Municipios
Celebran el Huey Atlixcáyotl
EL GOBERNADOR y su esposa toman parte en las representaciones con motivo del Huey Atlixcáyotl. Fotos: Julio César Martínez
El Sol de Puebla
28 de septiembre de 2009

Julieta Cerezo

ATLIXCO, PUE.- Como año con año desde hace 44 y a muy temprana hora, miles de atlixquenses, poblanos y turistas tomaron rumbo hacia la senda empedrada que los llevaría a la cima del cerro de San Miguel, en el que formarían parte de la celebración del Huey Atlixcáyotl.

La mayoría de los asistentes que habían adquirido sus boletos con anticipación, siguieron la recomendación de las autoridades, quienes les pedían arribar antes de que diera inicio el evento, los que llegaron pisando el telón de presentación fueron los casi 50 elementos de seguridad que se distribuyeron en los accesos de la Plaza de la Danza.

Al tiempo que la banda tocaba, se visualizaba en la lejanía el helicóptero del gobernador Mario Marín, que aterrizó en una zona residencial cercana al cerro donde abordó, junto a sus acompañantes, entre ellos, su esposa Margarita García de Marín, la camioneta que lo trasladaría a la festividad.

Debajo del estimado esperado, las que al final del evento serían más de 10 mil personas que llenaron el lugar, pudieron hacer uso de las instalaciones renovadas del recinto, aunque primero eran inspeccionadas por los guardias mediante los cuatro detectores de metales colocados en las entradas, habiendo pasado el cerco de seguridad, procedían a buscar la que les pareciera la mejor de las localidades.

A su arribo a la plaza, el gobernador fue recibido por una comitiva que incluía al secretario de Cultura, Alejandro Montiel y al titular de Turismo, Juan José Bretón, quienes le acompañaron en el corte del listón de la llamada Gran Fiesta de Atlixco, e inmediatamente después de tomar su lugar en el presídium, el mandatario coronó a Leonarda Santos Silva como la Xochilzihuatl o Mujer Flor del evento, en su edición 2009.

En el baile de convite, la chinas atlixquenses y los charros a pie, característicos de la región, comenzaron con la fiesta sacando a bailar a las autoridades presentes, finalizando su colorida presentación arrojando cañas, naranjas y manzanas, que una que otra ocasión, golpeaban ligeramente a algunos de los asistentes, quienes por calor, antojo o diversión, pedían a los charros a pie que llenaran sus vasos con el mezcal que llevaban en sus morrales.

Al son de la música, los aplausos a los diversos números de danza no dejaban de escucharse, acentuándose de vez en cuando alguna porra para "Cayuqui" Estage Noel, iniciador de la celebración; gritos de ánimo a los danzantes y vestimentas típicas coloreaban el escenario donde desfilaron las 11 regiones participantes.

De un momento a otro el clima quiso mofarse de los asistentes, agobiándolos con un sol intenso que logró que algunos tomaran sus sombrillas y se instalaran en la más atractiva de las sombras para resguardarse, los que se quedaron de pie no perdían oportunidad alguna para "agandallarse" la silla de quien se descuidara.

Por el foro desfilaron uno a uno los más de 10 grupos de danza que en conjunto sumaban a casi 300 participantes, entre bailarines y músicos; que manifestaron el amor por sus tradiciones, claro está, que unos más tímidos, otros más sonrientes pero finalmente demostrando los muchos ensayos que realizaron previo a sus presentaciones.

La verbena recompensaba al que se ponía más abusado, ya que grupos como el de San Francisco Totimehucan con sus 12 pares de Francia, el de Tenampulco presentando la danza de los Negritos o el de Huaquechula y su danza de Agua de Gloria y Toritos de Domingo de Pascua, repartían por montones botellitas de mezcal, dulces, pan y cañas, a la par que bañaban a los que se encontraran más cerca del escenario con el colorido confeti.

De Cuautempan llegaron los Coconetes; en este típico baile de petición de la novia, los bailarines hicieron correr el tepache, que en la costumbre, representa el deseo de los familiares de que nunca falte el agua en la casa del matrimonio, casi al final del baile se les hace entrega de los coconetes, muñecos de pan que figuran el número de hijos que tendrán, los danzantes arrojaron piezas de pan al público, que era fuertemente peleado por los niños.

Los que no alcanzaron mezcal o tepache, se conformaban con una cerveza que adquirían en los puestos colocados a las entradas del recinto, donde los tamales, helados, gorditas, frituras y cortes de cecina, deleitaban a los visitantes, que también podían encontrar mezclados con las artesanías artículos no tan típicos como muñecas, bisutería, lamparitas, sombreros y gorras, sólo por si se ofrecían.

Así como salía gente, ésta entraba, sin dejar el lugar en ningún momento medio vacío; de manera esporádica había algún malentendido por los asientos o porque alguna persona encontraba cómodo colocarse enfrente de los que tenían su asiento designado obstruyéndoles la vista del escenario.

Conforme los números avanzaban, el ánimo de la gente crecía, ya que cada uno de ellos mostraban en mayor o menor grado interesantes rituales para la cosecha, la fertilidad o bien, relataban historias de sus lugares de procedencia.

Uno de los bailes más aplaudidos sin duda, fue la danza de los Tecuanes, directo de la Mixteca del municipio de Acatlán de Osorio, debido a la complejidad de sus pasos, en el que se relata la historia de captura del tecuani o tigre, la coordinación de los ejecutantes y la simpatía de sus vestuarios así como el esmero del único músico que armonizó con flauta y tambor el espectáculo, les ganaron la motivación del público en todo momento.

Siguiendo la tradición del Huey Atlixcáyotl, se hizo la presentación del estado invitado, que este año fue Guerrero, con la Danza de los Diablos, que arrancó suspiros y chiflidos de los hombres presentes, por el meneo de una curiosa fémina sobre el escenario.

Casi al final y con una gran acogida, "Cayuqui" Estage, llegó al lugar, donde hizo acto de presencia y fue ovacionado por los asistentes para retirarse sin mayor fiesta, con un semblante conmocionado por la cantidad de gente que es parte de la celebración que él inició como un pequeño festejo

El momento de tensión se vivió en la de la danza de los Voladores, la más esperada del evento, en el que 7 jovencitos, entre éstos dos niñas de apenas unos 13 años de la Sierra Norte del municipio de Zoquiapan, treparon el poste al tiempo en que todos los asistentes guardaron silencio esperando no presenciar una tragedia. Para la tranquilidad de todos, los danzantes llegaron sin problemas a la cima, para amarrarse la cuerda que los hizo colgar de la punta, demostrando una destreza acrobática que fue del gusto de todos.

Casi al final de su arriesgada presentación uno de los jóvenes se golpeó contra un árbol que estaba a escasos metros del mástil, por lo que los coordinadores del evento subieron al escenario para evaluar sus heridas; en cuanto el joven pisó tierra fue llevado en camilla a una ambulancia para ser atendido, miembros del comité organizador comentaron que sus heridas, a pesar del evidente y alarmante golpe que sufrió, no eran de consideración. Amenizando el trágico momento, todos los grupos danzantes subieron al foro para bailar por última vez.

Este espectáculo, homenaje y ejemplo de diversidad cultural, que abarcó de la Sierra Norte a la Costera hasta llegar al estado de Guerrero, al ritmo de los coconetes, de los negritos, del carnaval, del tigre y de los diablitos, ofreció un desfile étnico inigualable que entre música de la banda, palabras de adiós y el ajetreo de la gente que no sabía si baliar o salirse del lugar despidió a la fiesta de San Miguel Arcángel, la gran Fiesta de Atlixco.