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Policía
Castigo nefasto
* Fue encadenado por su madre a tubería de gas
La Prensa
3 de julio de 2009
Abel Martínez
Transtornada de su mente y con instintos de carcelaria es como se puede calificar a desnaturalizada madre de familia, quien al no soportar la conducta hiperactiva de su hijo de cuatro años de edad, tuvo la nefasta idea de encadenarlo a una tubería de gas LP, donde permanecía castigado por varias horas ante la mirada angustiada de sus otros dos hermanitos; luego de ser denunciada la presunta responsable se logró liberarlo para que fuera trasladado en compañía de sus consanguíneos a un albergue temporal donde permanecerán hasta que se resuelva la situación jurídica de sus progenitores. Los hechos se registraron en calles de la Colonia Lomas de Padierna, Delegación Tlalpan. Este drama de la vida real ocurrió anteanoche cuando policías preventivos fueron alertados sobre horrible pesadilla que vivían tres menores, los cuales permanecían encerrados por espacios prolongados en un humilde cuarto de una vivienda ubicada sobre calle Venucia esquina con Chicoasén, manzana 43 lote 24 de la citada colonia. Según versión del denunciante, uno de los menores no cesaba de gritarle a su madre mientras que sus consanguíneos lloraban de forma angustiada sin que persona alguna fuera en su ayuda; incluso no era la primera vez que escuchaba a los pequeñitos ante el supuesto abandono de sus progenitores. Fue cuando los representantes de la ley se enfilaron al lugar de los hechos y corroboraron que la vivienda se encontraba cerrada mientras que los infantes no cesaban de llorar; luego de algunos minutos que intentaron buscar a sus padres, no tuvieron otra opción que romper la cerradura de la entrada principal para auxiliar a los pequeñitos, los cuales no dejaban de solicitar a su madre. Para sorpresa de los uniformados, uno de los niños identificado como Jorge "N" de cuatro años de edad, permanecía atado a una cadena que le rodeaba la cintura mientras que el otro extremo estaba asegurado con un candado a la base una tubería de cobre donde circula gas hacia la instancia de una cocina. Dicho menor apenas tenía espacio suficiente para poder caminar no más de dos metros por lo que a un costado de la cadena se encontraba un banco de plástico azul, con la intención de que tomara descansos ante sus eminentes esfuerzos de querer escapar de la atadura de acero. En tanto, sus hermanitos identificados como Dulce María "N" y Eduardo "N" de 3 y 2 años de edad respectivamente, no dejaban de llorar encima de una cama; posteriormente lograron tranquilizarlos al informarles que fueron en su ayuda y que no había nada que temer, al contrario intentarían buscar a sus padres para que estuvieran tranquilos. Enseguida, los representantes de la ley con ayuda de una cuadrilla de vulcanos lograron romper la cadena para rescatar al pequeñito Lalito -como le dicen de cariño algunos de sus vecinos-, quien no pudo ocultar su alegría y agradeció el noble gesto de los cuerpos de emergencia. Posteriormente, al igual que sus hermanos fueron revisados por paramédicos del ERUM, quienes certificaron que los menores no mostraban señales del síndrome del niño maltratado, sin embargo por su aspecto físico y estatura presumieron que se encontraban desnutridos, por lo que fueron trasladados a un albergue temporal de la PGJDF, donde reciben atención especializada. Minutos después hizo acto de presencia la madre de los pequeños, quien dijo llamarse Julieta Sánchez Tascal, de 25 años de edad, la cual al ser interrogada sobre la falta de sensibilidad para dejar encadenado a uno de sus hijos, así como su prolongado abandono, rompió en llanto al tiempo que explicaba que había ido a dejarle a comer a su marido a un fraccionamiento residencial donde laboraba como vigilante. Aseguró que los dejó encerrados por no tener a quién encargárselos y al pequeño Eduardo lo dejaba encadenado por ser tan "inquieto" y temía que pudiera hacerse daño con objetos que tiene en la casa, además que su hijo en ocasiones intentaba brincar la barda de un predio contiguo. Sin embargo, su inexplicable "amor maternal" no convenció a los policías, quienes decidieron ponerla a disposición de la representación social de la 23 agencia investigadora del ministerio público donde se inició la averiguación previa correspondiente para deslindarle responsabilidades por estos hechos. |
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