Opinión / Columna
|
Juego de palabras
Gilberto D'Estrabau
Entre la Morenita del Tepeyac y el morenito del Potomac
Organización Editorial Mexicana
5 de marzo de 2010
|
No nos hagamos bolas. El destino de México lo deciden la Morenita del Tepeyac y el morenito del Potomac.
El Congreso ha anunciado que concluirá sus sesiones ordinarias el próximo 30 de abril. Si lo hace, será la primera promesa que cumpla la LXI Legislatura.
Todas las iniciativas de reforma política que se han presentado hasta ahora conllevan a sumar más cambios a los 600 y tantos que ya se le han hecho a la Constitución.
Los legisladores se afanan en modificar la Carta Magna, porque saben que, cuando la declaren perfecta, se quedarán sin chamba. A no ser que se dediquen a también hacerle cambios a los diez mandamientos. Cosa que se antoja complicada, porque primero tendrán que encontrar al menos un político que sepa cuáles son.
Aritmética del desastre: en México cinco personas pueden comprar todo el país, y 50 millones no pueden comprar comida para un día.
Existe una dependencia, la Secretaría de Relaciones Exteriores, que hace un espléndido trabajo en todo lo que se trata de proteger vidas, propiedades y derechos de los mexicanos en el exterior. ¿Por qué en la tan inminente reforma política que se prepara a nadie se le ha ocurrido incluir una dependencia que esté siempre lista para proteger las vidas, las propiedades y los derechos de los mexicanos dentro del país?
No hay que culpar a los panistas de todo lo malo que nos pasa. Si no son capaces de armar tres alianzas para elecciones estatales, menos tendrían talentos tan portentosos como para organizar la peor crisis de los últimos 30 años.
El Presidente es un gran humorista. Lleva tres años nombrando los mejores chistes políticos del sexenio.
Cuando se escriba su historia, esperemos que alguien tenga el valor civil de reconocer que no sólo este régimen no ha hecho nada, sino que lo ha hecho mejor que cualquier otro.
Dios debe amar a los políticos, pues que ha hecho tantos de ellos.
Panistas y perredistas jamás podrán tener una alianza que funcione porque son diametralmente opuestos. Por ejemplo, los perredistas son caníbales, viven de comerse unos a otros. Y los panistas viven de comerse a los demás.
Los políticos hacen lo mejor que pueden, de acuerdo con los dictados de su inconciencia.
Amo y respeto a los animales. Nunca hacen nada por motivos políticos.
La política se ha vuelto tan cara, que ahora hasta perder una presidencia municipal cuesta un huevo y tres cuartas partes del otro.
México tiene los mejores políticos que el dinero puede comprar.
No hay nada seguro en política, excepto el sueldo y las prestaciones.
Definición de secretarios de Despacho; paracaídas en un avión que nunca despega.
Tanto dinero se invierte en las campañas, que yo dudo que cualquier persona, por buena que sea, valga lo que cuesta elegirlo.
Evidentemente algo hay que hacer con el sistema penitenciario mexicano. Mi sugerencia seguramente se les antojará a muchos extremadamente radicales, pero ¿no habría modo de que fueran los custodios los que tuvieran las armas, y no los prisioneros?
Existe un gran descontento entre la delincuencia organizada. Cada vez es más difícil encontrar a alguien que tenga algo que valga la pena robar.
Hay mil policías para ponerle arañas a los coches que exceden su tiempo de parquímetro, pero no hay uno solo que vigile que no roben las casas, o secuestren a las personas.
El Gobierno repite constantemente que durante el último año hemos sufrido junto con otros países la peor crisis en 80 años.
Cierto. Y la hemos sufrido solos, también.
Política es un invento de la Academia de la Lengua, para usar en su diccionario todas las palabras que no significan nada.
En el catálogo de la vida, el poder, las mujeres y el dinero son las cosas más deseadas, y sobre las que menos sabemos.
El crimen de los impuestos no es cómo los cobran, sino cómo los gastan.
juegodepalabras1@yahoo.com
Columnas anteriores
Columnas anteriores