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México
Tres décadas del SIDA y no hay cura
Organización Editorial Mexicana
3 de agosto de 2008
Elena González / El Sol de México
Ciudad de México.- "Vivimos el amor en los tiempos del SIDA", comentaba un estudiante universitario hace más de dos décadas, muchas más generaciones han padecido y sucumbido ante ese endemoniado mal que ha traspasado todas las fronteras y modificado patrones sociales y culturales. Iniciaba la década de los 80 con un fervor progresista, tras el triunfo de la revolución sexual y femenina (entre otros movimientos liberales que se libraron en los 70) cuando se detectó en 1981 el primer antecedente del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), a partir de allí se expandió como la humedad. Inicialmente atacó a grupos muy concretos, homosexuales, adictos a las drogas, básicamente varones, denominados como "grupos de riesgo". Actualmente, la mayoría de la población infectada es heterosexual, y cerca del 18 por ciento es mujer. Los jóvenes son los más vulnerables, ya que la edad promedio en que se adquiere el virus es a los 23 años, según reveló Conasida, pero ni los bebés se salvan de esta pandemia. Según refiere la información de un portal, fue en junio de 1981 cuando se conoció el primer caso de neumonía por Pneumocystis carinii en un paciente homosexual que radicaba en Estados Unidos. Este virus, según el dato, era hasta entonces muy poco frecuente, salvo en sujetos con las defensas bajas. Se describe que casi simultáneamente se publicaron varios casos de sarcoma de Kaposi en pacientes jóvenes y los acontecimientos se sucedieron vertiginosamente. Ambas eran enfermedades raras que aparecían sólo en sujetos inmunodeprimidos, es decir, sin capacidad para defenderse de las infecciones y de algunos tumores. Una vez tipificados estos casos inéditos se bautizó a la enfermedad como Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida o SIDA, "un término que hace referencia a la situación de falta de defensas que sufrían los pacientes y al hecho de que se adquiriese durante la vida, ya que hasta aquel momento la mayoría de los casos de inmunodeficiencia aparecían de forma congénita, es decir, al nacer en pacientes que estuviesen recibiendo quimioterapia para el cáncer". En 1985, la enfermedad se trepó al escenario publico, al darse a conocer que el actor Rock Hudson murió de Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida y que era homosexual. A partir de ahí se crearon grupos de presión y aparecieron activistas con voz en todos los foros donde había influencia, poder o dinero. A la fecha, muchos personajes públicos del país han muerto o padecen esta enfermedad. Para 1985, el SIDA se había convertido en un problema sanitario y social internacional, y los datos que llegaban de Africa ya apuntaban a que se produciría una epidemia sin precedentes por vía heterosexual. Contribuyó indudablemente a extender la enfermedad por todo el mundo, algo que ocurrió en un tiempo récord, pero también ayudó a reconocer que el virus era muy contagioso y que ciertas actitudes podían ayudar a su diseminación, por lo tanto era posible reducir contagios. De monos a simios Los primeros análisis del material genético del VIH mostraron que tenía una tremenda similitud con el SIV (Virus de la Inmunodeficiencia del Simio), una familia de virus que afectaban a monos del centro de Africa, donde también empezaron a identificarse casos de SIDA casi desde el principio. En la actualidad, gracias a estudios genéticos que han comparado el material de ambas familias de virus -humano y del mono-, está aceptado por la comunidad científica que el VIH es un descendiente del agente viral que afecta a los monos. Ponerle fecha al paso del virus desde el mono al hombre es bastante difícil. Sin embargo, algunas cosas parecen bastante claras. Durante la 'exportación' de esclavos procedentes del centro de Africa durante los siglos XVIII y XIX para las grandes plantaciones americanas, el virus no estaba presente. No existe ningún caso de VIH hasta bien entrado el siglo XX. El paciente más antiguo infectado por el virus del SIDA que ha podido ser documentado científicamente es un congoleño, cuya sangre, extraída en 1959, dio positiva. La muestra había sido congelada como parte de un estudio de investigación de aquella época y fue analizada en 1998 en busca del nuevo virus. Existen otros casos muy sospechosos que podría haber sido SIDA en los años 30, sin embargo, no han podido ser documentados por no existir sangre disponible para el análisis. Otros casos que precedieron a la epidemia y que están bien documentados son los de un marinero noruego que murió en 1976 y el de un adolescente afroamericano que murió en 1969, en ambos se aisló el virus a partir de muestras de tejido. Los modelos matemáticos más sofisticados, basados en el componente genético de los distintos virus de inmunodeficiencia conocidos y en sus posibilidades de evolución hasta dar con el VIH actual, han conseguido establecer una fecha aproximada del salto de la infección desde el mono al ser humano. Por medio de superordenadores se ha conseguido establecer que este evento tuvo lugar en torno al año 1930, y si se quiere ser menos preciso, existe 95 por ciento de posibilidades de que ocurriera entre 1910 y 1950. |
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