Opinión / Columna
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Son Politikón
Arisco-Teles
6 de marzo de 2010
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Dice el refranero popular que años pares, años de males. Y en ese tenor habría que reflexionar acerca de los equilibrios naturales en los diversos ámbitos de la vida internacional y nacional. Los especialistas señalan que el planeta en su parte norte ha sufrido algunos cambios que van desde temperaturas bajas, tormentas de nieve e inundaciones. Por ende, los deshielos aumentan los niveles del agua del mar hacia el sur, por ello el peso de millones de toneladas presionan el fondo de los mares y ya con esas coplas la tierra se inclina en su eje con lo que al perderse el equilibrio natural por la distribución de pesos en el globo terráqueo. En ese sentido no podemos dejar de señalar algunos fenómenos como los terremotos en Haití, Chile, Colombia, Argentina, Ecuador y Taiwan. En el libro del Chilam Balam de los mayas podríamos encontrar mucho de ello, pero ojalá los científicos nos expliquen estos efectos del aumento del agua en otras regiones del mundo y el cambio climático con sus efectos devastadores, para no andar versando: "... Dime que sí, me quieres, y que vamos a besarnos, como nunca se beso. Dime que sí me quieres, y que alegres por el mundo, luciremos nuestro amor"...
El equilibrio en todo lo que conocemos es la base de la estabilidad. Igual sucede en la política, en la economía, en lo social -en el crecimiento de la población y la producción de alimentos-. Por ello, lo que da fortaleza a las naciones es el equilibrio interno cuidando dichas asignaturas, cuando se rompe, se afecta entre otras cosas la paz -social-, el orden y la estabilidad política. Por lo anterior, un desarrollo con sustentabilidad y con la división de poderes es que se fortalece el Estado de Derecho, para hacer frente con esa de: "Oigo el rumor de tu voz, como un eco llegar, en mis noches sin fin, cruel sensación de sentir, que vives en mi amor, y estás lejos de mí".
Por otro lado, el fuero constitucional se creó con un fin: el de garantizar la libertad de expresión y autonomía de los tres poderes de Gobierno, es una regla de oro, lo tienen el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. No podemos someter a ninguno de ellos, sin riesgo de caer en una dictadura; Francisco I. Madero dio su vida por ello y nació con ello nuestra aún joven democracia enterrando también la reelección; pues el exceso de poder acaba con las instituciones y sino que lo digan los retintines de: "... Ya no llores corazón, que ya es muy tarde, pues a los dos nos tocó perder".
En la dictadura Huertista le cortaron la lengua al senador Belisario Domínguez por defender con su palabra los valores nacionales. Por eso, no podemos quitarles el fuero a los legisladores, será como quitarles la palabra y someterlos al silencio. Pero el fuero no es impunidad ni arma mediática, pues el que delinque que se le quite esa garantía y se le juzgue. Cabe señalar que en año 1215, surgió en Inglaterra un movimiento popular que dio origen a los representantes que defendieron los intereses de la sociedad frente al Rey, desde entonces se ha avanzado en ese sentido y han muerto millones de seres humanos para detener la arbitrariedad. No podemos retroceder y romper los equilibrios del poder. La propia Ley señala como sancionar a quién abuse de esa garantía de seguridad que da fuerza a la división de poderes, con esa de: "Yo trataré de mil maneras, complacerte, pero"...
Finalmente, el presidente Calderón agradeció el profesionalismo del secretario de Turismo, Rodolfo Elizondo, su papel en dicha Dependencia será recordada por su alta contribución a una de las palancas del desarrollo del país. En su lugar será nombrada una mujer brillante que ha trabajado de cerca al Primer Mandatario en materia de Políticas Públicas, enhorabuena y buena suerte, al son de: "Me permite señorita, me permite, si la invito yo a bailar; no hay ninguna más bonita, que me inspire como usted, para soñar".
spolitikon@yahoo.com
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