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Opinión / Columna
No, pues sí. Tal como ha venido sucediendo desde hace varios lustros en el futbol mexicano, quienes se llevan el protagonismo, la tarde o noche, y además se creen el último vaso de agua en el desierto, el niño del bautizo, el padrino de confirmación, el cáliz de la comunión, el sacerdote del matrimonio, el jefe del trabajo y hasta la nalga derecha de Rin Tin Tin, son los infalibles y puros árbitros y sus inmaculados auxiliares, como se les llama últimamente a los abanderados. El equipo Puebla tenía en la lona prácticamente al Cruz Azul con un trabajo de los camoteros a base de entrega, garra, entusiasmo y mucho, pero mucho producto de gallina (que es lo que pueden tener, dado su raquítico presupuesto y sus atolondrados y belicosos e inmaduros directivos), pero, el "pero" de siempre, al juez de plaza (le pongo así, ya que actuó como "cabestro") se le ocurrió marcar un inexistente penal a favor de La Máquina y de ir perdiendo cuatro goles a dos, al acertar la pena máxima el Cruz Azul se acercó a un solo tanto del empate. Situación que le vino a dar a los disfrazados de capitalinos la motivación necesaria para volver a un partido que lo sentían más extraviado que el tesoro de Moctezuma y que hubiera sido catastrófico para ellos (hipotéticamente) si no los "premian" con semejante regalo. Por consecuencia la desmotivación hizo presa de los poblanos a quienes se les bajaron los ánimos a tal grado que no pasó mucho tiempo para que les empataran un encuentro que por méritos propios deberían haber ganado por varios goles y con eso su posible pase a semifinales. Sin olvidarnos que el único penal que existió en este encuentro fue cometido por Torrado, cuando metió una mano dentro de su área, y no la marcaron; o sea, que para el susodicho encargado de ¿impartir justicia? cuando es, no es, y cuando no es, pues es... ¡Fíjate qué suave! Lo que no me queda muy claro ¿será que entre más viejo más tondejo? fueron las palabras del "Gran Pelón", el ya famoso Chelís, que para nada quiso comentar en contra de los árbitros y hasta la culpa le echó a los periodistas que criticamos (me incluyo, ya que ahora lo estoy haciendo, aunque es raro que pierda mi tiempo, ya que no se gana nada y es como predicar en el desierto, en hablar de las actuaciones de estos personajes de plumaje tan raro y exótica y que por ahí: "Sí ensucian su plumaje") sobre las actuaciones de tan rimbombantes y magnánimos actores que tanto empañan el bello deporte del futbol. Como quien dice, el técnico del Puebla "se lavó las manos" como Pilatos... Francamente no lo consideraba tan "sacatón" o ¿serán las ch....s que le han parado en la sacrosanta e inmaculada inquisición de la F.M.F? Puede ser, pero que no le eche la culpa a quienes no la tienen. Bueno, hasta me pareció ver un simple tecniquito sacándole al parche. ¡Ah, qué Chelìs! Como que ya lo domaron y le prometieron comprarle una peluca para que no se queme su tremendo cerebro con el sol o con los rayos que producen las multas por decir la verdad. El comentario del famoso técnico me dejó anonadado. No podía creer que el último mohicano se echara para atrás cuando se trataba de defender a su equipo contra los tiranos del futbol, los árbitros; por eso no me quedaron muy claras sus palabras, pero ya viéndolo muy tranquilamente podemos decir: "Le sacaste, mi estimado Chelís".... ¡ Y sí¡ Una cosa parecida sucedió en Torreón, en el partido del Santos Laguna contra el Morelia. El arbitraje estuvo pa' la ch...... A los de casa el árbitro les anuló un gol legitimo, lo que ocasionó un berrinche tremendo del anotador Matías Vuoso, por lo que se mereció la primera amonestación. Siguió muy molesto y diciendo alacranes y serpientes, por lo que se ganó la segunda y por consiguiente la expulsión. Mal comportamiento del jugador, pero, el "pero" de siempre: ¿ si no anulan el gol esto habría sucedido? Definitivamente no. Mas no paró ahí la pésima actuación del "Calígula" árbitro; también achililló a los del Morelia al no marcar una mano clarísima del "Chatito" Rodríguez dentro de su área, lo que era un penal como el agua del Edén, clara y cristalina, a favor del Morelia. Desde luego que a los dos equipos los perjudicó, pero a mi entender salió mas dañado el equipo local, ya que el gol anulado ya había entrado y el Santos Laguna se quedó con un jugador menos, mientras que en el penal no marcado a favor del Morelia, estaba por verse si lo anotaban o no (hubo otro penal a favor de estos mismos, pero discutible, por eso no lo comento). Lo que no queda a discusión es que seguimos padeciendo el tremendo mal del arbitraje y mientras en la Asociación no les borren de su metamorfosis cerebral el tremendo ego y sus enormes deseos de ser los protagonistas a los árbitros, que no deberían ser más que comparsas (saludos, Erim Ramírez y Germán Arredondo), seguiremos atenidos a ver partidos de futbol en los cuales para nada vale que un equipo "equis" realice un gran encuentro y un sujeto cualquiera, aguas con los "tondejos" con poder, injustamente eche por la borda un gran trabajo nada mas porque son los encargados de cuidar que no se infrinjan los reglamentos, y éstos, los que les platiqué, se tomen atribuciones que no les corresponden, y todo porque son: LOS PODEROSOS ÁRBITROS... ¿O no ? Comentarios: hemerotecadeportiva@hotmail.com |
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