Tlaxcala
Peligra la reproducción del "monstruo acuático"
La temporada de reproducción del ajolote es común en el periodo de invierno en la presa de Atlangatepec, donde convive con carpas, charales, ranas y acociles. Foto: Iván Venegas / El Sol de Tlaxcala
En presas y jagüeyes de Tlaxcala
El Sol de Tlaxcala
30 de mayo de 2011

Ismael Gracia

Tlaxcala, Tlaxcala.- En Tlaxcala, como el resto del país, la caza y la alteración del medio ambiente tienen a diversas especies al borde de su desaparición o bien en riesgo de disminuir su población. Es el caso del ajolote (Ambystoma Tigrinum), del náhuatl axolotl, "monstruo acuático", según Wikipedia, especie que si se le ha amputado un brazo o pierna, tiene la capacidad de regenerarse solo.

Se caracteriza por sus diversos contenidos nutrimentales y medicinales, su cuerpo es alargado, la cabeza es grande y de ojos pequeños sin párpados, la boca es de gran capacidad y dientes diminutos que se disponen en hileras a la entrada de la cavidad oral, mientras que a la altura del cuello, tienen tres pares de branquias laterales externas que utilizan para respirar.

No obstante, la atención para promover su reproducción es efímera en la entidad, ya que otras especies con las que conviven tienden a alimentarse de los huevecillos de los ajolotes, incluso, estas mismas especies lo hacen por ser carnívoros, al depositarlos sobre plantas acuáticas de las que se nutren los anfibios.

De ahí que, su reproducción no podría ser efectiva en esta especie que se encuentra homologada en riesgo, ya que después del apareamiento y fecundar entre 40 y mil 500 huevos (según la madurez del ajolote), se pueden romper o devorar fácilmente.

Si bien es cierto que la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010 protege al Ambystoma Tigrinum (ajolote) y prohíbe su pesca y comercialización, también es cierto que no existe una estrategia a seguir para concretar su reproducción y preservar la especie.

El biólogo Salvador Morales Moreno comenta que la temporada de reproducción es común en el periodo de invierno en la presa de Atlangatepec, donde convive con carpas, charales, ranas y acociles.

"En las plantas acuáticas se encuentra la fresa (hueva acumulada de la especie), que la puede llegar a comer el mismo ajolote, todos los huevos de todos los animales acuáticos están expuestos a que otros se alimenten de ellos como medio de vida en el ambiente".

Autoridades federales han hecho un esfuerzo por evitar la captura y comercialización de la especie, ya que el jueves 30 de diciembre del año 2010, en el Diario Oficial de la Federación se publicó la Norma Oficial Mexicana actualizada NOM-059-SEMARNAT-2010, en la que aun se protege al ajolote.

La Norma tiene por objeto identificar las especies o poblaciones de flora y fauna silvestres en riesgo en la república mexicana, mediante la integración de las listas correspondientes, así como establecer los criterios de inclusión, exclusión o cambio de categoría de riesgo para las especies o poblaciones, mediante un método de evaluación de su riesgo de extinción y es de observancia obligatoria en todo el territorio nacional.

Lo anterior aplica para las personas físicas y morales que promuevan la inclusión, exclusión, cambio de las especies o poblaciones silvestres en alguna de las categorías de riesgo, establecidas por la Norma.

El biólogo detalla que en la entidad ha sido poco el estudio que se tiene respecto a la preservación de esta especie, de ahí que no se tenga un registro de población en la presa de Atlangatepec, ni el tiempo estimado de vida en caso de no atender su reproducción, aunque asegura que en próximos años podría ser solamente un recuerdo.

"El huevo del ajolote se enfrenta a la calidad del agua en que se encuentra y a los depredadores; a ese ritmo, podría ser que en menos de 10 años exista una población menor en la presa de Atlangatepec".

Recuerda que existen otros lugares en donde se puede encontrar el ajolote, principalmente en jagüeyes de Calpulalpan, Tlaxco y El Carmen Tequexquitla, evidentemente zonas aisladas y que en la mayoría de los casos conviven con otras especies.

Solamente existe un lugar en El Carmen Tequexquitla que cuenta con el permiso de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para su reproducción y posterior comercialización, proyecto que se pudo lograr a través de la instalación de por lo menos tres tanques de agua de hasta 400 metros cuadrados, con financiamiento de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), que sirven para alejarlos de otras especies.

El también subdirector de pesca en Sagarpa, explica que el ajolote puede ser explotado sustentablemente siempre y cuando se apegue a los lineamientos de Semarnat a través de la Norma 059, "se pueden reproducir, cuidar y posteriormente vender cierto número de especies".

Reconoce que faltan propuestas estructuradas para hacer estudios de reproducción, ya que en el momento que el ajolote se acabe en el medio natural, alguien se tiene que encargar para reproducirlo.

"El problema de la especie es que es muy delicada en cautiverio, podríamos decir que es la larva de una salamandra y tiene ciertas condiciones naturales para que se pueda reproducir y repoblar en otros lugares de Tlaxcala".

La especie depende del alimento natural, por lo que esta situación podría complicarse en cautiverio, y aunque en Tlaxcala no se ha tenido la iniciativa de lograr su reproducción, otros estados han aplicado más estudios respecto al comportamiento del Ambystoma.

En el estado hubo estudios sensibles de los recursos acuícolas nativos, tendientes a su conservación y posterior explotación optimizada por parte de la Facultad de Agrobiología de la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UAT). Algunas de las especies se han estudiado a diferentes niveles y con diferentes grados de desarrollo, es el caso del ajolote.

El análisis de los recursos naturales acuícolas bajo diferentes sistemas de explotación, es esencial para afrontar el reto de la demanda alimentaría de las poblaciones, y especialmente de aquellas menos favorecidas, pues se reconocen y se han alcanzado, o en su caso deteriorado, los topes máximos de producción en las fuentes tradicionales de proteínas.

El conocimiento que se genera en el estudio del ajolote, es motivado por dos aspectos relevantes que de forma natural se observan en su aprovechamiento; por una parte la explotación acuícola y por otra el movimiento económico que genera a partir de su industrialización como jarabe y en forma de escala como pomada o aceite, así como su venta en restaurantes.

Además, las personas que conocen la especie aseguran que es un elemento curativo tradicional para tratamiento de afecciones de las vías respiratorias.

Con relación a su explotación, existen estimaciones por parte de la Sagarpa en Tlaxcala a partir de 1984. La estimación correspondiente a 1989, muestra la cifra de ocho mil 120 kilogramos de ajolote para el Estado.

Respecto a su cultivo con fines de subsistencia, comerciales o de fomento, se desconocen reportes al respecto para el periodo 1985-1989.

Las actividades nacionales respecto al Ambystoma Tigrinum son recientes, en especial aquellas que tienen como objetivo su cultivo y reproducción.

De hecho, expertos en el tema aseguran que existe la posibilidad de que el ajolote deje de reproducirse, en gran parte por la coincidencia que se tiene respecto a que su hueva sirve como alimento para otras especies y, aunado a esto, el ajolote se pone en desventaja ante los constantes cambios climáticos y contaminación de su hábitat, asegura la Maestra en Ciencias, María del Carmen Corona Vargas.

"El agua la están contaminando, entonces eso provoca la muerte de nuestros ajolotes, otra situación grave es que con la deforestación se baja mucho suelo y todas esas partículas sobre todo las más delgaditas se quedan flotando en el agua y se pega en las agallas y la piel de los ajolotes, es como si a nosotros nos taparan la nariz, por lo que les cuesta trabajo respirar".

Coincide en que otras especies que no pertenecen al cuerpo de agua de los ajolotes compiten por la comida y el espacio, mientras que el aumento de temperatura en el estado también influye en la disminución de la especie.

Por otro lado, el Doctor en Ciencias Ambientales, Juan Suárez Sánchez, especifica que el ajolote se distribuye desde Estados Unidos hasta llegar a Tlaxcala y Puebla, de hecho en la Unión Americana se considera un depredador de larvas de peces, por lo que no se encuentra protegido por las autoridades.

"Todos lo conocemos como ajolote y en realidad es una salamandra y al no llegar a este proceso, se tiene que reproducir en estado larvario y eso lo deja en desventaja con la parte del norte donde se cumple su ciclo en donde puede reproducirse y estar fuera del agua, aquí depende de la calidad del agua, pero ésta se ha venido agravando".

Recuerda que en México se implantan los huevecillos, se reproduce como larva, crece hasta 25 centímetros, llega a ser joven y termina su ciclo, aunque en otros lugares a través de una metamorfosis se convierte en salamandra.

"Tiene una importancia cultural muy grande, antes de la llegada de los españoles ya se consumía esta especie como tal, tiene algunas ventajas como alimento, hubo un tiempo en el que utilizó de forma medicinal pero al no cumplir con las normas salió del mercado, hay personas que lo utilizan como caldo para las vías respiratorias".

Escasa la cría de ajolotes en el Estado

Miguel Federico Saad Viveros, Jefe del departamento de recursos naturales y vida silvestre de Semarnat, destaca que se puede justificar que las especies no fueron extraídas del medio ambiente para su comercialización a través de una Unidad de Manejo para el Aprovechamiento Sustentable de la Vida Silvestre (UMA).

Explica que por el momento se tiene un solo criadero ubicado en el Carmen Tequexquitla instalado apenas el año pasado, pero está en trámite otro registro para producir ajolote en Santa Ana Chiautempan.

"Para que una persona quiera tener algún aprovechamiento del ajolote, se tiene que hacer un registro de una Unidad de Manejo para el Aprovechamiento Sustentable de la Vida Silvestre ante Semarnat, es un programa de manejo donde se detalla el conocimiento que se tiene de la especie, la forma de reproducción, alimentación y todo lo relacionado con el aprovechamiento de la misma".

El funcionario federal explica que algunas personas los reproducen en peceras a través de condiciones controladas y luego de crecer hasta cuatro centímetros, se colocan en estanques de engorda, finalmente al tener un programa comercial lo sacan para su venta, previo permiso de Semarnat que se adquiere sin costo alguno.

El permiso es para el aprovechamiento de la especie de manera sustentable, ya que en todo el Estado se encuentra prohibida su captura y comercialización, "si hay un jagüey con ajolote y quiere ser aprovechado se puede sacar el permiso, solo tienen que traernos el programa de manejo, si son personas que conocen a la especie lo pueden elaborar ellos en caso de que no, se contratan asesores técnicos".

Resaltó que en Semarnat se da impulso a las propuestas que se han llevado para el aprovechamiento del ajolote, mismas que se han apoyado.

Caldo de ajolote a 60 pesos

Vecinos de Atlangatepec aseguran que hace 30 años el ajolote era abundante en la región; sin embargo, después del año 2000, se prohibió la pesca y comercialización de la especie, pues ahora esta conducta es tipificada como delito, de hecho el año pasado autoridades federales multaron a una persona de esta comuna con cerca de 40 mil pesos por tener ajolote de manera ilegal, comenta Gregorio Ramírez, vecino del lugar.

Y es que en algunos restaurantes de Atlangatepec, se ofertaba a 60 pesos el caldo de ajolote preparado con verduras, jitomate y hierbas de olor como el orégano, tomillo y laurel, "se extraía del agua, se abría por la mitad, se destripaba, se lavaba y preparaba completo, pero eso fue hace más de ocho años, además hay quien le ponía cebolla, chile en vinagre o cuaresmeño; en tamal va con tomate verde, cebolla, epazote, chile y hierba de olor", explica Felipe Velásquez Jiménez, quien trabaja en restaurantes de la comuna.

Recuerda que en un restaurante se llegaba a vender de dos a tres docenas en un mes; no obstante, ahora muchas personas buscan la especie sin tener una respuesta positiva, ya que los pescadores saben que no se puede extraer de la presa de Atlangatepec, de hecho, autoridades federales se han encontrado al pendiente de cumplir con la norma, incluso se inspeccionan refrigeradores de los restaurantes a fin de verificar que no se comercialice esta especie como alimento.

"Anteriormente el ajolote que se llegaba a pescar era consumido por los propios habitantes, debido a sus propiedades alimenticias, en restaurantes de Atlangatepec, la especie era preparada sin problema alguno a través de caldo o en tamales".

Las personas lo usaban como medicina, algunos para curar malestares como la tos o enfermedades respiratorias, "solo se utilizaba tantita sal y hierba de olor, no se le ponía ningún condimento más porque era para medicina, todas las personas que vinieron a buscar el ajolote como medicamento decían que se les quitaba la tos o la bronquitis".

Autoridades federales y

estatales aplican operativos

Del 12 al 15 de mayo de este año, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), en coordinación con otras instituciones, realizó un operativo en todo el país como parte de la Estrategia Nacional del Gobierno Federal para el combate al comercio ilegal de vida silvestre.

En el caso particular de Tlaxcala, elementos de la Profepa y de la Policía Estatal, llevaron a cabo un operativo de vigilancia en todo el perímetro de la presa de Atlangatepec para prevenir y detectar acciones de cacería furtiva y comercio ilegal.

Este es el segundo operativo que se lleva a cabo en el sitio Ramsar (Presa de Atlangatepec); considerado como el principal lugar de interés cinegético en el Estado de Tlaxcala, por la presencia de diversas especies de aves migratorias.

En la entidad, no se registraron faltas a la norma; no obstante, en otras ocasiones se ha detectado a gente que captura y comercia localmente en forma ilegal, ejemplares de ajolotes.

Ramiro de la Cruz Díaz, delegado de la Profepa en Tlaxcala, refiere que éstas acciones refrendan el compromiso de la institución para proteger la flora y fauna silvestres, así como procurar la justicia ambiental a través del estricto cumplimiento de la ley.

"Estos operativos se repetirán una y otra vez hasta que se termine con el tráfico, de manera que quienes a él se dedican hasta ahora, se inserten en los mercados legales de producción autorizada y sustentable que, además, son mercados mucho muy eficientes y constituyen mejores esquemas de conservación de nuestra vida silvestre".

Para concluir, cabe resaltar que científicos coinciden en que mientras los tlaxcaltecas y el resto del país no sepan que el ajolote es importante para el medio ambiente, no se va a saber cuidar, ya que hoy en día las nuevas generaciones se interesan por el uso de diversas tecnologías, por lo que existe desinterés por el cuidado de la naturaleza y en especial de fauna silvestre que está en riesgo de extinguirse.