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Opinión / Columna
LOS casos del español Alberto Contador y del estadounidense Floyd Landis, sancionados por dopaje, después de haber ganado la Tour de Francia, tiene varios ángulos, todos de fondo porque se conocen las causas, pero no se ha tratado de tomar las decisiones pertinentes para cambiar el orden establecido, un cáncer que se ha propagado desde sus propias entrañas y no se ha procedido para crear una vacuna que le ponga fin. Es momento de reconocer los problemas éticos confrontados por la desmedida comercialización preservada por la Unión Ciclista Internacional, un círculo insalvable dentro del motor que mueve la Gran Carpa de este deporte. Los ciclistas son culpables de casi todo lo que ocurre, quizá por tratarse de la causa y el efecto: tráfico de sustancias prohibidas, penas judiciales en Italia y Francia, e incluso suicidios como el ocurrido por el italiano Marco Pantani. ¡Los ciclistas son acosados dentro de un mundo del terror, no es deporte, es un espectáculo lleno de contradicciones, de inocentes en contra de culpables, de espionaje y contraespionaje, una lucha de los "buenos" enfrente de los "malos" en el catecismo de la existencia deportiva! La ciencia ha intervenido para crear "superhombres", máquinas humanas que alcancen ritmos inconcebibles no hace muchos años atrás, la resistencia reflejada en verdaderos fuelles cardiacos y pulmonares. Ellos, los del pelotón profesional, sin excepción, son capaces de resistir a lo largo en una Tour 21 días de competencia, un recorrido de 3,430 kilómetros, en 10 etapas planas, seis de montaña, cuatro en alto; tres tramos accidentados y dos cronometradas. Los ciclistas son los menos culpables de la situación. No existe un atleta capaz de afrontar un reto de esa magnitud sin usar sustancias que le permitan mantenerse en pie de lucha. Son espartanos en la lucha heroica como la batalla ocurrida en las Termópilas en contra de los persas. Son simples seres mortales que han caído dentro de un juego perverso por su naturaleza en contra de la dignidad deportiva. A ver quién es capaz de poner un alto a una persecución velada por esos casos positivos. La Agencia Mundial Antidopaje hace su trabajo, sigue las normas olímpicas, pero no son suficientes para aceptar condiciones excepcionales. El ciclismo en la cúpula decidió acabar con los huevos de oro a través del hilo más delgado. Correo: olimpionico6@hotmail.com Twister: @olimpionico10 |
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