Opinión / Columna
 
Alto Poder 
Manuel Mejido 
2 de octubre de 2010

  * El Bicentenario sólo exacerbó el patrioterismo mexicano

* El pueblo grita "Viva México", pero no paga impuestos

* En los festejos patrios se confundieron cohetes y balazos

* Los migrantes ya no buscan el "american dream". Sólo salvarse

Durante las celebraciones -que siguen- del Bicentenario de la Independencia, todos los mexicanos (y todo no admite excepción) nos cubrimos con los ropajes del amor patrio, las manifestaciones de lealtad a México, los "vivas" gritados a todo pulmón, lo mismo por los millonarios de Forbes que por los 55 millones de personas que viven en la extrema pobreza a lo largo y ancho del país.

Se ha evidenciado claramente durante estos días de mexicanismo redivivo que en el país hay muy pocos patriotas y muchos millones de patrioteros. Quedó al descubierto la doble moral de los gobernantes y la de los dueños del dinero, ya sean empresarios o banqueros, y la conveniencia esparcida sin recato desde las jerarquías eclesiásticas, que solapan las corruptelas y hasta los crímenes de los partidos en el poder.

Existe una gran confusión entre la mentira y la verdad; entre el ¡viva México! y el comportamiento ciudadano; entre el discurso de la clase dirigente y sus acciones; entre las promesas y su incumplimiento disfrazado de excusas y pretextos.

Los gobernantes hicieron traer réplicas de la campana de Dolores Hidalgo, se invocaron "a los hombres que nos dieron patria", pero continúa a todo vapor el saqueo, el robo y la voraz rapiña de lo poco que queda en el país.

La solución de los patrioteros del gobierno y los sectores que manejan y mangonean al país no ha tenido límites. Piden unidad y son el principal factor de la desunión. Invitan a luchar contra la corrupción y son el núcleo, vivo y actuante, de esa práctica que siempre va unida a la impunidad con que se encubren los poderosos.

Sigue vigente la vieja premisa de que cuando hay un fraude en la dirección de correos, se procesa y encarcela al cartero, mientras el director sigue cometiendo ilícitos al amparo de su puesto y de la descomposición social. Los de abajo son los que siempre cargan con las culpas.

El secretario técnico del Consejo Nacional de Seguridad, Alejandro Poiré, que tiene un mexicanísimo apellido francés y una nacionalista educación hardvariana, habla sin conocimiento de lo que defiende y con rencor de lo que ataca y desconoce, porque nunca ha estado cerca del pueblo al que decidió servir.

El patrioterismo en Los Pinos tiene diversas formas de manifestarse. La última, que vulnera los derechos de la libertad de información a que tiene todo el pueblo mexicano, especialmente los comunicadores que son intermediarios entre el gobierno y la ciudadanía. Son muros erigidos en torno de la transparencia, bajo el pretexto de que es información reservada, confidencial o restringida. Se argumentan todo tipo de cuestiones para impedir que el pueblo se entere de cómo se gastan los fondos públicos y cómo se manejan sus gobernantes. Van desde la confidencialidad con que operan el Ejército y las policías federales en su pírrica lucha contra el crimen organizado, hasta las averiguaciones previas.

* LOS FESTEJOS EN UNA NACIÓN DESPOBLADA

Ninguna de las celebraciones del Bicentenario consiguió ocultar cómo pueblos enteros del norte y del centro del país se despueblan por el temor a la inseguridad. Familias completas emigran hacia el sur del país y la mayor parte hacia el norte, buscando un camino hacia los Estados Unidos, ya ni siquiera en persecución del sueño americano, sino únicamente para salvar la vida.

El estado de Texas, en la Unión Americana, se está repoblando con familias mexicanas de las más ricas a las más pobres, pasando por los tres niveles de la clase media. Esos migrantes forzados a huir de su patria, dejan todo lo que construyeron en su país para aventurarse a los malos tratos y las injusticias que se cometen contra los indocumentados y hasta los documentados en Estados Unidos.

* CON MIEDO TODO SALE MAL

La Cámara de Diputados, que en los últimos años ha servido para cuidarle las manos a los presidentes panistas, acaba de dar otro ejemplo de incongruencia y de truncar su patriotismo por patrioterismo desde el momento en que acogió y protegió a Julio César Godoy Toscano, un legislador bajo sospecha.

Las policías federales quisieron detener a Godoy Toscano con base en una grabación inconstitucional en donde se le sorprendió charlando con el jefe de la "familia michoacana". Con esa ilegal prueba, se le acusó de traficante de drogas. Por muy culpable que sea un ciudadano de esos delitos, el gobierno no puede violar la ley para aprehenderlo.

Godoy Toscano debe aclarar perfectamente su postura y, contrariamente a lo que pasa en todo el mundo, tiene que demostrar su inocencia y el gobierno de la República debe someterse a la vigilancia de los ciudadanos para no violar la privacidad de los mexicanos.

* MÉXICO, CONVERTIDO EN PAÍS DE CÍNICOS

En los círculos del poder nacional se han dado casos funestos de simulación, de engañifas, de mentiras, como el de un hijo de gallegos nacido en Madrid quien al hacerse cargo de la Secretaría de Gobernación como plataforma para la Presidencia de 2012, se manifestó "orgullosamente mexicano". Sí, por pura conveniencia.

Aunque José López Portillo, cuando ocupó Los Pinos, clamaba por que México no se convirtiera en un país de cínicos, desde la cúspide del poder nacional se ordenó recientemente la contratación de Javier Aguirre como entrenador de la selección de futbol. Se le llenaron los bolsillo con varios millones de dólares (dicen que ocho), con anuncios publicitarios promovidos desde la Presidencia y franquicias de varios artículos deportivos. Llegó al extremo del cinismo de hacer un patriotero comercial proclamando su "amor por México" cuando su familia vive en Miami y él mismo tiene su residencia en Madrid.

Los patrioteros gritan ¡viva México!, lanzan cohetes al aire, disparan sus armas de fuego jubilosos pero no pagan impuestos y eluden sus obligaciones fiscales. La doble moral que ha caído en cascada desde las alturas de la política nacional a todo el pueblo, envuelve a la Nación en una gran mascarada en la que no puede distinguirse lo falso de lo verdadero, el oro del patriotismo y el cobre del patrioterismo.

No hay nada de qué sentirse orgulloso cuando el país, gobernado por políticos ineficientes y corruptos, se ha convertido en una sociedad criminalizada, cuyo gobierno sostiene tercamente una "guerra contra el crimen", que en el fondo no es más que una falaz e irresponsable estrategia militar que cada día cuesta más sangre de mexicanos, ya sean criminales sin uniforme, con placas o de "personas fuera de la ley".

Para el caso, es lo mismo. Todos son mexicanos. Todos gritan "viva México jijos de la..." cuando se inflaman de patrioterismo. Con la garganta vitorean a México y con sus armas matan a mexicanos unos malos y otros inocentes, pero todos sucumben en esa guerra alocada, sin planeación, sin apoyo popular y todos mueren por igual. Justos y pecadores.

El Ejército en las calles y los casi 30 mil muertos que ha provocado la "guerra de las mentiras", más que para combatir el narcotráfico y eliminar el crimen organizado, es para combatir un estallido social que ya se asoma en el campo, en las montañas y en los barrios proletarios de las grandes ciudades. Algunos han dado en llamarla "la narco-revolución".

* ¿QUÉ LOGRÓ EL FESTEJO BICENTENARIO?

Los festejos del bicentenario mexicano, cuyas instalaciones fueron realizadas por una empresa patrioteramente estadounidense, no consiguieron que la ciudadanía respetara las leyes ni a la autoridad. Tampoco lograron que el pueblo pagara sus impuestos sin trampas y a tiempo, que no eludan sus compromisos con la Nación ni con particulares, que los ricos no se hagan cada día más ricos y los pobres más pobres. Eso sería una auténtica celebración patriótica del Bicentenario sin borracheras ni puñaladas.

Los políticos patrioteros, desde el gobierno Nacional, permiten que los bancos establecidos en México -que ya son extranjeros en un 90 por ciento- cobren las comisiones más altas del mundo y tengan cerrados sus créditos para el desarrollo, porque los encargados de autorizarlos no saben de negocios y sólo se ciñen a las leyes no escritas de la usura. Esas personas que dicen amar a México ¿son orgullosamente mexicanas o sólo usan al país como plataforma para enriquecerse a base de la ignorancia generalizada en un 90 por ciento de los mexicanos?

Lo más lamentable de todo es que desde el 1 de diciembre de 2006, con el Ejército en la calles, México ya se escribe con "M" de muerte.

* DE BUENAS, MALAS Y PEORES

En la Cámara de Diputados los panistas se descararon al aceptar que encontraron "la fórmula correcta para gobernar". Aseguran que, primero, hacen alianzas electorales con los perredistas para ganar en los estados donde el PRI gobierna, controla alcaldías y es mayoría en los congresos locales. Después, en San Lázaro pactan con los tricolores para aprobar reformas (como el aumento del IVA del 15 al 16 por ciento) que el PRD se niega a aceptar. De la triada, ¿cuál de los tres gobierna por el bien de los mexicanos? *** El jueves pasado, en la Casa de la Primera Imprenta De Imprenta, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, el investigador en asuntos laborales de la Universidad Autónoma Metropolitana Max Ortega presentó el libro "Socialismo, capitalismo y movimientos sociales", una recopilación de ensayos escritos por varios autores que analizan la situación actual de los gobiernos y sus diferentes maneras de ejercer el poder. *** Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.

mejido@elsoldemexico.com.mx
 
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