México
¿Se acabará la indiferencia ciudadana?
Fue un domingo 27 de julio de 2004 en el que cientos de miles de personas se unieron en un objetivo común para exigirles a los gobernantes que de aplicar la ley. Foto: Archivo / El Sol de México
Organización Editorial Mexicana
27 de agosto de 2008

Redacción El Sol de México

Ciudad de México.- Hace cuatro años se registró la marcha más numerosa que se tenga memoria en la historia de México. La inseguridad y el accionar del crimen organizado hicieron que la gente por un día dejara la apatía y saliera de sus casas para tomar la calle y expresar su malestar y hartazgo de ser el blanco de la delincuencia, sin que las autoridades a las que les pagamos, cumplan con su deber de darnos protección.

Fue un domingo 27 de julio de 2004 en el que cientos de miles de personas se unieron en un objetivo común para exigirles a los gobernantes, que cumplieran con su responsabilidad de aplicar la ley contra quienes secuestran, violan y asesinan, sin que nadie les pueda poner un alto.

Hoy la historia parece repetirse. Una vez más cientos de miles de ciudadanos de todas las edades y condiciones económicas se preparan para manifestarse en contra de los criminales y de las autoridades que les han permitido que anden "como Juan por su casa".

La manifestación del próximo sábado será silenciosa. "Iluminemos México", es el emblema. Veladoras y lámparas serán los elementos de protesta de este movimiento ciudadano, que debe aprender de sus errores del pasado.

¿De qué sirvió la marcha de cientos de miles de mexicanos del 27 de julio del 2004? ¿Qué se logró? Más allá de una actitud fatalista y negativa, hay que subrayar que fue muy poco o nada. Así de crudo, porque los asaltos, secuestros y asesinatos se han incrementado de entonces a la fecha.

Cada año oficialmente son más de 700 las personas privadas de su libertad, de las cuales cuando menos el 10 por ciento es asesinada por parte de aquellos criminales que tienen la potestad de quién debe vivir y quién debe morir, frente a un Estado colapsado, que ha fallado en su tarea y obligación de darnos seguridad, donde el que la hace simplemente no la paga.

Se firmó el Pacto Anticrimen, acto al que acudieron los 31 gobernadores del país junto con el jefe de Gobierno del Distrito Federal; presente estuvo el presidente Felipe Calderón, al igual que su gabinete de seguridad. La sociedad civil y los representantes de las víctimas como el empresario Alejandro Martí, llevaron la voz cantante.

¿Renunciarán?

¿Qué va a pasar después del próximo sábado? ¿Qué puede hacer la sociedad frente a quienes tienen la obligación de poner un alto? ¿Qué harán si no hay respuesta y los índices delictivos no disminuyen? ¿Qué va a pasar con los funcionarios que fallen en su responsabilidad en las áreas de seguridad? ¿Los van a sostener "contra viento y marea"?

Como bien escribió ayer en la sección editorial de El Sol de México, el doctor Mario Alvarez Ledezma: ¿Renunciarán?

"En 100 días no podrán hacer la tarea de décadas, o al menos la de los años en que gobernaron bajo la indiferencia de la sociedad. Me temo que eso se acabó."

Duro, Alvarez Ledezma, cierra con la expresión categórica: "no renunciarán. Su cinismo es del tamaño de su estupidez. Al tiempo..."