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Opinión / Columna
EN LA YEMA: Público y aficionados vivieron intensamente los dos días con que se celebró el 66 aniversario de la Monumental Plaza de Toros México, pues los carteles que se anunciaron fueron postineros, con alternantes triunfadores de alto nivel y con ganaderías de prestigio reconocido. Sin embargo, el ganado de Barralva y de Xajay no respondió a las expectativas. Cayeron a lo que aquí llamamos corridas toreristas, no toristas, a pesar de que todos los toros de las dos divisas estuvieron bien armados, algunos con cornamentas agresivas, pero el desempeño que tuvieron no se prestó para el mayor lucimiento. Los alternantes en los dos festejos fueron los actores principales y estuvieron por encima de los toros. En el primer festejo del sábado, además de que no rindieron los astados, los matadores salieron haciendo publicidad negativa a las ESTO... cadas, con espadas totalmente romas que no pinchaban ni a las aceitunas. El festejo transcurrió con magnificas escenas, y fue hasta el octavo toro, de regalo, que en que Alejandro Talavante consiguió cortar una oreja, que muchos protestaron, por la poca presencia de la res. Les podemos decir que la sola estocada valió la oreja. Joselito Adame cuajó una faena valiente y variada ante un toro bravo, bien armado, de buen estilo, que mereció los honores de arrastre lento. Pero todo lo ganado con capote, banderillas y muleta se derrumbó por fallar con la tizona. "El Payo", además de que no tuvo suerte en el sorteo, falló con los aceros. Y la caballista Ana Batista señaló tres metisacas. En contraposición a la primera corrida, los alternantes salieron con las espadas afiladas y cosecharon seis orejas. Pero fueron por sus buenas maneras y disposición y recurso, pues estuvieron muy por encima de las cornupetas. El Juli, además de que es un maestro, sí es auténtico matador de toros y muy pocos se le escapan. Además, tiene hecho el tranquillo y la experiencia de despeñar decenas de toros en las temporadas de España. Y José Mari Manzanares, quien quiso redondear su faena, también se la jugó y citó a recibir, obligando a la res a embestir. Fue premiado con una oreja. Y José Mauricio también salió con el filo de su espada bien asentado, y su faena a su primero la remachó con la estocada para una oreja. La daga apenas quedó desprendida, y debido a eso, seguramente le negaron la otra oreja. Y Diego Silveti sí anduvo perdido con la toledana, y hasta tres avisos escuchó, y su primero estuvo a punto de que se le fuera vivo a los corrales. Sin embargo, eso quedó en el olvido, lo que cuenta es el brillante desempeño que tuvo con capote y muleta, dejando ver su enorme capacidad torera, y el público se le entregó y le hizo salir al tercio para tributarle sonora ovación y respaldarlo ampliamente. Esperamos que mejoren las ESTO... cadas |
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