Suplemento
Controlada en México la influenza humana
La Secretaría de Salud distribuyó a nivel nacional más de 200 mil tratamientos. Foto: OEM-Informex
El Sol de México
13 de junio de 2009
José Luna
Ciudad de México.- La errónea denominación de influenza porcina -por parte de autoridades sanitarias mundiales y los medios de comunicación para el brote de la influenza A H1N1- puso en "jaque" a la industria porcícola mexicana, pues la psicosis generada entre la población originó el desplome de hasta 90 por ciento en el consumo de carne de cerdo, ya que se creyó que transmitía el virus, sin tener evidencia científica de ello.
El Gobierno Federal salió al rescate de ese sector estratégico para la economía nacional, por ser generador de 350 mil empleos directos y un millón 700 mil indirectos, es productor de un millón 300 mil toneladas de carne de puerco y derivados, y tiene una derrama económica de 33 mil millones de pesos anuales, incluidos ingresos de divisas al país superiores a los 320 millones de dólares por la exportación de 67 mil 800 toneladas en promedio del producto.
Conjuntamente con organizaciones de porcicultores y la solidaridad de otras más, el Gobierno Federal organizó degustaciones de miles de kilos de carnitas en secretarías de Estado, en las cámaras de Diputados y Senadores, en entidades federativas, con las Fuerzas Armadas, entre otros numerosos eventos públicos.
Previamente, desde el 30 de abril, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) establecieron el acuerdo de no hacer ya referencia a la "gripe porcina", sino a la "gripe A H1N1", al concluir con bases científicas que el consumo de carne de cerdo no supone un riesgo particular para los consumidores.
"En el momento actual no existe evidencia que sugiera que este nuevo virus que se transmite entre humanos esté circulando en los cerdos, ya sea en México o en cualquier otro lugar del mundo", declaró el jefe veterinario de la FAO, Joseph Domenech.
Sin embargo, el daño ya estaba hecho, al haberse desencadenado pánico entre la población mexicana por ese producto, lo que provocó la caída del consumo hasta en 90 por ciento y su recuperación se ha dado paulatinamente.
Las pérdidas multimillonarias no ha sido posible cuantificarlas, pero se estima que el consumo de carne de cerdo en el Distrito Federal y el Estado de México cayó la última semana de abril hasta 95 por ciento, cuando el precio de cerdo en pie disminuyó de 20 hasta 12 o 10 pesos el kilo; en Michoacán las ventas cayeron 90 por ciento, en Guanajuato 70 por ciento y en Yucatán -con todo y su deliciosa cochinita pibil- 60 por ciento.
Con la serie de acciones emprendidas por la administración calderonista para el rescate del sector, los resultados fueron evidentes, al lograr a finales de mayo un 80 por ciento en la aceptación del consumo de carne de cerdo y sus derivados.
La producción en mayo fue semejante a la del mismo periodo del año anterior, con 470 mil sacrificios en rastros Tipo Inspección Federal (TIF), que garantizan la sanidad e inocuidad. En abril, con la contingencia sanitaria, apenas llegaron a 270 mil los sacrificios.
La mayoría de las degustaciones en dependencias federales y giras de trabajo las encabezó el secretario de Agricultura, Alberto Cárdenas Jiménez, las cuales tuvieron como objetivo comprobar que no se corre riesgo de contraer influenza por comer carne de cerdo; incluso, el 6 de mayo, el presidente Felipe Calderón y el funcionario federal almorzaron ese típico platillo en Zamora, Michoacán.
En otra cata efectuada en la sede de la FAO en México, ante embajadores de Japón, Brasil, Colombia, Nueva Zelanda, Argentina y Chile, el secretario Cárdenas Jiménez afirmó que la garantía de calidad, sumada a su delicioso sabor, ha convertido a la carne de cerdo en la más consumida en el mundo, con un incremento de 327 por ciento en los últimos 40 años.
En los países europeos, el consumo per cápita supera los 60 kilos al año, mientras en México se ubica en 17 kilos anuales.
Tal incremento también es atribuible a que, a través de sistemas tecnificados de producción genética de última generación, se produce el ganado porcino de carne magra y saludable y de alta calidad, con casi el 14 por ciento de grasa en el músculo que, en un grupo de cortes, sólo llega al tres por ciento, con un importante contenido de vitaminas esenciales y otros nutrientes.
La Confederación de Porcicultores Mexicanos (CPM), presidida por Enrique Ávila Segura, y que integra a más del 90 por ciento de los productores de carne de cerdo del país, organizó desde principios de abril la donación de 12 mil puercos para las degustaciones organizadas por la Sagarpa en oficinas de la FAO en México, la Semarnat, la SRA, la STPS, la SHCP, la Secretaría de Marina, la Secretaría de la Función Pública y la Secretaría de Energía.
Asimismo, la CPM, a través de su director adjunto, Alejandro Ramírez González, demandó al Gobierno Federal que gire instrucciones a la Secretaría de Economía para suspender por lo menos tres meses las importaciones de carne de cerdo; es decir, unas 30 mil toneladas, e impulsar mayores apoyos para la producción nacional, tras reconocer que el sacrificio anual de 15 millones de puercos es insuficiente para abastecer a la población mexicana.
Aprovechó para rechazar que en las instalaciones de Granjas Carroll de México, situadas en Perote, Veracruz, haya surgido el problema de sanidad, al asegurar que es una de las empresas más apegadas a la normatividad vigente para la crianza, producción y comercialización de carne de puerco e incluso participa también en la exportación al mercado más exigente del mundo: el de Japón.
Al respecto, desde el 27 de abril el delegado de la Sagarpa en aquella entidad, Octavio Legarreta Guerrero, dio cuenta de la realización de una supervisión en el Valle de Perote, con atención especial a la comunidad La Gloria, con el objeto de identificar la situación sanitaria de la porcicultura en esa región, que culminó sin ser identificado ningún caso en cerdos con sintomatología respiratoria asociada a un posible padecimiento de influenza.
En su momento, el secretario de la Reforma Agraria, Abelardo Escobar Prieto, encabezó el 21 de mayo la jornada del Gobierno Federal en apoyo a la recuperación de la actividad porcícola, en la que se fomentó el consumo de carne de cerdo y se reiteró que no es portadora del virus de la influenza humana A H1N1.
El funcionario resaltó que la dependencia a su cargo está ligada estrechamente a muchas familias del campo que dependen de la porcicultura.
De igual forma, el Congreso Agrario Permanente (CAP) y, por separado, el Consejo Nacional Agropecuario (CNA) realizaron degustaciones semejantes.
El organismo cúpula del sector rural, a través de su dirigente José Luis González Aguilera, consideró necesario -aclarada la situación- difundir en los medios de comunicación que esa rama de la producción no era la responsable de los casos de influenza registrados en el país.
CREAR FONDO DE COMPENSACIÓN PARA SUPERAR PÉRDIDAS
El 18 de mayo, el secretario de Salud, José Ángel Córdova, en Ginebra, Suiza, ante la sede de la OMS, pidió la creación de un fondo de compensación que permita a México superar las pérdidas económicas sufridas por el brote del virus.
"Este fondo se utilizaría para compensar a los países que notifiquen de manera oportuna posibles eventos de salud pública de importancia internacional, como una manera de incentivar la transparencia y la cooperación internacional en materia sanitaria", y destacó desde entonces que la epidemia en México estaba bajo control.
México notificó con prontitud a la OMS la existencia del nuevo virus y puso en marcha el plan de contención de pandemia. "Lo hicimos sabiendo que ello arrojaría beneficios para el sistema sanitario mundial, pero conscientes también que la percepción de que México fue el epicentro de una pandemia podría acarrear otras consecuencias negativas para el país y su economía", apuntó Córdova.
El Gobierno mexicano puntualizó, a través de su representante ante la OMS, que esas consecuencias se resienten de manera notable en sectores como el turismo, una fuente de ingresos clave para el país, así como en el comercio exterior, las inversiones y el empleo.
Además de hacer entrega de las cepas y la secuencia genética de los virus aislados en México, pidió que se utilicen en beneficio de la humanidad, incluyendo la fabricación de una vacuna que sea accesible por igual a todas las naciones.
Cabe resaltar lo dicho por el expresidente de la Federación de Colegios y Asociaciones de Médicos Veterinarios Zootecnistas de México, Diódoro Batalla Campero, quien aseguró que ante el riesgo de que la influenza humana A H1N1 hubiera causado mayor número de muertes, de ninguna manera puede considerarse que fueron extremas las medidas establecidas por el Gobierno Federal y el del Distrito Federal.
Consideró también relevante insistir a la población de que el riesgo no ha pasado plenamente y sobre la importancia de que participe llevando a cabo las acciones instrumentadas durante la contingencia sanitaria, para evitar que en temporada invernal resurja el mal y se propague con más intensidad.
Ciudad de México.- La errónea denominación de influenza porcina -por parte de autoridades sanitarias mundiales y los medios de comunicación para el brote de la influenza A H1N1- puso en "jaque" a la industria porcícola mexicana, pues la psicosis generada entre la población originó el desplome de hasta 90 por ciento en el consumo de carne de cerdo, ya que se creyó que transmitía el virus, sin tener evidencia científica de ello.
El Gobierno Federal salió al rescate de ese sector estratégico para la economía nacional, por ser generador de 350 mil empleos directos y un millón 700 mil indirectos, es productor de un millón 300 mil toneladas de carne de puerco y derivados, y tiene una derrama económica de 33 mil millones de pesos anuales, incluidos ingresos de divisas al país superiores a los 320 millones de dólares por la exportación de 67 mil 800 toneladas en promedio del producto.
Conjuntamente con organizaciones de porcicultores y la solidaridad de otras más, el Gobierno Federal organizó degustaciones de miles de kilos de carnitas en secretarías de Estado, en las cámaras de Diputados y Senadores, en entidades federativas, con las Fuerzas Armadas, entre otros numerosos eventos públicos.
Previamente, desde el 30 de abril, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) establecieron el acuerdo de no hacer ya referencia a la "gripe porcina", sino a la "gripe A H1N1", al concluir con bases científicas que el consumo de carne de cerdo no supone un riesgo particular para los consumidores.
"En el momento actual no existe evidencia que sugiera que este nuevo virus que se transmite entre humanos esté circulando en los cerdos, ya sea en México o en cualquier otro lugar del mundo", declaró el jefe veterinario de la FAO, Joseph Domenech.
Sin embargo, el daño ya estaba hecho, al haberse desencadenado pánico entre la población mexicana por ese producto, lo que provocó la caída del consumo hasta en 90 por ciento y su recuperación se ha dado paulatinamente.
Las pérdidas multimillonarias no ha sido posible cuantificarlas, pero se estima que el consumo de carne de cerdo en el Distrito Federal y el Estado de México cayó la última semana de abril hasta 95 por ciento, cuando el precio de cerdo en pie disminuyó de 20 hasta 12 o 10 pesos el kilo; en Michoacán las ventas cayeron 90 por ciento, en Guanajuato 70 por ciento y en Yucatán -con todo y su deliciosa cochinita pibil- 60 por ciento.
Con la serie de acciones emprendidas por la administración calderonista para el rescate del sector, los resultados fueron evidentes, al lograr a finales de mayo un 80 por ciento en la aceptación del consumo de carne de cerdo y sus derivados.
La producción en mayo fue semejante a la del mismo periodo del año anterior, con 470 mil sacrificios en rastros Tipo Inspección Federal (TIF), que garantizan la sanidad e inocuidad. En abril, con la contingencia sanitaria, apenas llegaron a 270 mil los sacrificios.
La mayoría de las degustaciones en dependencias federales y giras de trabajo las encabezó el secretario de Agricultura, Alberto Cárdenas Jiménez, las cuales tuvieron como objetivo comprobar que no se corre riesgo de contraer influenza por comer carne de cerdo; incluso, el 6 de mayo, el presidente Felipe Calderón y el funcionario federal almorzaron ese típico platillo en Zamora, Michoacán.
En otra cata efectuada en la sede de la FAO en México, ante embajadores de Japón, Brasil, Colombia, Nueva Zelanda, Argentina y Chile, el secretario Cárdenas Jiménez afirmó que la garantía de calidad, sumada a su delicioso sabor, ha convertido a la carne de cerdo en la más consumida en el mundo, con un incremento de 327 por ciento en los últimos 40 años.
En los países europeos, el consumo per cápita supera los 60 kilos al año, mientras en México se ubica en 17 kilos anuales.
Tal incremento también es atribuible a que, a través de sistemas tecnificados de producción genética de última generación, se produce el ganado porcino de carne magra y saludable y de alta calidad, con casi el 14 por ciento de grasa en el músculo que, en un grupo de cortes, sólo llega al tres por ciento, con un importante contenido de vitaminas esenciales y otros nutrientes.
La Confederación de Porcicultores Mexicanos (CPM), presidida por Enrique Ávila Segura, y que integra a más del 90 por ciento de los productores de carne de cerdo del país, organizó desde principios de abril la donación de 12 mil puercos para las degustaciones organizadas por la Sagarpa en oficinas de la FAO en México, la Semarnat, la SRA, la STPS, la SHCP, la Secretaría de Marina, la Secretaría de la Función Pública y la Secretaría de Energía.
Asimismo, la CPM, a través de su director adjunto, Alejandro Ramírez González, demandó al Gobierno Federal que gire instrucciones a la Secretaría de Economía para suspender por lo menos tres meses las importaciones de carne de cerdo; es decir, unas 30 mil toneladas, e impulsar mayores apoyos para la producción nacional, tras reconocer que el sacrificio anual de 15 millones de puercos es insuficiente para abastecer a la población mexicana.
Aprovechó para rechazar que en las instalaciones de Granjas Carroll de México, situadas en Perote, Veracruz, haya surgido el problema de sanidad, al asegurar que es una de las empresas más apegadas a la normatividad vigente para la crianza, producción y comercialización de carne de puerco e incluso participa también en la exportación al mercado más exigente del mundo: el de Japón.
Al respecto, desde el 27 de abril el delegado de la Sagarpa en aquella entidad, Octavio Legarreta Guerrero, dio cuenta de la realización de una supervisión en el Valle de Perote, con atención especial a la comunidad La Gloria, con el objeto de identificar la situación sanitaria de la porcicultura en esa región, que culminó sin ser identificado ningún caso en cerdos con sintomatología respiratoria asociada a un posible padecimiento de influenza.
En su momento, el secretario de la Reforma Agraria, Abelardo Escobar Prieto, encabezó el 21 de mayo la jornada del Gobierno Federal en apoyo a la recuperación de la actividad porcícola, en la que se fomentó el consumo de carne de cerdo y se reiteró que no es portadora del virus de la influenza humana A H1N1.
El funcionario resaltó que la dependencia a su cargo está ligada estrechamente a muchas familias del campo que dependen de la porcicultura.
De igual forma, el Congreso Agrario Permanente (CAP) y, por separado, el Consejo Nacional Agropecuario (CNA) realizaron degustaciones semejantes.
El organismo cúpula del sector rural, a través de su dirigente José Luis González Aguilera, consideró necesario -aclarada la situación- difundir en los medios de comunicación que esa rama de la producción no era la responsable de los casos de influenza registrados en el país.
CREAR FONDO DE COMPENSACIÓN PARA SUPERAR PÉRDIDAS
El 18 de mayo, el secretario de Salud, José Ángel Córdova, en Ginebra, Suiza, ante la sede de la OMS, pidió la creación de un fondo de compensación que permita a México superar las pérdidas económicas sufridas por el brote del virus.
"Este fondo se utilizaría para compensar a los países que notifiquen de manera oportuna posibles eventos de salud pública de importancia internacional, como una manera de incentivar la transparencia y la cooperación internacional en materia sanitaria", y destacó desde entonces que la epidemia en México estaba bajo control.
México notificó con prontitud a la OMS la existencia del nuevo virus y puso en marcha el plan de contención de pandemia. "Lo hicimos sabiendo que ello arrojaría beneficios para el sistema sanitario mundial, pero conscientes también que la percepción de que México fue el epicentro de una pandemia podría acarrear otras consecuencias negativas para el país y su economía", apuntó Córdova.
El Gobierno mexicano puntualizó, a través de su representante ante la OMS, que esas consecuencias se resienten de manera notable en sectores como el turismo, una fuente de ingresos clave para el país, así como en el comercio exterior, las inversiones y el empleo.
Además de hacer entrega de las cepas y la secuencia genética de los virus aislados en México, pidió que se utilicen en beneficio de la humanidad, incluyendo la fabricación de una vacuna que sea accesible por igual a todas las naciones.
Cabe resaltar lo dicho por el expresidente de la Federación de Colegios y Asociaciones de Médicos Veterinarios Zootecnistas de México, Diódoro Batalla Campero, quien aseguró que ante el riesgo de que la influenza humana A H1N1 hubiera causado mayor número de muertes, de ninguna manera puede considerarse que fueron extremas las medidas establecidas por el Gobierno Federal y el del Distrito Federal.
Consideró también relevante insistir a la población de que el riesgo no ha pasado plenamente y sobre la importancia de que participe llevando a cabo las acciones instrumentadas durante la contingencia sanitaria, para evitar que en temporada invernal resurja el mal y se propague con más intensidad.