|
Metrópoli
¡Pinche loco!
Se dice enviado de Dios y quería advirtir a Calderón de terremoto por el 9/9/9
La Prensa
10 de septiembre de 2009
Antonio de Marcelo, Abel Martínez y Manuel Olmos
La ausencia de un secuestro aéreo en la historia reciente de la aviación mexicana hizo que el intento acaecido el día de ayer causara sensación a nivel nacional e internacional, aunque al final resultó que se trató de un pastor de origen boliviano, ex convicto y aprendiz de dinamitero que con dos latas de jugo llenas de tierra y foquitos, mantuvo en vilo a México por más de una hora. La presentación de este hombre que puso de cabeza a los cuerpos de policía, ocurrió en medio de toda una parafernalia policiaca montada justo para conocer a este hombre de 44 años de edad, que dice haber tenido una revelación que va desde un gran terremoto hasta una desgracia para México. "Quiero hablar con el Presidente", fue una de sus exigencias, aunque también dar unas siete vueltas a la ciudad de México, y si bien no logró la ansiada comunicación, sí causó que el mismísimo Felipe Calderón ordenara a Genaro García Luna, Secretario de Seguridad Pública Federal hacerse cargo del suceso que le retrasó una salida al Estado de Campeche. Pero salió el hombre y no parecía un secuestrador, al menos no el maleante ortodoxo, sino un regordete sujeto vestido con zapatos negros y camisa blanca, que portaba una estrella de David, enorme esclava dorada, lo mismo que el anillo y reloj además de las relucientes esposas que le mantenían unidas ambas manos al frente. Sostenido por dos elementos de la Policía Federal Preventiva al estar frente a los representates de los medios de comunicación no se inmutó ni bajó el rostro, al contrario miró a todos mientras los flashes le iluminaban el rostro brilloso. No hubo mucho espacio para una entrevista, pero quienes pudieron le preguntaron directo ¿por qué México y qué querías? Ante lo cual soltó una serie de expresiones que fueron desde una admiración por nuestro país al decir "como México no hay dos" hasta "ser mexicano es un don de Dios, amo esta nación". Y respecto a sus peticiones no fue menos folklórico al sostener "yo quiero pedirles que oremos, que nos unamos, que clamemos no importa cuál sea nuestra religión". Se extendió tanto que de pronto parecía que estaba frente a sus seguidores, al hablar de la necesidad de orar por los malos tiempos que vienen. Ex convicto en su natal Bolivia, aunque el embajador lo negaba en entrevistas, aceptó haber estado en prisión, aduciendo alcoholismo, drogadicción y pérdida del camino. A primera vista parece inofensivo, incluso escucharlo cuando contestó sobre el presunto explosivo que "no eran explosivos eran tres latas de jumes (sic) que llené de tierra, le puse unos foquitos, le puse unas lucecitas que hacían color; lo que quería era que escucharan estas palabras". No se situó en secta alguna, sólo responsable de andar pensando en los últimos días que "Dios nos habla en estos tiempos" y su decisión de subir al vuelo AM-576, que tomó por sorpresa para terror de pasajeros que vivieron la pesadilla hasta bajar del avión, porque antes ni cuenta se dieron, si no es por las llamadas al celular que sus familiares les hicieron y por la policía que los esperaba en tierra. |
|