivares. Gracias a Dios ya 'JotaCe' está muy sano. Dejó todo. ¡Bendito sea Dios! "Hay uno con el que no me llevo bien. Yo fui el primero en entrar al 'pago por evento'. Lana, lanón. Ese que no es mi cuate jamás fue estelarista. José Sulaimán lo ayudó mucho. Yo llegué a pelear con los mejores. En minimosca. ¡No había un peso más abajo! Y el Consejo Mundial de Boxeo le inventó el peso paja. A Ricardo López. Siempre estuve por encima de él. Ricardo López nunca hubiera sido campeón mientras yo estuviera ahí. "Un día Ricardo Rocha nos juntó en su programa. ¿Qué planes tiene, Ricardo?, preguntó a López. 'Pues voy a pelear en la función que encabezará Mike Tyson', respondió Ricardo como si fuera la gran cosa. 'Tú nunca has sido estelarista. Tú subes al ring a calentar la función; de relleno. No te ven porque andan buscando su asiento', le dije para bajarle las ínfulas. 'Y mira, si quieres aquí mismo nos damos unos buenos. Te gano. Tú lo sabes'. "La verdad es que yo arrastré multitudes. ¡Y era un peso chico! Arrastré a las muchedumbres de americanos que preferían las peleas de peso completo. Iban a verme a mí. Pagaban por eso. Miré mi puño izquierdo. Aquí. Vea. En el dorso tengo roto el hueso. Y así di pelea. Llegué a la esquina y me quejé: 'Me duele mucho la mano'. 'Pues aquí te aguantas', me dijeron. Y luego fuimos con el doctor Plutarco Gatica. Estaba en el hospital de la Magdalena de las Salinas. Me examinó con mucho cuidado. 'Te voy a poner dos clavos. Podrás tener tres o cuatro peleas. Luego te operaré', Y así lo hicimos. Hice dos, tres peleas de título mundial". MARGARITA, MI MUJER ALTOTA, GRANDOTA CUIDA BIEN EL DINERO "Hice 10 peleas titulares. Y 20 de título mundial. Tenía 'pegue'. Punch. Por arriba de un peso pluma. Y yo era minimosca. Yo boxeaba con Daniel Zaragoza. El supergallo. Le servía de 'esparring'. Un día ayudaba yo a Gilberto Román. Con los guantes puestos. '¡Ay, compadre. Te vas a volver piedra. Porque me sacaste sangre', me dijo al final. Yo lo hacía trabajar muy bien. "De entonces conocí a Ignacio Beristáin. ¿Lo conoce usted? Estuvo con Adolfo Pérez. El 'Negro' que dirigía a Vicente Saldívar. ¿Lo conoce usted? Me conoció cuando yo era muy pequeño. 'Si te buscábamos para que movieras a Gilberto Román', me dice. Y sí. Yo movía al campeonazo que era mi compadre Gilberto Román. Entrenábamos. Yo aprendía. Me sirvió mucho. "Ya sabe cómo dicen: Cuentas claras y amistades largas. Así con Nacho Beristáin. Ahí está. Él lo puede decir. Lo dice: 'Con Betito siempre me ha ido muy bien. Betito -así me dice- siempre me ha pagado muy bien. Soy derecho. Y me gusta que la gente sea derecha conmigo. Yo le pagaba lo pactado a Beristáin. Pero si se ponía la chamarra que decía 'Maseca' o una playera o el escudo de mis patrocinadores ¡va! Le daba su lana. ¿Y esto, Betito?, decía sorprendido Beristáin. ¡Un extra, Nachito! Ahí está. Y como éstas. La papeliza. "Y también dicen que detrás de un hombre hay una gran mujer. Pues yo tengo a mi esposa. Ella me ayudó mucho. Ella siempre está pendiente del dinero. A la hora en que decidí construir un salón de fiestas en Neza, ella estaba al pendiente. Revisaba facturas. Quería ver la cantidad del material que se compraba. Ladrillos, sacos de cemento, arena, varilla. En todo estaba. Y me zarandeaba: 'Oye, estás comprando de más. ¿Qué le haces a ese material? Aquí no llegó'. HAY QUE VIVIR AL PENDIENTE O EL DINERO AUNQUE SEA MONTON SE VA "Era yo niño y andaba de arriba para abajo con mi papá. Un día me dijo: "Mira a esos muchachos que están en la esquina. Tú háblales, salúdalos. Pero no te juntes con ellos". Me aconsejaba bien. No ser de la palomilla. En la esquina fumaban y vacilaban. Yo no. Recomendaba cuidado; estar pendiente. "Aunque tenga usted un montón de dinero -y elevaba la mano así, sobre la mesa como si lo tentara- se acaba. Va bajando". Conocí personas que dizque eran mis amigos. Y querían mi confianza. "Tuve un administrador. Un cuate de mi confianza. Hombre, ahí lo llevaba yo por todo el mundo. Como si de verdad fuera muy importante en mi equipo. Que a Japón. Que a Nueva York. Y su lana. A todos lados iba. Y tenga; tome. Pues no tenía llenadero. Siempre le urgía llevar algo más. Gastar. Más lana. Y yo lo ponía como mi apoderado. Para bajar impuestos en Estados Unidos. Y a la hora de la devolución que allá hacen le regresaban que los cuatro, los cinco mil dólares. Así. ¿Qué hago con este dinero, campeón? ¡Se lo regalo! Y luego le caí. El abuso. Mi papá decía: "La yegua no era arisca; los palos la hicieron". Yo con mi familia soy feliz. Vamos juntos a todos lados. Estoy muy pendiente. Jalo con ellos. "Mis hijos estudian. Nancy, la mayor Administración de Empresas en la Universidad Lasalle. Es ahijada de Gilberto Román. ¡Un campeonazo! Sigue Humberto de 18 años. Estudia. "Pipino" Cuevas lo llevó al bautismo. Alberto, el tercero es ahijado de JotaCeChávez. Y la más chiquita se llama Marbet. Daniel Zaragoza es su padrino. Marbet. Ese nombre de mi hija es el de los salones de fiestas. Tengo 2. Uno para 500 personas. Y el Marbet Plus donde caben bien 1,000. Tiene todo mis salines. Buen estacionamiento. Servicio de banquetes. Fíjese. Tenía yo un administrador al que le entregaba 12, 13 mil pesos para abastecernos para cada evento. "Pues un día me fui al mercado. Yo hice la compra. De carne pues no me engaña nadie. Voy por lo mejor. Y se donde está el pollo fresco. Y el brócoli, betable, zanahoria, lechugas, espinacas. Y frutas. Pues compré todo y nomás me gaste 6,000. ¡Menos de la mitad! No es justo! A todo le aumentaba el precio. Lo doblaba. "El padre Julián Álvarez Ruiz -del barrio de Tepito- me quiere bien. Yo le pedí que me sugiriera un nombre para mi primer salón de fiestas. "Dame una semana, Beto", me dijo. Y cuando pasó ese tiempo me dijo: "Ya lo tengo, Marbet". ¿Qué te parece? ¿Te gusto? Y yo le contesté: "Me encanta, padre. Suena muy bien. Le agradezco". Y el padre Julián me preguntó: ¿"No quieres saber cómo lo hice? ¿De dónde lo saqué, Beto? A ver padre, dígame. Y ya me reveló: "De las tres primeras letras del nombre de tu esposa y el tuyo Marbet. "Y decidí bautizar a mi hijita con esa mezcla de nombres. Tengo muchos amigos entre los sacerdotes. El Obispo Carlos Garfias de Neza. El padre Moi, de Chalco. Con éste juego fut rápido. ARTURO DURAZO DABA ROLEX: ¡COMO NO ME TOCo UNO A MI! "Al peleador hay que llevarlo bien. Nada de soltarlo rápido. No existe el rival fácil. Hacer pelear a un novato con el campeón es llevarlo al matadero. Necesario ir paso a paso. Echar averiguaciones acerca del rival que le quieren poner. ¿Cuántas peleas lleva? ¿Ganadas? ¿Perdidas? ¿Pega muy duro? No hay rival fácil. "Yo peleaba con lo mejor del mundo. Con el número 1 del ranking. Y ganaba. Tenía derecho a hacer una defensa "opcional". Y entonces aflojaba. Entrenaba a medio gas. Elegía al que estuviera entre el 1 y el 15 de mi división en el mundo. Se me antojaba que podía despacharlo rápido; fácil. Y lo pagaba. Perdía. Es que no existe el rival fácil. "Voy al Grifith Park de Los Ángeles, California. Ahí recuerdo mis tiempos. Me paso las horas viendo a las ardillas que viven ahí. Pienso los días en que ahí corrí para hacer condición. Tiempos en que boxeaba para ganar. Para llegar a la fama. Ser el campeón. Y con la faja de campeón del mundo me saludaban los Presidentes. Los gobernadores. ¡Uh! Tengo así de fotos. Con Arturo Montiel. Con Labastida. Con Carlos Salinas. Dicen que Arturo Durazo regalaba relojes "Rolex". ¡Como no estuve yo en ese tiempo! "Estoy al pendiente. Hay que estar pendiente de todo. Para que no pasen cosas. Puse negocios para no trabajar. ¡Y trabajo más! Al pendiente." |
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