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Opinión / Columna
Vaya golpes que le ha dado el boxeo mexicano al de Puerto Rico. Golpes que han dejado a los boricuas sumidos en la depresión y el desencanto. Y no ha sido para menos, ya que este mes de abril ha sido amargo a más no poder para los isleños, luego del paso de dos huracanes mexicanos: Giovanni Segura y Orlando Salido. Giovanni inició el calvario de los borinqueños el 28 de agosto del año pasado, cuando noqueó en Guaynabo, Puerto Rico, a Iván Calderón, para arrebatarle el campeonato mundial minimosca de la Organización Mundial de Boxeo (OMB). Segura llegó a ese pleito como titular reconocido por la Asociación Mundial (AMB), pero en las apuestas oficiales Calderón era el gran favorito. Los puertorriqueños no daban crédito a lo que pasaba sobre el ring: Calderón, orgulloso monarca invicto y verdugo de mexicanos, se quedaba en la lona apaleado, extenuado, vacío, ante el golpeo inclemente del mexicano, que se ha consolidado como un gran campeón del orbe. Fue una noche trágica para el boxeo borinqueño. Vino la revancha. La vida otorga siempre una nueva oportunidad. Calderón fue a Mexicali el pasado 2 de abril a buscar recuperar su corona. Decía que su boxeo y velocidad volverían a aflorar como antaño. La misión era más difícil, había que ganar ante miles de mexicanos, y ante un Segura crecido hasta las nubes. No hubo milagro puertorriqueño, Giovanni noqueó en el tercero a Calderón. El otro gran golpe del boxeo mexicano lo acaba de asestar apenas el pasado sábado 16, también en Puerto Rico, Orlando Salido, quien contra todos los pronósticos noqueó al hasta entonces imbatido Juan Manuel "Juanma" López. Una victoria parecida a la primera de Giovanni sobre Calderón, ya que Orlando también noqueó en ocho, lo hizo en la tierra del caribeño, y destruyó a un invicto, para arrebatarle el campeonato mundial pluma de la OMB, y con los pronósticos abrumadoramente en contra. Igual que en la pelea de Segura y Calderón, los boricuas no daban crédito a lo que veían, la caída de un ponchador que creían invencible, que llevaba 30 peleas, 30 ganadas y 27 nocauts. Los enfrentamientos entre mexicanos y puertorriqueños son una rivalidad añeja. Al parecer, la primera gran contienda entre ellos se dio el 26 de junio de 1934, cuando el boricua Sixto Escobar noqueó en el noveno round al "Chango" Rodolfo Casanova, para retener en Montreal, Canadá, el cetro mundial gallo. Ese revés fue un duro golpe para el boxeo mexicano, que tenía grandes esperanzas en un Casanova que pocos días antes de viajar a Canadá tuvo que ser rescatado de las piqueras, por su gran afición al vicio. |
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