Sociales
Arte popular mexicano
Árbol de la vida, Metepec y el Arte popular en la calle. Foto: Archivo / El Sol de Cuernavaca
De las artesanías al Pop-Art
El Sol de Cuernavaca
9 de enero de 2009

Yvon Norbert

Cuernavaca, Morelos.- Las Bellas Artes son el producto y el lenguaje de los artistas, quienes a través de sus estudios, conocimientos, trabajo constante, disciplina, profesionalismo, creatividad y talento, logran realizar obras que por sus cualidades, su plasticidad y su estética obtienen esa aceptación.

Las artesanías son los objetos utilitarios o decorativos que fabrican talleres familiares o individuos, generalmente ubicados en pueblos o en el campo, y últimamente en los barrios de algunas ciudades.

El Arte Popular son las obras que surgen de las artesanías para lograr un lugar privilegiado cerca de las obras de arte, creaciones originales de un artesano que son únicas, saliendo de sus manos con una personalidad característica que le da un sello propio. Son productos cuya elaboración responde a motivos diversos. Algunos han sido realizados para servir de atavío personal, otros se utilizaron a modo de atuendo en rituales religiosos o alegóricos de ciertas comunidades, otros fueron proyectados como instrumentos útiles a las faenas cotidianas, otros con la única finalidad del decoro, pero en todos los casos con una apariencia vistosa intencional

El arte popular mexicano es riquísimo. Históricamente, México fue el encuentro entre dos mundos, y en el arte popular, como vínculo entre las diferentes etapas de su evolución, es donde mejor se puede apreciar el sincretismo de los rasgos del mestizaje cultural. En México, el título de "arte popular" como presentación pública de esos objetos, aparece en los años posteriores a la Revolución de 1910-17. El 1º de Septiembre de 1921, el Presidente de la Republica, Álvaro Obregón inaugura la muestra con esa denominación. El nacionalismo oficial, en búsqueda de la identidad nacional, tiende a opacar las contradicciones sociales reales y lo indígena es exaltado como lo más genuinamente mexicano. Ello explica la tendencia a recuperar en sus aspectos plásticos la artesanía y su revaloración. Cabe agregar que las "piezas de arte popular", efectivamente son realizadas por manos de la clase trabajadora y son productos de un empeño manual; en tantos que las "obras de arte" son consideradas como productos de un proyecto intelectual.

Influenciado por sus diferentes raíces, son hombres y mujeres que ponen en juego la habilidad de sus manos y lo rico de su imaginación para conseguir obras relacionadas con su individualidad, con la comunidad a la que pertenecen y destinada a satisfacer las necesidades de la misma. Después de las tareas del campo, los talleres se componen de los miembros de una misma familia, los conocimientos y técnicas se transmiten de padre a hijo desde varias generaciones. Así los artistas son las gentes humildes del pueblo y de los distintos grupos indígenas que han sabido preservar y alimentar día a día el amor de los antepasados al color, a la armonía y a las formas. Conservaron durante siglos esos diseños policromados y volúmenes creativos, usando nuevas técnicas con el progreso del tiempo y los intercambios culturales, para materializarlos en los tejidos y bordados de sus textiles, en sus cerámicas aun utilitaria dentro de la cocina, en el tallado de la madera, en la forja del metal y de todos los materiales a sus alcances como el papel, las hojas del maíz, las conchas del mar, las hojalatas, la cera, la piel y muchos más.

Si uno recorre cada región, o diferentes pueblos, o simplemente se asoma en una tienda de artesanías, uno puede observar distintas técnicas, admirar la creatividad de cada artesano, y distinguir el origen de cada pieza a la vista. Si consideramos el barro como el más utilizado, reconoceremos el barro negro de Oaxaca, especialmente del taller de Doña Rosa; la alfarería típica de Tlayacapan con sus decoraciones florales; la Talavera de Puebla de influencia morisca, los árboles de la vida de Metepec o de Izucar de Matamoros, muy apreciados desde los años 40; el vidriado verde de Tzintzuntzan; los diseños diferentes de cada Estado como las figuras de las hermanas Aguilar de Ocotlán, el barro modelado de la Señora Irma Blanco de Atzompa. Los textiles y bordados destacan en Chiapas entre la indumentaria de los indígenas de San Andrés Larrainzar o de San Cristóbal de las Casas con su colorido púrpura dominante, sin olvidar los huipiles de Guerrero o los rebozos de bolitas. Sin hablar de los tapetes de Teotitlan del valle, la lana tejida en telar de cintura de Hueyapan, Morelos. La madera esculpida, tallada o laqueada por influencia china nos ofrece posibilidades de maravillosas charolas de Olinala o cajas y muebles de Uruapan, y biombos muy elegantes de Paztcuaro. Para los amantes de la música, se podrá escoger una excepcional guitarra de Paracho. Algunos jarrones de cobre martillado de Santa Clara son unas verdaderas obras de orfebrerías. El papel picado es un virtuoso encaje pictórico semejante a los grabados de Posada; y el papel amate, usado en los códices prehispánicos, decorado por los indígenas náhuatl del Rió Balsas, compite con el Arte Naif sin ninguna duda.

Así como una pieza se destaca de una producción artesanal, para ser considerada por sus cualidades, como una pieza de Arte Popular y ser digna de cualquier colección particular o de museo, también actualmente encontramos productos de poca calidad, semi-industrializados y de bajos precios que obedecen a una fuerte demanda en el mercado nacional e internacional. Pero no debemos confundirnos, éstos no pertenecen al ámbito del arte popular, sino a lo que se da en llamar "curiosidades mexicanas" o "souvenir".

Por otra parte, el Arte Pop o Pop-Art, un movimiento artístico a finales de los años 50´s tanto en Inglaterra como en USA, surgió por parte de artistas urbanos, influenciados por temas o imágenes populares tomados del mundo de la comunicación de masas y aplicándolos a las artes visuales. El arte pop es el resultado de un estilo de vida, la manifestación plástica de una cultura (pop) caracterizada por la tecnología, el capitalismo, la moda y el consumismo, donde los objetos dejan de ser únicos para ser pensados como productos en serie. En este tipo de cultura también el arte deja de ser único y se convierte en un objeto más de consumo.

El máximo exponente del movimiento es sin duda Andy Warhol y Richard Hamilton con su deseo de hacer un arte "efímero, popular, barato, producido en serie, joven, ingenioso". Se puede considerar el origen del arte pop en el dadaísmo de Duchamp, quien exponía objeto usual como un porta botella o una taza de baño; tomando también algunas técnicas como el uso del collage y el fotomontaje, pero encontrando una nueva vía para construir nuevos objetos a partir de imagines tomadas de la vida cotidiana.

Como adquirir o detectar una obra de arte popular, hay que tener intuición, recorrer los talleres y los mercados, tener un buen ojo experimentado y algo de suerte. La recompensa y satisfacción interior es grande.

*El autor es miembro del Seminario de Cultura Mexicana, Cuernavaca.