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Opinión / Columna
Nuevamente ha quedado patente el erróneo comportamiento de la Comisión Atlética de Nevada. El pasado día 14 fuimos testigos de una pelea más, en la que se dejó que un boxeador recibiera más castigo del necesario. Y es cuando surge el comentario de que "por eso se les mueren". Hablamos del cruel castigo que recibió el puertorriqueño Miguel Ángel Cotto a manos del filipino Manny Pacquiao en el Hotel MGM de Las Vegas. El combate fue detenido ¡por fin!, en el round doce, a unos segundos del final por el réferi Kenny Bayles, el cual se apiadó del boricua y puso fin a su martirio. La imagen del borinqueño daba lástima: su rostro parecía una hamburguesa, sangraba de la boca, de la nariz, y de cortes en el párpado izquierdo. Hubo una herida que en su rincón inútilmente trataron de tapar, durante varios rounds el hilillo de sangre manó continuamente. En el otro lado del ring Pacquiao celebraba su coronación como monarca welter de la OMB, y recibía el cinturón cubierto por caras joyas del CMB para campeones de élite. Pero ¿era necesario que Cotto hubiera recibido tal paliza durante tantos asaltos?, ¿no hubo alguien que por ahí del octavo hubiera detenido la pelea, el médico de ring, el comisionado en turno o el mismo réferi? La Comisión de Nevada ha recibido desde hace tiempo fuertes críticas, por dejar ir hasta terrenos muy peligrosos el castigo a los peleadores. En vano las llamadas de atención del CMB. En vano los ejemplos de las muertes de peleadores como el "Rockero" Alcázar frente al "Cochulito" Montiel, o la del "Bombero" Martin Sánchez, noqueado por el ruso Rustam Nugaev, o bien la de Lea Vander Johnson frente al "Matador" Jesús Chávez. Un día antes, tuvieron que hospitalizar al filipino Z. Gorres, quien fue operado de derrame cerebral. Un gran ejemplo para el mundo de cómo se deben de hacer las cosas lo ha sido por décadas la Comisión de Boxeo del DF, en donde se implementan las mejores medidas preventivas para este deporte. Cabe recordar que de septiembre de 1953, hasta la fecha, en la capital del país sólo se han tenido que lamentar dos decesos: el de Chucho Morales después de pelear con Roy Hernández, y el año pasado en octubre, la muerte de Daniel Aguillón frente a Alejandro Sanabria Junior. Nunca nos cansaremos de poner el ejemplo de la Comisión del DF, con su servicio médico que dirige el doctor Horacio Ramírez, quien tuvo como maestro al siempre bien recordado doctor Gilberto Bolaños Cacho. |
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