Opinión / Columna
 
Horizonte económico 
Ramo 33. Transparencia en su presupuestación (2)
El Sol de México
28 de septiembre de 2012

  * Impostergable romper la inercia para la presupuestación de los

fondos de aportaciones y hacer eficiente la asignación de recursos



En el espacio anterior se dio inicio a una serie de análisis y comentarios sobre el Ramo 33; se señaló que se integra por ocho fondos de aportaciones y que si bien representan la forma más ordenada que permite seguimientos a las trasferencias de la federación, a estados y municipios, es indispensable actualizar el proceso, destinatarios, formas de cálculo para asignación de recursos y en general, hacer un esquema más eficiente. En principio comenzaremos con el Fondo de Aportaciones para la Educación Básica (FAEB), cuyo monto de recursos asignados es alrededor de 55 por ciento del total del Ramo, lo que lo hace el más relevante en cuanto a monto de recursos se refiere.

Su base de presupuestación es propiamente la inercia presupuestal, es decir se considera el presupuesto del ejercicio inmediato anterior, agregando ampliaciones presupuestales, incremento salarial, gastos de operación, así como el registro de escuelas, impuestos federales y aportaciones de seguridad social y a ese total se agrega la inflación estimada en el PEF.

Su principal característica es la insuficiencia de recursos para garantizar el gasto educativo de las entidades federativas, considerando principalmente que desde que ocurrió la descentralización en 1992 se registraron errores de inicio, que se reflejaron en que la asignación por entidad federativa resultó insuficiente en muchas de ellas para cubrir los gastos que se pretendían financiar, lo que a lo largo de los años se ha convertido en bola de nieve.

El resultado son rezagos históricos, donde destacan varios conceptos de pago, como carrera magisterial y rezonificación; otra problemática relevante son las asimetrías en el pago de aguinaldos, en algunos estados se otorgan entre tres y cuatro meses mientras que en otras aplican 40 días y algo similar ocurre en el caso de la prima vacacional. Resultado de lo anterior una característica es la inequidad del gasto educativo entre las entidades federativas, que se refleja en heterogeneidad en el gasto por alumno. En 2008 entró en vigencia una nueva fórmula que le asigna 50 por ciento de los recursos a la matrícula, 20 por ciento para equiparar la diferencia del gasto por alumno en cada entidad, otro 20 por ciento definido como el monto que derive del gasto estatal entre el total del FAEB y 10 por ciento tiene un índice de calidad educativa, que a la fecha no se ha definido y que se viene entregando también con base en matrícula.

Sin duda que la fórmula tiene problemas pero lo más relevante es la forma inercial en que se asignan recursos para el presupuesto.

La propuesta es que la totalidad de los fondos de aportaciones tengan como base de presupuestación un parámetro de referencia que bien podía ser la RFP u otro que técnicamente tenga el soporte, pero es impostergable erradicar la inercia presupuestal.

El otro Fondo de Aportaciones con elevado monto presupuestal es el que se utiliza para financiar los servicios de salud (FASSA), que significa después del FAEB el de mayor monto que representa alrededor de 13 por ciento del total del Ramo 33. Dentro de su problemática destaca que no se han reconocido plazas y conceptos de gastos que realizan las entidades federativas, por ejemplo personal precario, pagos de fin de año, entre otros así como la cobertura de gastos derivados del Seguro Popular. Al igual que con el FAEB, es necesario que se rompa la inercia en su presupuestación, que a la fecha considera el monto del año previo más la inflación esperada. Además de que resulta indispensable actualizar la base de presupuestación, se requiere también una revisión profunda de los Fondos de Aportaciones. En el caso del FAEB habrá que preguntarse si no es indispensable incluir otros indicadores y parámetros, como es el caso del gasto por alumno y tender a su igualación rompería los problemas de inequidad.

Algo similar en cuanto al gasto en salud, donde la estimación del requerimiento mínimo del gasto per cápita debería incluirse con un elemento fundamental para la base de presupuestación, lo que vendría a complementar su referencia con algún parámetro.
 
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