Opinión / Columna
 
Horizonte económico 
Austeridad gubernamental
El Sol de México
19 de noviembre de 2009

  Miguel González Ibarra

* Racionalización y mayor eficiencia en la administración pública

* Nueva orientación de las prioridades presupuestales

* Evaluación del desempeño, base para el ajuste de la estructura burocrática

A pesar de que los ajustes que realizó la Cámara de Diputados al presupuesto que presentó el presidente Calderón son menores y pueden considerarse como marginales, la decisión de asignar mayores recursos al campo, a la educación y a la infraestructura, significan un importante cambio en las prioridades y estrategia de las políticas públicas.

Este tipo de medidas, que pueden considerarse como pequeños cambios, si se llevan de manera eficiente, marcarán el rumbo de un modelo económico que busca impulsar un desarrollo sostenido en el largo plazo, al considerar la necesidad de aumentar la producción y la productividad en las actividades rurales, así como fortalecer la formación de recursos humanos y construir y modernizar infraestructura que permiten que existan externalidades positivas para las actividades productivas. Adicionalmente, si este tipo de acciones se ejecutan teniendo en cuenta el efecto multiplicador que pueden generar, su efecto en el crecimiento del país, en la productividad y en la creación de empleos con ingresos dignos, será aún mayor.

Las otras decisiones tomadas por los diputados que no se reflejan en la composición de presupuesto, pero que son un complemento del cambio en la orientación del gasto, es la obligación que han impuesto al Gobierno federal de llevar a cabo un plan de austeridad multianual, así como la necesidad de que mensualmente se esté informando sobre los posibles subejercicios en que se esté incurriendo y que la Secretaría de Hacienda presente las causas, las soluciones y, en su caso, las alternativas de reasignación de los recursos.

El plan de austeridad debe partir de un análisis completo de la estructura burocrática, con el fin de racionalizarla haciéndola más eficiente. De tal manera, se considera que la propuesta del Ejecutivo federal de simplemente desaparecer secretarías y reasignar sus funciones a otras dependencias, no constituye una medida de fondo que tienda a resolver el problema del crecimiento desmesurado del aparato gubernamental y de los programas públicos. El sistema de evaluación del desempeño, que desde hace dos años se ha venido instrumentando paulatinamente, permite determinar la pertinencia de los programas, de los ajustes y de los apoyos que requerían, de tal manera que debe ser la base para diseñar el plan de austeridad y de racionalización administrativa.

La necesidad de atender a la creciente población en condiciones de vulnerabilidad, dada la crisis financiera, la recesión económica actual y la incapacidad del modelo de desarrollo de generar los empleos para atender el crecimiento de la población económica activa, han ocasionado que cada vez se tengan que destinar mayores recursos a los programas sociales. Sin embargo, el problema se convierte en un círculo vicioso, en la medida que sólo se soluciona coyunturalmente la pobreza extrema, pero no se resuelven las causas que la generan.

Adicionalmente, los números programas públicos que se han proliferado en la última década, son poco complementarios entre sí y llegan al grado de duplicar esfuerzos y a representar un cuantioso gasto asociado a su operación, que abulta la estructura burocrática, que no se refleja como gasto corriente, sino como parte de la ejecución de los programas. En buena medida estos numerosos programas públicos dan razón a la existencia de las delegaciones de todas y cada una de las dependencias en las entidades federativas, en lugar de avanzar en el fortalecimiento del federalismo.

La austeridad gubernamental, no es, por tanto, una medida de presión política al Gobierno federal que sólo busca reducir los sueldos de los mandos directivos de las dependencias y organismos, sino una medida que encamina al país hacia la mayor eficiencia de la administración pública, para que la dimensión de aparato burocrático sea más racional y sin tintes políticos en los programas que ejecute.

miggoib@servidro.unam.mx
 
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