México
Derecho Familiar
Organización Editorial Mexicana
14 de marzo de 2010


Por Julián Güitrón Fuentevilla

* ¿Deben o no legalizarse las drogas en México?

"Mientras haya substancias prohibidas, habrá un mercado negro, que provea los recursos necesarios, para mantener los emporios de los cárteles, que todos conocemos hoy en día". (Dr. Julián Güitrón Roig)

Un resultado preocupante de la legalización de sustancias ilícitas es que una mayor parte de la población haga uso de ellas, por lo que las campañas de educación en contra de su uso no sólo deben continuar, sino incrementarse estratégicamente.

Para fines prácticos y en referencia al uso de drogas, la población puede dividirse en tres grupos; el que consume las drogas habitualmente, otro que no las consume específicamente, como resultado de la educación y no por falta de recursos, y finalmente, el tercero, vulnerable y falto de formación, en el que, el no usar drogas depende de la falta de recursos para comprarlas. Este tercer grupo es el que más preocupa en el sentido de que al legalizarse la droga, más individuos hagan uso de ella habitualmente.

La mayoría de la población pertenecemos al grupo educado, que evita las drogas, por saber las consecuencias que su uso implica, y aunque la ofrecieran gratuitamente, no la consumiríamos.

Las predicciones fatalistas, que auguran una población sumida en el consumo habitual de las drogas si se legalizan sólo intentan terminar cualquier discusión civilizada en cuanto a los posibles beneficios de legalizarlas. ¿Si a ustedes, distinguidos lectores, les ofrecieran una dosis de heroína ahora mismo y sin costo, la consumirían porque es gratuita?

Hoy en día, quizás más que nunca, en la historia de nuestro país se han revelado un sinnúmero de redes de corrupción y poder, dominadas por los cárteles. Desgraciadamente, no es sólo que el grupo de sicarios sea muy fuerte y bien organizado, sino que se ha infiltrado íntimamente en los organismos que existen para combatirlos. A pesar de lo impresionante de los hallazgos de corrupción, de la verdad, de cuán lejos llegan los tentáculos de los cárteles, sólo se pueden hacer suposiciones.

* Ciudad Juárez

Al norte del país, en especial en Ciudad Juárez, tenemos una muestra de lo anterior. Esta ciudad es actualmente la más peligrosa a nivel mundial, incluyendo el Medio Oriente, donde musulmanes y judíos se disputan las tierras santas, o en Irak o Afganistán, donde hay una guerra activa y masiva. A pesar de eso, Ciudad Juárez, nada más por estadística de muertes, es el sitio más peligroso del mundo.

* Legalizar las drogas es una alternativa

La fuerza del Ejército y los miles de efectivos policiacos no han podido acotar las matanzas. ¿Qué otra alternativa tenemos para desarmar a los cárteles de raíz, al cortar drásticamente los ingresos en efectivo, que hacen posible ese emporio? Legalizar las drogas reduciría al enemigo rápidamente, quizás, al punto de su disolución.

Hay muchas incógnitas en cuanto al método de legalización. Hay que establecer el perfil detallado de cada una de las sustancias ilegales, para determinar cómo se manejarían legalmente. A partir de un acceso libre, como sucede con el alcohol, el tabaco y el café, hasta involucrar a médicos, que las prescriban en los casos pertinentes.

* Veintidós razones para legalizar la droga

Primera.- Los que quieren consumirla, lo hacen a pesar de su prohibición. Se consigue fácilmente y a precio accesible. Según estadísticas, los consumidores a nivel mundial van en continuo aumento.

Segunda.- En la lucha de los gobiernos por detener al narcotráfico, ha resultado como su peor consecuencia la muerte de muchos ciudadanos inocentes.

Tercera.- Los gobiernos gastan cantidades excesivas de su presupuesto para combatir el narcotráfico, sin éxito. Esto, en detrimento de los gobernados, ya que los medios recaudados por el Estado no se aplican a sus necesidades más inmediatas de educación, salud, fuentes de trabajo, programas integrales para disminuir la pobreza, rescate ambiental, entre muchos otros aspectos.

Cuarta.- El aumento de la demanda y las dificultades para su producción y distribución han subido los precios y, consecuentemente, las ganancias de los narcos. De este modo, han proliferado, por necesidad económica y sin otra posibilidad de opciones, muchas personas ajenas a estos grupos, que se han alquilado para su producción y transportación, aun a costa de su salud, integridad física y seguridad personal y familiar.

Quinta.- La mayoría de las corporaciones involucradas en la lucha contra los narcos están infiltradas y corrompidas por ellos en todos sus niveles.

Sexta.- La violencia generada para combatir al narco afecta primordialmente a la familia y a la sociedad ajenas a esta actividad, por las represalias y venganzas de los narcos; han convertido a lugares antes pacíficos, cotidianos y seguros, ahora en espacios de alto riesgo en México.

Séptima.- Las garantías constitucionales y derechos humanos de la población ajena a estas actividades se han visto violados, disminuidos o ignorados, en nombre de la ley, que la debe proteger.

Octava.- Los narcotraficantes siempre estarán enfocados en los niños y jóvenes, como clientes potenciales, intentando engancharlos por diversos medios.

Novena.- La venta legalizada de drogas tiene la ventaja de poderse controlar y se puede evitar en mayor medida que llegue a los menores de edad.

Décima.- Se puede limitar el consumo a los que estén interesados en adquirirla, a través de recetas médicas, estrictamente otorgadas a nivel personal por el doctor que atienda al paciente que esté bajo su cuidado y responsabilidad. Cada compra quedaría registrada en una lista computarizada a nivel nacional, para evitar abusos. Esta distribución podría estar supervisada por una organización pública o privada, que garantice el funcionamiento honesto, preciso y cauteloso que exige esta acción.

Décima Primera.- La legalización pondría fin a la parte exageradamente lucrativa del negocio del narcotráfico, al traer a la superficie el mercado negro existente.

Décima Segunda.- La legalización reduciría dramáticamente el precio de las drogas, al acabar con los altísimos costos de producción e intermediación, que implica la prohibición. Legalizar las drogas haría que la fabricación de dichas sustancias esté al alcance de las regulaciones propias de un mercado legal.

Décima Tercera.- Legalizar las drogas acabaría con un foco importante de corrupción, la cual aumenta en todos los niveles del gobierno, debido a que una substancial cantidad de policías, agentes aduanales, jueces y toda clase de autoridades han sido comprados, sobornados o extorsionados por narcotraficantes, creando un gran ambiente de desconfianza por parte de la población hacia el sector público en general.

Décima Cuarta.- Los gobiernos dejarían de malgastar miles de millones de dólares en el combate al tráfico de drogas, recursos que serían destinados a perseguir a los verdaderos criminales: los que violan los derechos de los demás (asesinos, estafadores, violadores, ladrones, grupos terroristas). Además, con la legalización, se descongestionarían las cárceles, las cuales hoy en día se ven saturadas por personas cuyo único crimen fue el consumo de substancias prohibidas por la ley.

Décima Quinta.- En una sociedad donde el consumo de las drogas y la venta de estupefacientes son legales, el número de víctimas inocentes se vería reducido dramáticamente.

Décima Sexta.- La legalización conduciría a la sociedad a aprender a convivir con las drogas, tal y como lo ha hecho con el alcohol, el tabaco y el café.

Décima Séptima.- El camino hacia la legalización de las drogas comienza con un enfoque distinto: entender su consumo, no como un crimen, sino como problema de salud pública; al adicto, no como un criminal, sino como un enfermo. Crear un modelo que ponga énfasis en el tratamiento y prevención de adicciones y no en el encarcelamiento, la represión y la persecución.

Décima Octava.- Legalizar las drogas permitiría al gobierno incrementar sus ingresos públicos mediante el ahorro de lo que ahora gasta en mantener su aparato represor, más los impuestos recaudados por la venta. Un marco legal debería permitir garantizar un precio que lograría desarticular el negocio ilegal del tráfico de drogas y no incentivar un consumo excesivo.

Décimo Novena.- En México se calcula que se invierten en esta guerra cerca de nueve mil millones de dólares anuales, cantidad muy superior a lo que recibe, por ejemplo, de los Estados Unidos a través de la Iniciativa Mérida (400 millones de dólares al año).

Vigésima.- Actualmente, 208 millones de personas en el mundo usan algún tipo de drogas ilícitas por lo menos una vez por año. De este total, se calcula que el 15 por ciento sufre problemas crónicos de dependencia. La mariguana es la droga más consumida (160 millones).

Vigésima Primera.- Drogas sintéticas a base de anfetaminas y el ecstacy ya superan en número de usuarios a la cocaína y a la heroína. El negocio de las drogas ilícitas, controlado por el crimen organizado, es estimado en centenares de miles de millones de dólares.

Vigésima Segunda.- Las políticas públicas para el tratamiento de esta problemática han permitido que México, además de ser productor y proveedor hacia los Estados Unidos de Norteamérica, hoy también es consumidor.

¿Cuál es la importancia del derecho familiar, de la familia y de quienes la integran, en la solución de esta problemática?

* Familia

La sociología y el derecho son fundamentales para entender que familia, de acuerdo a la primera ciencia, es el conjunto de personas que derivan de una relación o del hecho sexual de la procreación y el concepto jurídico, es el conjunto de personas unidas, por actos o hechos jurídicos, como el matrimonio, el concubinato, la filiación o la adopción.

* Derecho Familiar

En cambio, el derecho familiar es un conjunto de normas jurídicas que regulan la vida y las relaciones entre los miembros de una familia; con otras familias; con la sociedad y el Estado. Como elemento fundamental, debe agregarse el orden público, que rige las relaciones de la familia; entendido aquél como el conjunto de normas jurídicas impuestas por el Estado que la familia tiene que aceptar sin protestar. Al respecto, el Código Civil para el Distrito Federal vigente, al referirse a esta materia, ordena en el artículo 138 ter lo siguiente: "Las disposiciones que se refieran a la familia son de orden público e interés social y tienen por objeto proteger su organización y el desarrollo integral de sus miembros, basados en el respeto a su dignidad".

* La familia, origen y respuesta de la problemática

A lo anterior, hay que agregar que las distintas familias que hoy integran el mosaico de la República Mexicana incluye, además de las tradicionales, las monoparentales, las de homosexuales, lesbianas, las que derivan de la sociedad de convivencia, familias que pueden ser las instituciones más efectivas, para prevenir el consumo excesivo de las drogas y la drogadicción y que en ellas encontraremos las mejores respuestas para que la legalización de las drogas en México sea efectiva.

La familia puede prevenir, aliviar, orientar, educar, revalorar, estimular, sancionar, asistir en los problemas familiares, derivados del uso de drogas, sea cual fuere su dimensión.

¿Cómo puede la familia atenuar y resolver los graves problemas que se derivan de la drogadicción?

Porque la familia es cuna, hospital, madre, padre, seguro contra el abandono, seguro contra la pobreza, respuesta contra el hambre, la enfermedad, incluso la ingratitud de sus miembros. Da todo y no espera nada a cambio. Siempre ha estado, está y estará presente al llamado de sus miembros. La solución a la drogadicción está en voltear los ojos hacia la familia. Ahí están las raíces de la problemática y las mejores respuestas. Ayudar a la familia para que eduque mejor a sus miembros, inculcar la honradez, honestidad, respeto, dignidad a sí mismo, a sus integrantes y, en consecuencia, a quienes no son miembros de la familia y que se encuentran en las calles. El respeto en la familia se proyectará fuera de ella, en la universidad, frente al policía, al sistema jurídico, a los desvalidos, a los niños, a las mujeres, a los adultos, a los discapacitados, a los alcohólicos y adictos.

* Espacio ideal

La familia es el espacio ideal para enseñar y formar. Vital para el crecimiento, el desarrollo físico, emocional, psíquico, social, cultural, familiar. Solidaridad para perdonar y comprender, para amar sin interés, apoyar sin esperar algo a cambio. Prevenir el consumo de drogas. Rescatar a quien ya está en ellas. Dar el mismo valor al consumo de cualquier droga y ayudar a quien esté en ese problema.

Protectora desde el nacimiento hasta la muerte

La familia ayuda desde la infancia hasta la muerte. Es respuesta a la angustia individual o personal. Cuida que en el seno familiar no se originen las causas de la drogadicción, divorcios, maltrato, violencia familiar, ingratitud familiar, adaptarse como familia a los nuevos modelos y estructuras en previsión de la drogadicción.

* Nuevas realidades familiares

Aceptar las nuevas realidades sociales y económicas de la familia. Retornar a la organización tradicional familiar. Convivir más con los hijos. Entre los cónyuges, ser un buen ejemplo para todos y para sí mismos. Procurar el apoyo de la familia in extenso (abuelos, bisabuelos, nietos, choznos, tíos, tías) que siempre dan gran apoyo, sobre todo en los casos de drogadicción o penas familiares. Proteger los valores tradicionales de la familia. Impulsar a las familias reconstituidas. Las nuevas familias con o sin hijos. Las de hombres o mujeres solas. Adoptadas. De filiación in vitro. Acogimiento. Monoparentales, con un solo progenitor que decide educar, trabaja, mantiene. Ahí está el apoyo a los hijos. Incrementar la autoestima en la familia, sea cual fuere la clase de ésta. Aceptarse como es la familia y respetar la individualidad de cada uno de sus integrantes.

* Presencia permanente en la familia

Mantener el diálogo permanente, sincero, con cada miembro de la familia, para lograr entendimiento. Mejorar los hábitos de conducta, limpieza, alimentación, educación, acatar horarios y disciplina. Promover la autonomía y responsabilidad personal de cada miembro de la familia, sea cual fuere su edad. Planificar el tiempo de esparcimiento. Estar presentes en la enfermedad, el fracaso, el éxito. El desempleo o los rompimientos emocionales con novios, novias, amantes, cónyuges, concubinos o parejas del mismo sexo.

* Comprensión familiar de la problemática

Comprender entre todos el fenómeno de las drogas y procurar soluciones en conjunto. Estar conscientes que las drogas están al alcance de todos. Se publicitan en los medios. Se ofrecen. Están dentro del hogar. Son parte de nuestra vida y no debe llegarse al extremo de aislar a la familia para protegerla, más bien hay que interrelacionar, sobre todo a los hijos pequeños, con todos los miembros de la familia y, sobre todo, fuera de ésta. Crecer en armonía e incrementar la seguridad de los hijos. No generar problemas a éstos que los hagan inseguros de sí mismos. Enseñarles a interrelacionarse con otras personas dentro y fuera de la familia. No empujarlos por angustia, pobreza o presión familiar, consciente o inconscientemente a consumir drogas.

* Incrementar independencia y seguridad a los miembros de la familia

Que los niños se relacionen con otros grupos semejantes, sea cual fuere su nivel social o económico. Usar adecuadamente el tiempo libre. Inculcar responsabilidades para tomar decisiones, según su edad. Incrementar independencia y seguridad en sí mismos. Crecer en armonía. No ser madres o padres rígidos. Intransigentes. Débiles o dictatoriales, porque ahí se inicia un potencial consumo de drogas, en la propia familia. Ser razonables. No impositivos. Conservar un equilibrio justo para transmitir y dar seguridad a los hijos. Mantener criterios propios, que no requieran aprobación social para determinadas conductas, porque ahí surge el peligro de las drogas. A los niños tratarlos con normas realistas, de su edad, no de adultos. Observar normas claras y consistentes en la relación con los niños y los jóvenes de la familia. Que la educación de éstos no dependa del estado anímico de padres, abuelos, ni siquiera de amigos. Que haya coherencia en la conducta, porque no son iguales los menores que los mayores de edad. La educación integral entre padres e hijos significa mantener un ambiente familiar que propicie el desarrollo social, cultural, físico, mental y evitar así el peligro de la drogadicción en la propia casa. No olvidar que incrementar el afecto, el cariño, el amor, el respeto y la solidaridad entre los miembros de la familia será la mejor respuesta a las diferentes alternativas que puede llevar a los miembros de una familia a la drogadicción, a la destrucción de lo más importante que han creado el hombre y la mujer, que es la familia.

Proyección en el Canal Judicial, participan los doctores en derecho, Gil Gil Massa y Leoba Castañeda Rivas

Los invitamos a que sintonicen mañana, como cada lunes, desde hace más de un año, el Canal Judicial, Cablevisión 112, Sky 639, a nivel internacional por internet www.scjn.gob.mex, de las 20:00 a las 21:00 horas y los jueves de las 9:30 a las 10:30, el Programa Derecho Familiar, con correo electrónico para recibir sus opiniones e inquietudes: jguitron@derechofamiliar.net o al 56 39 22 35 de las 10:00 a las 14:00 horas.

Para que se enteren directamente de las opiniones de los expertos, de los aspectos más sobresalientes de este controvertido tema. El Dr. Gil Gil Massa, destacado profesor de Derecho Internacional Público de la Facultad de Derecho de la UNAM y con una larga y brillante trayectoria en el sector público y diplomático al servicio de nuestro país, nos comparte sus conocimientos y experiencia. Asimismo, la Dra. Leoba Castañeda Rivas, distinguida Directora del Seminario de Derecho Civil y sobresaliente profesora de Derecho Civil y Familiar de la misma institución, nos brinda una oportunidad de ampliar nuestro criterio con sus atinadas reflexiones e incisivas aseveraciones. Como es costumbre, el suscrito estará conduciendo este interesante programa.