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Policía
¡Satanicas!
La Prensa
2 de julio de 2008
Concepción Ocádiz,
"El Sol de Tulancingo" TULANCINGO, Hgo., 1o. de julio (OEM).- Terrible doble crimen se cometió en una comunidad de Cuautepec, municipio colindante con Tulancingo. Joven mujer y su bebé de tres meses fueron echados al fogón por sus cuñadas, unas gemelas. Acusaron a la mujer de practicar brujería. Primeramente, los estrangularon y a ella la descuartizaron para poder meter su cadáver a la reducida entrada del fogón, junto con el cuerpo de su bebé. El aberrante caso pareciera una película de terror. Hubo algunos lugareños que catalogaron el hecho como un acto satánico. En El Coyuco, poblado de Cuautepec, cerca de El Paredón, Estado de Puebla, se perpetró el escalofriante doble homicidio. Sus habitantes, enardecidos, quisieron hacerse justicia al conocer quiénes eran las responsables del acto. Estuvieron a punto de linchar a las gemelas de 24 años de edad, pero policías preventivos de Tulancingo y Cuautepec las rescataron para ponerlas tras las rejas. MACABRO HALLAZGO Ayer, casi al mediodía, familiares de Beatriz Sánchez, de 16 años de edad, y policías municipales la encontraron muerta, literalmente en pedazos. Estaba la parte superior de su cuerpo junto con el de su bebé dentro del fogón que utilizan para calentar los alimentos. Hallaron el cadáver dentro de un costal, de la cadera hacia abajo. Todos buscaban a la madre e hijo reportados como desaparecidos, ya que en ese pequeño poblado, desde horas antes, no sabían nada de ellos. La joven mujer había quedado de ir a ayudar a lavar trastos a una de sus hermanas para luego hacer tortillas, pero nunca llegó. PLANEARON MATARLOS Las hermanas Rosa y Dulce Rodríguez, se sabe, ya habían planeado matar a su cuñada y a su sobrino. Creían que Beatriz le hacía brujería a su hermano, con quien procreó al bebé, nacido hace apenas tres meses. Todo hace suponer que, bajo engaños, llevaron a la mujer y a su hijo hasta el domicilio de las gemelas. En apariencia, primero ahorcaron con una venda a la mujer y después a su sobrino. Con la finalidad de borrar evidencias del doble asesinato, decidieron deshacerse de los cuerpos. Pensaron que quemándolos nadie se daría cuenta, pero como el cadáver de su cuñada no iba a caber en el fogón, optaron por descuartizarlo. Utilizaron un hacha y unas tijeras para cortar pollo. En seguida metieron, casi a presión, la parte superior del cuerpo de su cuñada y también a su bebé. Prendieron fuego y, con el mismo, calentaron la comida. Es posible que cuando la lumbre consumiera los restos, echarían la otra parte del cadáver. Las gemelas no se imaginaron que familiares de sus víctimas y policías entrarían buscando a ambos. A las hermanas no les quedó más remedio que aceptar su culpa. QUERIAN LINCHARLAS La noticia sobre la doble ejecución corrió como reguero de pólvora en la comunidad. También que las hermanas eran culpables y estaban dentro de su casa, donde hallaron los cuerpos de madre e hijo, el primero descuartizado. En cuestión de minutos llegaron vecinos que, enardecidos, quisieron linchar a las jóvenes. Rosa y Dulce fueron protegidas por oficiales de Seguridad Pública de Cuautepec. Los preventivos pidieron refuerzo de compañeros destacados en la Estatal de Tulancingo, porque los vecinos estaban a punto de hacerse justicia. Familiares y algunos vecinos expresaron que ya había viejas rencillas entre la joven mujer y sus cuñadas. Lamentaron el crimen de Beatriz y de su pequeño, quien aún no tenía nombre. "Ese angelito era inocente de todo", dijo, sollozando, Juana López Castelán, madre de la víctima. Los celos de Rosa y Dulce, y hasta la creencia de que Beatriz le hacía brujería a su hermano, fueron, sin duda, causa para que planearan la atrocidad. DOLOR Y CORAJE En un rictus de dolor, familiares de Beatriz no daban crédito a lo sucedido. Juana López Castelán lamentó no haber estado con su hija para defenderla. De la pareja sentimental de Beatriz nada se supo hasta pasada la medianoche. Al parecer, no se encontraba en el lugar. Vecinos divulgaron que a El Coyuco llegarían familiares y varios habitantes de Santa Elena a fin de hacerse justicia. Si así ocurrió, las gemelas ya estaban en la capital del Estado, en el área de retención primaria de la Policía Ministerial. Se espera que la PGJ continúe las diligencias. |
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