Mexicali
Casa del Migrante Betania ayuda a deportados de EU
La casa Betania ayuda a migrantes que han sido deportados de Estados Unidos, para quienes el sueño americano se convierte en pesadilla en esta frontera.
La Voz de la Frontera
15 de diciembre de 2008

Por Gustavo García

La Casa del Migrante Betania, la cual está participando en el programa NaviDar 2008, se ha convertido desde 1990, año en que fue fundada a instancias del entonces obispo de la Diócesis de Mexicali, Ulises Macías Salcedo, en un punto de referencia para aquellas personas de condición humilde que han sido deportados del vecino país y que en su mayoría ven limitadas sus posibilidades de volver a intentar el cruce a la tierra del "billete verde".

Ubicadas por las avenidas Lago Hudson 2408 del fraccionamiento Xochimilco a unos cuantos metros de la populosa colonia Hidalgo, sus instalaciones han servido en estos 18 años para darle cobijo a decenas de miles de paisanos, soslayados por el programa federal con este nombre "porque no tienen dinero", como dijera el activista social e incansable promotor de acciones altruistas, el señor José Ignacio Sigala Quintero.

Es parte de una red de instituciones que mantiene la Diócesis Católica de esta capital por medio de la pastoral social, con que el actual obispo, monseñor José Isidro Guerrero Macías, extiende el manto protector de la iglesia hacia los más necesitados y de muchos, que con una gran fe en Dios, se entregan a la tarea de hacer el bien sin retribución alguna, como se entregan los seis católicos que atienden a los recién llegados.

Tan sólo el año pasado esta casa atendió a más de 12 mil deportados por las autoridades migratorias del vecino país, tanto mexicanos como de origen centroamericano, pero todos reciben un trato igual, humano y cristiano, con alojamiento y alimentos, antes por tres días, pero hasta hace poco y por recomendación del obispo, la estancia se amplío a cinco.

La actividad da inicio para los que están ahí temprano por la mañana, ya que a los que recibieron alojamiento se les da la oportunidad de buscar una ocupación que les genere ingresos y la ventaja es que hasta el lugar acuden personas o empresas que ocupan uno o varios trabajadores a los que contratan.

Estos laboran varios días mientras que hacen un ahorro que luego utilizan para los pasajes de regreso a sus lugares de origen y quienes desean quedarse, junto con otros, se ponen de acuerdo para rentar un cuarto o departamento, los cuales abundan por la zona, que está poblada por muchos residentes que, en principio, contaron con el auxilio de la Casa del Migrante, la cual es coordinada por el señor Jorge Verdugo.

El organismo cuenta con módulo en la garita internacional del centro histórico de Mexicali, en donde recibe a los deportados, los atiende y les ofrece café, sopa, ropa cuando la necesitan y alimentos, los cuales son proporcionados por el Banco de Alimentos Cáritas, que también forma parte de la red de organizaciones de la pastoral social.

Al igual que el Dispensario Médico Dr. Cañedo ubicado en la parroquia de San José Obrero de la colonia Pasadina, a donde se envía a los deportados que llegan con problemas de salud, en donde se les proporciona, además del diagnóstico, los medicamentos específicos para el padecimiento.

La Casa del Migrante cuenta con 60 camas que casi todos los días se encuentran ocupadas, pues conforme se van unos, llegan otros, de ahí la enorme necesidad que tiene del apoyo de la comunidad mexicalense, como de las mismas autoridades, pues, su actividad, desactiva en buena medida otro problema social, que podría ser la delincuencia, pues muchos migrantes, al verse sin ayuda de ninguna naturaleza se les obligaría a delinquir para su subsistencia.

En ello descansa lo positivo de programas como Navidar que diversas instituciones y organismos, llevan a cabo cada año, pues Casas como la de Betania, tienen necesidades muy básicas, como la obtención de alimentos, agua potable, enseres domésticos, artículos para aseo personal y de las instalaciones, para construcción, ropa, calzado, chamarras o suéteres, entre otros.

La Casa del Migrante es atendida por un coordinador, cocineras, velador, una trabajadora social y un encargado del inmueble, a los que se les retribuye una mínima parte de la gran labor que realizan y forman parte de esa red conformada por alrededor de 18 instituciones benéficas de la pastoral social, entre las que se cuentan la Casa de Paco, Casa Maná, Asilo San Francisco de Asís, Casa de la Esperanza, Desayunador Buen Samaritano, Casa Hogar para Niñas, el Dispensario de Nuestra Señora de la Paz, el Dispensario de Nuestra Señora de la Salud, entre otros.