Opinión / Columna
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Son Politikón
Arisco-Teles
20 de febrero de 2010
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Como era de esperarse, la renuncia de Fernando Gómez Mont sacudió al PAN hasta sus entrañas y su médula. El costo será alto y la historia registrará dicho suceso como un parte aguas del sistema de partidos. En ese tenor pronto se harán los cambios o los enroques en el gabinete calderonista, de los mejores miembros tenemos a Molinar Horcasitas, de Comunicaciones y Transportes; a Bravo Mena, secretario particular del Presidente, y al propio Gómez Mont, aún titular de la Secretaría de Gobernación. No se puede soslayar que desde hace meses ya era necesario los movimientos, pues los objetivos y las metas requieren de ajustes a pesar del buen desempeño de algunos y si no que lo digan los versos de: "Reloj, no marques las horas, porque voy a enloquecer...".
Por otro lado, la Semana Santa será un buen periodo para reflexionar sobre las campañas a los diferentes cargos de elección popular en diversas entidades, de las que sobresalen los gobernadores. Desde luego las alianzas entre los enemigos tradicionales, en donde las ideologías son tan contrarias como aquel que negó al Señor antes que cantara el gallo con esa de: "Carita de palo te voy a poner, porque nunca, nunca me has visto reír."
¿Será que dichas condiciones llevarán al triunfo a algún candidato?, posiblemente muchos militantes de cepa ya se preguntan al son de: "Caminante, no hay camino; se hace camino al andar..."
Parecería ser que un pueblo como el nuestro, que mantiene sus valores y sus principios, es un pueblo sin corazón, sin tradiciones, sin memoria histórica y con una aspiración como las que señala el maestro Agustín Lara con esa de: "Vende caro tu amor, aventurera...". O será que de una jugada de tres bandas se esté impulsando la idea de las candidaturas independientes, si es así enhorabuena pues más de un militante serio andará canturreando en la urna aquella de: "Si nos dejan, nos vamos a querer toda la vida...". Sin embargo, las alianzas parecen ser un acto de desesperación para no sucumbir como partido político, pues sólo basta con revisar la numeralia de hace ocho meses en donde el PRD y el PAN por poco desaparecen del espectro geo-electoral del país. Por supuesto que la naturaleza de las elecciones estatales no tiene los mismos parámetros que las federales, por ello es perentorio que en pleno Sábado de Gloria se armen las hogueras con leña de pirú para espantar al fenómeno del abstencionismo, que posiblemente en algunas entidades rebasará casi el 65 por ciento del potencial de los electores y si no al tiempo con versillos de: "Si tú te vas, que será de mí, si tú te vas, ah enséñame a vivir sin ti..."
Y como quien dice por ahí, entre priístas y expriístas te veas, pues el PRD está apoyando a un extricolor en el estado de Durango junto con el panismo. En Oaxaca a otro personaje que ha pasado por más de tres o cuatro partidos, lo que implica un cambio de vestidura, de principios, de moral partidista y de ideología; la lista sería larga, pero eso sí, el pueblo mexicano ya sabe quién es quién, sabrá valorar quiénes nos dieron patria, paz social, empleo, seguridad educación y un porvenir que lamentablemente se perdió por los excesos de un viejo PRI que versaba esa de: "Yo soy quien soy y no me parezco a naie...".
Por último, cada cual ya presentó su agenda política: unos añoran por no desaparecer y le venden su alma al diablo, aunque sea por el método de las alianzas; otros intentan perpetuarse a pesar de las promesas y las ofertas electorales incumplidas, y otros, con gran tino, le han puesto el cascabel al gato con una propuesta que se basa en la reforma del Estado desde hace algunos años desde el Senado. Por lo anterior se ve el interés y no la convicción para un México mejor, y si no que lo digan los versos de: "A quién le importa lo que yo haga, a quién le importa lo que yo diga...".
Comentarios: spolitikon@yahoo.com
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