Chihuahua
Busca DEA a 28 chihuahuenses
Acusados de traficar droga a EU
El Heraldo de Chihuahua
7 de marzo de 2010

De la redacción

Cd. Juárez, Chihuahua.- A raíz del aumento de actividades criminales relacionadas con el narcotráfico, la lista de chihuahuenses fugitivos de la DEA y el FBI de Estados Unidos aumentó de 13 a 28 en los últimos catorce meses, la mayoría buscados por tráfico de drogas o por encabezar células al servicio de cárteles que disputan las plazas del estado.

Sólo uno de los chihuahuenses es buscado por un secuestro en El Paso, Texas, por parte del Buró Federal de Investigación (FBI), mientras que el resto son perseguidos por narcotráfico en diferentes modalidades.

Destacan Eduardo Ravelo, uno de los más buscados a nivel internacional por ser la cabeza de la pandilla "Los Aztecas", ligada al Cártel de Juárez, y Adán Salazar Zamorano, a quien la DEA acusa de controlar la producción y tráfico de drogas desde el llamado "Triángulo Dorado del Narco" que forman los estados de Chihuahua, Durango y Sinaloa, hasta el país vecino del norte.

Autoridades de Estados Unidos revelaron que existen cinco mujeres y 23 hombres en sus listas de fugitivos, algunos de los cuales se consideran armados y peligrosos, así como actualmente dedicados a actividades criminales en México en diferentes zonas del estado de Chihuahua.

En casi todos los casos, salvo el acusado por secuestro, están fichados por violaciones a la legislación antidrogas de los Estados Unidos, ya sea por introducir o comercializar heroína, mariguana, cocaína, metanfetaminas o cocaína base, así como lavado de dinero y otros ilícitos relacionados con los estupefacientes.

Tres de las cinco mujeres son de Ojinaga, Chihuahua, donde se supone que pueden residir actualmente; una más es de Delicias y otra de la capital del estado, con acusaciones en Texas, Wyoming y Carolina del Norte.

En el caso de los hombres, éstos son originarios de Chihuahua, Delicias, Jiménez, Camargo, Ojinaga, Juárez y Chínipas, siendo de estos dos últimos municipios los que más destacan, pues se trata del cabecilla de "Los Aztecas", pandilla aliada con el Cártel de Juárez y un mando criminal de la sierra del estado con influencia en otros tres estados del país, al que se relaciona con múltiples ejecuciones, levantones y trasiego de toneladas de droga a los Estados Unidos.



LOS FUGITIVOS DEL FBI



Óscar Porras es acusado del secuestro y lesiones a su novia en abril del 2003, a quien detuvo en El Paso y se la llevó a Ciudad Juárez de donde la víctima pudo escapar para pedir auxilio, lográndose la detención provisional del sujeto quien se cree volvió a escapar a la frontera mexicana. Él es buscado por el FBI de El Paso, quien lo tiene identificado como dentista de profesión.

Eduardo Ravelo, también boletinado por el FBI, estuvo detenido en Estados Unidos en 1998 por liderar una pandilla en El Paso. Tras obtener su libertad se inmiscuyó en delitos de tráfico de droga y lavado dinero hasta la fecha, para luego huir del país hacia México donde forma parte de la estructura criminal del Cártel de Juárez, operando tanto fuera como dentro de las cárceles. Algunas de las matanzas ocurridas en Ciudad Juárez se relacionan con su banda, "Los Aztecas", que se divide en células a su cargo. Ravelo, por ese motivo, es considerado armado y extremadamente peligroso. Por los múltiples crímenes que se le adjudican en EU, el FBI ofrece una recompensa de cien mil dólares a quien proporcione información que lleve a su detención.

Ravelo, además, aparece casi al mismo nivel que el terrorista Osama Bin Laden, líder de la organización Al Qaeda, la que se acreditó los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono en el 2001.



BUSCADOS POR LA DEA: DE CRISPÍN AL CÁRTEL DE SINALOA

La agencia antidrogas de Estados Unidos tiene boletinados a más de mil delincuentes relacionados con el tráfico, distribución y venta de estupefacientes de este país, de los cuales 26 son originarios de Chihuahua o se les ha localizado como residentes de la entidad. Los más buscados por la DEA son Crispín Borunda Cárdenas a quien se le relaciona con el Cártel de Juárez a través de diversas células. Borunda se escapó de un hospital privado en Chihuahua tras permanecer años detenido en espera del proceso de extradición a Estados Unidos; él fue arrestado en Camargo en enero del 2003 y acusado de portación de arma de fuego y secuestro, pero se identificó con otro nombre hasta que fue descubierto, juzgado y liberado de los delitos que originaron su detención, aunque preso por el juicio de extradición que impulsó el gobierno mexicano para entregarlo a EU.

Benjamín Valeriano Jr. es también buscado por pertenecer a la célula de "Los Arriola" o el Cártel de los Pichones de Saucillo, cuya cabeza, Óscar Arriola, fue recientemente extraditada al igual que otros tantos involucrados que aparecen en la lista de fugitivos de la Droug Enforcement Administration.

La DEA rindió un informe completo que fue obtenido por El Heraldo de Chihuahua, en donde además aparecen como fugitivos Alfredo Herrera Díaz, de Ciudad Juárez; Otoniel Porras Flores, de Chihuahua; Adalberto Hernández Salas, de Ciudad Juárez; Gaspar Montoya y Lidia Montoya, originarios de Ojinaga; Eduardo Muñoz Talavera, de Ciudad Juárez y Domingo Pallares Chacón de Chihuahua, entre otros, identificados con diferentes cárteles y actividades criminales.

Dos personajes más destacan por su influencia en Chihuahua, Durango, Sinaloa y Sonora. Se trata de Adán Salazar Zamorano y su hijo Jesús Alfredo Salazar Ramírez, originarios del municipio de Chínipas y aliados del Cártel de Juárez que controlan los corredores Chihuahua-El Paso y Sonora-Arizona, por lo que son considerados como cabeza de otra célula criminal que se disputa la plaza con otros traficantes aliados al Cártel de Sinaloa.

El hijo, reporta la DEA, tenía licencia oficial de piloto aviador y se encargaba del transporte aéreo de la droga desde la región serrana de Chihuahua hasta los Estados Unidos, mientras que el padre comandaba ejecuciones al servicio de Vicente Carrillo Fuentes, además de operar el mercado y cientos de transacciones.

La mayoría de los boletinados por la DEA y el FBI se consideran viviendo en México, específicamente en Chihuahua, gracias a las redes de complicidad que han creado las cabecillas criminales con las corporaciones policiacas, lo que explica por qué pueden vivir y transitar por las calles con relativa tranquilidad.

A finales del año 2008 eran apenas 13 chihuahuenses los que estaban en la lista de fugitivos, incluido Crispín Borunda, ya preso en México pero sin haber sido concedida la extradición a Estados Unidos. Para mediados del año 2009 la lista de chihuahuenses se amplió a más de 20 y actualmente se ubica en 28 dados a conocer oficialmente, aunque de forma extraoficial se pudo conocer que existen cuando menos otros cinco relacionados con Chihuahua, por origen o residencia, cuya información se mantiene bajo estricta reserva para no afectar investigaciones importantes.