Hidalgo
Sobre el origen de Ixmiquilpan
El Sol de Hidalgo
13 de noviembre de 2011

Por Arq. Luis A. Corrales Vivar

Pachuca, Hidalgo.- Su origen es otomí o hñahñú. Llegaron de Copilco y Cuicuilco al sur de la ahora Ciudad de México, huyendo de la erupción del volcán Xitle y después de vagar en forma semi nómada, se establecieron en el Valle del Mezquital, fundando algunos pueblos, entre los que se cuenta a Itzmiquilpan, al que los otomíes nombraron Zutkani y que después los nahuas cambiaron por el nombre ahora conocido. Estos pueblos fueron parte del dominio Tolteca que en su decadencia, pasaron a ser dominio de los Aztecas o Nahuas, quienes impusieron sus costumbres, sus deidades y su lengua a todos los pueblos sojuzgados.

Consumada la Conquista y después de la caída de Tenochtitlán en 1521, los españoles se dispersaron por todos los dominios Mexicas y uno de los conquistadores de Hernán Cortés, de nombre Pedro Rodríguez de Escobar, buscando otras tierras, llegó a Itzmiquilpan, apoderándose pacíficamente de esta zona en 1530. Como su encomienda, reconocida al poco tiempo de su llegada, le parecía pobre, se la heredó al español Juan Vello, marchándose a Guatemala. Juan Vello a su vez heredó la encomienda a su yerno Gil González de Ávila, hijo del conquistador homónimo, quien la usufructuó. Por otra parte, recién la Conquista, se descubrieron minas de plata y plomo en El Cardonal, y Alonso de Villaseca, un minero español, se enriqueció con ellas y tuvo una gran influencia en la región y en Itzmiquilpan.

Fue en el siglo XVI, al arribo de las órdenes religiosas al centro del país, cuando los Agustinos empezaron la construcción del Convento de San Miguel Arcángel de Itzmiquilpan. (El ilustre maestro Raúl Guerrero Guerrero, en base al nombre original, siempre pugnó porque se llamara Itzmiquilpan y no Ixmiquilpan, por eso así lo escribimos). Al mismo tiempo que su análogo el Convento de Actopan se edificaba, los otomíes del Valle del Mezquital ayudaban a los frailes agustinos a construir el de Itzmiquilpan y bajo la dirección del mismo fraile-arquitecto Andrés de Mata, quien seguramente estudió arquitectura en los libros renacentistas en alguna universidad europea antes de venir a entregar su vida a la evangelización y a dejar su permanente recuerdo en los Conventos de Actopan e Itzmiquilpan. Distan estas ciudades apenas en 40 kilómetros, de tal manera que los mismos frailes podían atender las obras y supervisar los trabajos, esto explica que hayan sido construidos en la misma época y por el mismo fraile-arquitecto. Itzmiquilpan es un poblado situado en medio del gran Valle del Mezquital, en la parte suroeste del Estado de Hidalgo.

Llegaron a Itzmiquilpan los frailes Agustinos en 1548, comenzando desde luego su tarea de evangelización, para lo cual vivieron en una humilde casa mientras iniciaban la edificación de una sede más digna. En 1550, el 29 de septiembre, día de San Miguel Arcángel, iniciaron la construcción del Convento y un poco después del Templo. Se piensa que ambas edificios fueron realizadas en 10 años, por lo que se supone, ya que no hay documentos que lo verifiquen, que para 1560 estaban ya terminados. El fraile Andrés de Mata fue el diseñador y constructor de esta magna obra, además, él era el que venía al frente de los hermanos agustinos al llegar a Itzmiquilpan. Los agustinos, orden religiosa de origen tan remoto como su fundador San Agustín de Hipona, se reunió como orden mendicante en 1256 cuando el Papa Alejandro IV los invitó a trabajar en misiones y no sólo estar enclaustrados. Después destacaron en Universidades y Cátedras en Europa. Recién descubierta América, vinieron a colaborar en la Evangelización, habiéndoles sido encomendada una región al norte de la Ciudad de México, que incluye varias regiones del ahora estado de Hidalgo, entre ellas Itzmiquilpan y Actopan.

Los agustinos tuvieron hombres muy notables en el trabajo evangelizador en poblaciones de Hidalgo. Destacan fray Alonso de la Veracruz, insigne filósofo y catedrático que impartió clases en Salamanca, España, y que al llegar a América, se unió a los agustinos, habiendo vivido y enseñado tanto en Atotonilco el Grande como en Itzmiquilpan; también fray Antonio de Roa, humilde y extraordinario misionero y constructor, autor del Convento de Molango y de muchas capillas en la Sierra Alta, a quien los indígenas llamaban "El Santo Roa." Otros insignes frailes agustinos en Nueva España, fueron fray Alonso de Borja, fray Juan de Sevilla, fray Juan de Grijalva, fray Juan de la Magdalena, fray Francisco de la Cruz y otros santos varones más.

El Convento y Templo de San Miguel Arcángel de Itzmiquilpan estuvo a cargo de la orden agustina casi 200 años hasta que por falta de frailes, fue entregado a la Arquidiócesis de México, a mediados del siglo XVIII, así en 1754 tuvo su primer clérigo secular. Más tarde, en 1818, fue elevada a Vicaría Foránea, bajo la jurisdicción del Obispado de Tulancingo y después pasó a depender de la Diócesis de Tula, como hasta la fecha.

El templo del Ex Convento de Itzmiquilpan es muy amplio y señorial, el espacio conseguido para la nave es amplio y vertical. Techado con bóveda de cañón corrido desde el coro hasta el arco triunfal. A partir de ahí se cubre con bóveda de pañuelo y el altar mayor con media bóveda a manera de nicho con crucería de nervaduras apoyadas por arcos sin columnas, pero con ménsulas llamadas pinjantes. Lo más importante del interior del templo son las pinturas de los muros laterales en que los indígenas dejaron su huella. Estos murales muy coloridos son únicos en el mundo. La bóveda entre la nave y el presbiterio que despunta sobre pinjantes con ménsulas y se alza imponente en el entramado de sus nervaduras de cantera, nos presenta una reminiscencia del gótico que se había usado en Europa. Se nombra bóveda de pañuelo cuando las cuatro esquinas de soporte se prolongan hacia abajo estirando los apoyos para proporcionar más altura. Sobre el presbiterio de ábside poligonal también construyeron bóveda de crucería en cuatro pinjantes apoyada. Tanto la bóveda como el friso alto están decorados al fresco con motivos geométricos y grutescos.

Visitar el Ex Convento de San Miguel Arcángel en Itzmiquilpan es una experiencia única. Conózcalo y admire su arquitectura. En otra ocasión hablaremos de sus murales que, como ya dijimos, son verdaderamente originales en su concepto y en su expresión plástica.