|
Opinión / Columna
Para Mario Ordiales, con afecto y los mejores deseos; que se recupere pronto y esté de vuelta con los suyos. Busqué entre tantos temas, cuál discernir. Y no hallé ninguno que siquiera fuese así de importante, como el que hoy nos atañe a todos en nuestro país... y el mundo. Creo que el futbol -el deporte mismo- pasa a segundo término... o a tercero, o al final, según lo prefiera. Creo, de igual forma, que quienes nos dedicamos a escribir sobre deportes (tengan éstos o no carácter lúdico) no podemos sustraernos a una realidad que ha superado con creces -desafortunada y tristemente- a la ficción. Hoy es más importante la salud. La salud de usted, de los suyos... de todos. Porque de nuestra vida dependen los sueños, y nuestros sueños, del ahínco y la fe que le pongamos a cada una de las cosas a las que nos dediquemos, canales al fin, para alcanzarlos. Pero nada de eso es, si no hay vida. Olvidémonos, señores del futbol, de los dineros. Que esos van y vienen. No hay tiempo para analizarlo en función de pérdidas y ganancias económicas, sino de seres humanos. Volteemos la mirada hacia los nuestros... Y protejámoslos. No me digan que esto no puede ser. Que creen que es ficción y cuento. Que la vida no puede ser tan cruel, si de crueldad y martirio vive llena nuestra tierra... aunque también de esperanza. Esta no es una mentira. Pulula en el aire. Sean capaces de tomar decisiones responsables y maduras. Háganlo por el bien de aquellos que juegan en nuestros estadios, por aquellos que llevan los tambores y quienes lanzan los gritos de apoyo. Y por nosotros, los que cumplimos la función de informarle a nuestro pueblo. No sé qué más decirles. La mente se me nubla... y el corazón se me estruja, sólo de pensar que nos tomemos a juego esto que está pasándonos. Andemos con la boca tapada... Aunque pongamos los sueños en vilo. jromero@esto.com.mx |
Cartones
Columnas
|