Espectáculos
Rudo y Cursi. Foto: Agencia
9 de enero de 2009
Música y cine, de nuestra identidad
Tradición innegable
José Juan Reyes

Aunque han quedado lejos los años de la época de oro del cine mexicano, en los que existió una fuerte e imborrable relación entre el séptimo arte y la música, este binomio continúa presente en las producciones nacionales, quizá sin el mismo éxito que entonces tuvieron intérpretes como Pedro Infante, o Germán Valdés "Tin-Tán", pero sí con el mismo sentido: un reflejo de nuestra manera de ser.

Más aún, desde aquellos años, las historias en la pantalla grande nos educaron sentimentalmente, una huella que aún a través de las generaciones sigue viva y que se manifiesta de diferentes maneras, actualizada y renovada, para continuar con esta tradición en nuestro cine.

Y si "Tin-Tán" enamoraba a las jóvenes con sus divertidas interpretaciones o Pedro Infante con su magnífica imitación de Frank Sinatra, en años recientes compositores como Aleks Syntek le han dado un giro a este tipo de canciones, de una más directa, como en el tema de la película "Sexo, pudor y lágrimas", considerada como el primer éxito en taquilla de la última oleada del "nuevo cine mexicano".

En este siglo, el tema musical de la película "Rudo y Cursi", interpretado por el personaje de Gael García Bernal "Tato", "Quiero que me quieras", que es un cover rancherón de Cheap trick, banda de rock ochentera famosa por esa y otras canciones en el mundo del rock, parece perfilarse como el nuevo emblemático para el romance, al menos en lo que va de esta centuria, pues contiene todos los elementos necesarios para ello.

Dentro de la película, "Tato" aparece en un videoclip de la canción, que tiene ritmo grupero, con todo el estilo del género, surgido, desde luego, en los pueblos del norte del país y que se ha convertido con base en esfuerzo propio en parte de nuestra cultura, pues como los rockeros de los ochenta, ellos dan conciertos masivos, tienen éxitos en la radio, son famosos y por supuesto, están rodeados de mujeres bellas.

COINCIDENCIA INTERESANTE

Si la primera película sonora mexicana fue "Santa", estrenada en 1927, en el siglo XXI todas las películas mexicanas tienen una canción compuesta especialmente para identificar a la historia y a sus personajes, con lo cual se da otra feliz relación entre un arte y otro, pues en un mismo proyecto confluyen actores de teatro y televisión, con músicos de rock, gruperos, norteños o salseros. Un ejemplo de esta relación es "La misma Luna", protagonizada por Kate del Castillo y Eugenio Derbez, que fue la cinta más taquillera en el 2008, y en la que Los Tigres del Norte interpretan el tema principal y tienen una pequeña aparición, así como Mario Almada, a cuyas películas se le rinde un homenaje en esta historia de migrantes.

El símil de esta relación con la época de oro del cine nacional, es que en aquellos años el elenco de los teatros de revista y la radio fue el mismo del cine, agregándose leyendas de la pantalla como Pedro Armendáriz, los hermanos Soler, Arturo de Córdova y Elsa Aguirre, entre tantos más, que si bien no gozaron de espléndidas voces como los músicos-actores, sí lo hicieron con sus grandes dotes histriónicas. Los géneros que se desarrollaron en el cine nacional en los años de oro tuvieron necesariamente que ver con los géneros musicales: para quienes venían con su música tradicional de sus lugares de origen, las películas rancheras que van desde "¡Ay Jalisco, no te rajes!" hasta obras de arte como "Redes", musicalizada por Silvestre Revueltas, pasando por la de Tito Guízar, "Allá en el rancho grande".

La experimentación musical característica de nuestra época ha quedado plasmada en películas como "Arráncame la vida", protagonizada por Ana Claudia Talancón y Daniel Giménez Cacho, cuya historia está basada en la novela de Ángeles Mastreta, quien a su vez retomó la canción del mismo nombre de Agustín Lara, para dar como resultado nuevamente esa amalgama de artes que reflejan lo que somos y la manera en que amamos.

Otro caso interesante en esta relación es el que se da también en la película "Rudo y Cursi", cuyo compositor de la música original, Felipe Pérez Santiago, es considerado en el mundo de las bellas artes como uno de los más destacada en México y Europa.

Así que, como en otros años, el cine intenta descubrir un rostro propio de nuestra nación, como lo hicieron las películas del Indio Fernández, Julio Bracho, Alejandro Galindo, Ismael Rodríguez, Salvador Toscano, y tantos más, que coinciden en la misma inquietud que se vivía en aquellos años: manifestarse como nación con una cultura propia.

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