Comunidad y Cultura Local
AVISOS (IN)OPORTUNOS
HELARTE DE LA ERRATA
El Heraldo de Chiapas
13 de diciembre de 2008

CARLOS LÓPEZ (PRIMERA PARTE)



Hay anuncios de todo tipo; veamos algunos, por cortesía de Xosé Castro Roig (http://xcastro.com/portera.html): «Se alquilan habitaciones para señoritas solteras de diferentes precios». «Ésta es la primera vez consecutiva que me sucede esto». En una tienda: «Con gusto le cambiamos todo artículo defectuoso por otro de igual calidad». «Vendemos ropa usada para señoras en buen estado». «Aproveche esta oferta que se hace una sola vez en la vida y que hoy repetimos por petición del público». En un hospital: «Visitas de 2 a 7. Sólo se admitirán dos personas por cama y máximo 30 minutos». «Llegaron los magníficos cinturones para hombres de cuero». «Por error anunciamos la muerte de la sra. Farfán. Hoy informamos que goza de buena salud. Lo sentimos mucho». «Se necesita joven para trabajo de medio tiempo en acuario. Se ofrece alojamiento allí si es preciso». «Se venden legumbres, alpargatas, panelas, panuchas, machetes, limones, insecticidas y otros comestibles». Más anuncios de España: «Isabel. 54 años. Busco sexo. Soy fea, pero pago muy bien. Llámame al 926 124 101». «Platanito juguetón busca rodajita de piña para realizar macedonias esporádicas. Se aceptan frutas tropicales para combinar. Pasas, abstenerse. Número de buzón: 3431». «Sheila, lindísima, irresistible, senos fantásticos, bombón de oro, escultural, nivel universitario, políglota, educadísima, supercariñosa. Tengo tantas cualidades que no entiendo por qué me hice puta. Casi todos, después de 8 añejos, me ven como de 15 añejos, como se acostumbra decirle aquí a los años». El 12 de septiembre de 2002, el ejemplar número 378, de El Periódico Gratuito, publicó el siguiente aviso: «Reformamos su 4º de baño. Presupuesto sin compromiso».

Ricardo Bada, en «Las hojas muertas» (La Jornada Semanal, 562, México, 11 dic, 2005, p. 16), reseña su afición, durante un año, por estudiar las esquelas mortuorias en Alemania. En una de ellas, encontró una errata; según la nota, un bebé que nació el 1 de febrero de 2004 se murió el 30 de enero del mismo año.

Un letrero puesto en la entrada del panteón de San Andrés Totolapan, México, advierte: «En este cementerio sólo están los muertos que viven en San Andrés Totolapan». André Breton se quedaba corto, en este sentido, cuando decía que México era el país más surrealista que había visitado. A los académicos de cubículo (que hasta forma de cubo tienen por estar ensimismados en su cuadradito), a los que se quiebran la cabeza buscándole tres pies al gato, les caería muy bien una salida al interior de México para hallar la exégesis del génesis de Pedro Páramo. ¿Muertos en vida? No. Muertos vivientes, y que votan en todas las elecciones organizadas para elegir gobernantes momificados.

En Proceso (núm. 1306, México, 11 nov, 2005, p. 86) publicaron: «Pessoa, quien a los 47 años murió "tal vez" de cirrosis hepática...». Ese tal vez, entrecomillado, es mortal: el poeta murió por exceso de alcohol y cigarro. Y la cirrosis, hasta nuestros días, sólo puede ser hepática; todavía no daña los callos.

En América Latina, en el omnipresente televisor aparece un programa de anuncios, hecho en Estados Unidos, Triunfando con el inglés (confundiendo, como siempre, el artículo el por la) en el que achacan todos los males que la gente padece a «no saber inglés». En el caso del título del programa, no especifican con qué inglés debe uno hacerse acompañar para tener éxito (que aparece como exito, tal vez por influencia del falso cognado exit), pero, en todo caso, debe suponerse que sólo es una confusión del artículo el, que no debe aparecer, para que quede Triunfando con inglés, o sea, seguir la recomendación de usar las inglés como amuleto para conseguir un trabajo cualquiera. «No saber inglés», equivalente, en una traducción decente, de «no tener conocimiento de inglés», hasta donde sabemos no puede provocar tantas catástrofes como de manera determinista nos previene el comercial. En cualquier caso, más vale prevenirse con otros menesteres, de anatomía o fisiología, por ejemplo, antes de tomar un curso intensivo de inglés (carísimo, por otra parte) «para mejorar su inglés».

Poner tilde al apellido de Vladimir Putin daría pie a que algún tipógrafo llegara, inclusive, a escribir el apellido del expresidente ruso con minúsculas y cambiar hasta el diminutivo putín por putillo. Y el nombre del futbolista brasileño Cacá, sin el acento en la segunda á devendría en escatología. Algunos académicos pronuncian Kaka por Kafka. Respecto de los nombres, al retirado acróbata Perro Aguayo le cambiaron el nombre original, Pedro Aguayo; al anunciar su presentación en el cuadrilátero, el gritón que anunció quiénes se cachondearían a dos de tres caídas, sin límite de tiempo, dijo perro por Pedro. Desde entonces, el inefable luchador se quedó con el apodo de Perro, que, además, defendía como un perro (como José López Portillo, expresidente mexicano que así decía defender el peso, en 1982, fecha en que expropió la banca mexicana, y hubo hasta marchas para apoyar tan radical decisión; sólo para que al año siguiente, el Matalascallando Miguel de la Madrid Hurtado hurtara, como su nombre lo indica, ese bien nacional y se lo devolviera a los banqueros).

En La Jornada del 9 de enero de 2004 cambiaron las declaraciones de Adolfo Sánchez Vásquez con motivo de la muerte de Norberto Bobbio; escribieron «hay una de contenido social» por «ayuna de contenido social». Ana María Aragonés aclaró en «El correo ilustrado», del mismo medio, el 18 de octubre de 2005: «Un terrible duende se metió en mi artículo "Nosotros estamos aquí porque ustedes estuvieron allá"», pues se publicó «We are here because you where (por were) there»; «una bailarina h hizo de las suyas y convirtió un verbo en un adverbio», según la autora. Y es que en América Latina se le llama duende o duendecillo (según la magnitud de la metida de pata) a la errata (así, con rima). Es decir, se va más allá de la biología y la flora. Asuntos metafísicos han de ser los horrores de los errores. Miguel Ángel Godínez trabajó en un periódico donde «no había duendes, ahí vivía toda la mitología germánica».

En Excelsior, el martes 11 de mayo de 2004, con la resaca del 10 de mayo, día internacional de las madres, apareció un encabezado suelto: «Madre, ayuna sola», que es una expresión imperativa. Lo que suele decirse por esas fechas es: «Madre hay una sola» o «Madre sólo hay una», pero se ha sustituido, cada vez más, por: «Madre, ayuna sola» (cosa que, con el neoliberalismo galopante, tal vez ya no será una actividad solitaria) o «Madre, sólo ayuna» (indicación que inmoviliza cualquier otra acción que pretenda realizar la madre en su día, así sea la de ir a comerse unas hamburguesas al carbón callejeras).



(Continuará)



Ladillo



Hay anuncios de todo tipo; veamos algunos, por cortesía de Xosé Castro Roig (http://xcastro.com/portera.html): «Se alquilan habitaciones para señoritas solteras de diferentes precios». «Ésta es la primera vez consecutiva que me sucede esto». En una tienda: «Con gusto le cambiamos todo artículo defectuoso por otro de igual calidad». «Vendemos ropa usada para señoras en buen estado». «Aproveche esta oferta que se hace una sola vez en la vida y que hoy repetimos por petición del público». En un hospital: «Visitas de 2 a 7. Sólo se admitirán dos personas por cama y máximo 30 minutos».



Imagen: www.flickr.com