Ciencia y Tecnología
Burocracia eleva gastos de combate al SIDA: Koender
Organización Editorial Mexicana
7 de agosto de 2008

Fernando López y José Luna / El Sol de México

Ciudad de México.- Aunque para 2007 se tuvo un financiamiento récord internacional de diez mil millones de dólares, el tema de los recursos para financiar las políticas contra el SIDA deben someterse a una exhaustiva revisión, ya que muchas veces las políticas equivocadas de los gobiernos, provocan que los gastos de los funcionarios sean más elevados que los que se emplean en el combate al VIH, señaló el ministro de Salud de los Países Bajos, Bert Koender, en la sesión sobre Arquitectura Financiera Global.

Por su parte, Mark Dybul, de los Estados Unidos, reconoció que se ha hablado mucho sobre financiación, y que luego de tantos acuerdos, compromisos y convenios internacionales firmados, ya es tiempo de que cada país cumpla con sus propios compromisos en salud, por lo que sugirió que haya una moratoria para revisar los compromisos convenidos, ya que "tenemos que empezar a rendir cuentas", señaló.

Los ministros de Salud de Etiopia, Tedros Guebeysus, y de Lesotho, Mphu Ramatlapeng, manifestaron que aunque cada año se incrementan los recursos y se refuerzan los donantes internacionales, existen problemas económicos locales en los países con mayor incidencia de la pandemia que no han sido resueltos.

Se calcula que será necesario cuadriplicar esa cifra si es que se desean mejorar las condiciones de los países con mayor incidencia, ¿Qué garantiza que al incrementar los recursos se incrementan los beneficios?, se preguntó Bert Koender.

Los funcionarios de Etiopía coincidieron en señalar que los procesos de planeación, financiamiento, rendición de cuentas, eficiencia en las transacciones, fortalecimiento de los sistemas de salud, sustentabilidad y transparencia en la distribución de los recursos tienen que ser mejorados.

En que en muchos de los países, los gastos de bolsillo de las personas (funcionarios que aplican los programas) son más elevados que los propios programas, afirmó Alvaro Bermejo, de la Alianza Internacional por el VIH/SIDA.