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Opinión / Columna
Llegó el último día del año y con ello las infaltables reflexiones por lo que se ganó, perdió, se dejó de hacer o se hizo demasiado, en los doce meses que hoy inevitablemente terminan. En este escalofriante punto; donde todo es paz, amor y todo lo demás; y donde la inmensa mayoría de habitantes del redondo mundo no saben cómo hacerle para que el año que llega sea mejor que el que está pasando a feliz término; entonces se tienen que refugiar en los rituales; ya saben el de los calzones de determinado color, según sean sus intereses, el de las doce uvas, el de las monedas y el anillo, en fin. El fascinante mundo del balompié tampoco está exento de la ola de reflexiones. Entre tanta descarga de buenos deseos me veo en la obligación moral de trasmitirle "El Ritual", protocolo infalible y garantizado que le llevará única y exclusivamente a ser feliz. Ingredientes: Un disco del jarabe tapatío; una uva grande, (no importa si es verde o color uva); cinta adhesiva; dos paquetes de billetes del turista mundial; once bultos o maletas; un calzón de manta; un par de suecos (zapatos); una quesadilla de sesos con harta salsa; anteojos para sol; unos cerillos clásicos (o sea, unos clásicos cerillos); una aguja de zurcido; hilo negro; media rota; en un papel anote la dirección electrónica de la FIFA. Modo de preparación: Es muy importante que vaya visualizando, parte por parte, y a conciencia cada paso del ritual, para que el efecto dé en el blanco; tome la cinta adhesiva y córtele dos pedazos largos, imagine al entrenador de su equipo justificando la derrota, péguese la cinta en la boca; tome la uva y trate de comerla, siga imaginando al estratega de su equipo; con esto lo volverá más prudente a la hora de la hora y le evitará a usted hacer corajes innecesarios al escucharlo. Apague la luz y póngase los anteojos para sol, inserte el hilo negro en la aguja; una vez que lo consiga intente zurcir en la oscuridad la media rota, cada que se pique un dedo acuérdese de su árbitro favorito, esto le dará luz para que pueda hacer su trabajo mejor. Encienda la luz; siéntase como si estuviera observando a su equipo predilecto; éste va perdiendo y sus jugadores no reaccionan; tome los once bultos o maletas y llévelos al sótano, si su casa no tiene sótano, sáquelos a la calle para que sientan el rigor de la noche y por lo menos le echen ganas a la hora de la derrota. Con mucho cuidado póngase los suecos y déle play al disco del jarabe tapatío; báilele; esto formará una comunión que le vendrá muy bien a la selección esperando que por lo menos agarre un poco de ritmo. Póngase el calzón de manta y fájesele fuerte, hasta que el ombligo quede como ojito de rana (saltón); sin calentar, cómase la quesadilla de sesos con harta salsa, la idea es que los que juegan fuera no olviden sus raíces y cuando vengan a jugar el pase al mundial; mínimo, se fajen y que jueguen con inteligencia (harta). Tome los fajos de billetes del turista mundial y los clásicos cerillos, encienda el dinero y mientras se consume échele una porra al fut; para insistir, un poquito, en que no todo es negocio. Si llevó a cabo todo el ritual seguramente le quedaron ganas de recordarme a mi santa jefecita; sin embargo ella está de vacaciones por lo que le sugiero tomar el papel con la dirección electrónica de la FIFA y levantar su queja. Cierro con una obra titulada "Feliz lo que venga" En verdad le deseo lo mejor, Sin ritual y sin arenga, Y si todavía es mejor, Que lo tenga en lo que venga. Y si no, quéjense a la FIFA. El Pollo de Tlalpan |
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