Espectáculos
"Ensalada de locos". Foto: Archivo ESTO
8 de diciembre de 2008
"Ensalada de locos", en conserva
Aquellos años...
Jorge Almazán R.

Personalidades disímiles y parecidas a la vez. Tres hombres que, si bien pudieron ser parte del drama, optaron por la comedia. Durante cinco años estuvieron juntos para hacer reír con sus demencias, en un programa setentero donde el platillo principal era la "Ensalada de locos".

Héctor Lechuga y Alejandro Suárez laboraban en "Sábado alegre". Un día, Manuel "Loco" Valdés apareció en la emisión como invitado, y fue entonces que el productor Humberto Navarro les propuso un nuevo serial.

"En él se mezclaría la frescura de Lechuguita, las ocurrencias de Alejandro y mi locura", recuerda Manuel Valdés.

Tras aceptar el proyecto, Navarro buscó a Manuel Rodríguez Ajenjo para que se encargara del guión.

Así, para 1970 se realizó el primer programa, que presentó una entrada que explicaba a la perfección lo que el público vería en la pantalla chica.

"Lo más lógico era que fuera una especie de cocina, donde prepararíamos el menú de la velada. Por ello nos pusieron con baberos y cofias frente a la cámara", aseguró Héctor.

Durante la primera entrada de la serie, difundida aún en blanco y negro, el mismo Lechuga le dio la bienvenida a Manuel.

"¡Qué tal, mi querido Manuelito!, es un gusto que estés con nosotros en tu regreso a la televisión", le aseguró.

"Gracias Lechuguita. Es bueno estar de vuelta. ¡Agradezco mucho que me haya perdonado Emilio! No es cierto, la verdad es que Emilio (Azcárraga) y yo somos amigos de verdad", expuso el "Loco".

Después, Valdés le aventó harina a Lechuga, lo secundó Suárez, y de ahí se soltó una campal de harinazos.

"Esa fue la primera entrada, porque después se grabó otra, donde, si bien es cierto que le dio un huevazo a Héctor, fue sin querer, jamás pensé que no se rompería", dijo alguna vez Alejandro.

"A ese Alex se le pasó la mano cuando hacíamos el revoltijo del pastel en el programa. El huevazo en el ojo fue tan fuerte que estuve una semana con el ojo hinchado. No le reclamé nada, porque creo que fue un accidente, o eso creo", recuerda Héctor.

"El programa en aquellos años se basaba en la comicidad que hacía yo", apuntó Manuel, al tiempo que Suárez fue tajante: "No éramos irreverentes, éramos locos".

LOS PERSONAJES

Al iniciar los sketches, los primeros personajes del creador Manuel Rodríguez Ajenjo fueron: Jorge Salimaña (Suárez), Gulmaro Samarripa (Valdés) e Isadoro Sumárraga (Lechuga), para el cuadro "Loconomía", donde el tema a tratar era "El balero".

Después, "Las hermanitas Vivanco", con todo y su "pellizquito de pulguita", iniciaron su seducción al visitante de su botica, un hombre que "a todas las veo hermosas".

Tras ello, "La aventuras de Vulgarcito" hicieron reír al respetable, sobre todo cuando un profesor de inglés (Lechuga) le quiso enseñar la lengua de Shakespeare a "Aldo Vales", verdadero nombre de "Vulgarcito" (yeah, yeah Matea, te traigo finto...) -quien gustaba más de "La Familia Burrón", "Lágrimas y Risas", y "Chanoc.

"Existen gran número de anécdotas, nos divertíamos más nosotros que la gente, sobre todo con 'Vulgarcito', porque era cuando podía agarrar a guamazos a los dos, aunque después se desquitaban", adujo Alejandro.

Cada uno de los personajes tenía similitud con lo que en ese momento sucedía en el cine, la televisión y los deportes.

Ahí estaban "Los vaqueros", que después, de plano, se cambió a "El Buenote, El Feote y El Malito", "Cachiruloco" (con su chocolatote), "Risitas de cocina" y "Los comentaristas" -con "El Diablito Fernández", "Fernando Cuadros", "Nacho de la Torre Cárdenas" y "Geranio Prietito", la voz comercial de "Tepache Telegrama Negro", que no era otro que Xavier López "Chabelo" y que un día no acudió a la grabación porque estaba de viaje con "El Pecas" en Disneylandia.

También se hacía mofa de aquel eslogan del entonces Departamento del Distrito Federal: "Ponga la basura en su lugar", con "Pepe Nador" (¡újule Julita!), al igual que con las reglas de moral que existían en ese entonces, al grado de citar en varias ocasiones el "Manual de Carreño" en sketches como "Don Severo" y "Los hermanitos Morales".

Los contrastes se daban con "El simpatías" y "El babotas", este último, primo de "Vulgarcito", que por cierto, siempre lo "abarataba", mientras que en "El rey y sus locayos", los tres actores retrataban a la perfección a esos individuos que suelen estar de alfombra de los poderosos y reírse de cualquier tontería que salga de la boca de estos.

"Quienes nos veían en la televisión, se divertían con comedia sana, eso sí, bien loca", remarcó Alejandro.

En tanto, Manuel aclararó que les daban mucha libertad, "bueno, siempre hicimos lo que quisimos".

DE LA TV AL TEATRO

El éxito de la serie fue tal, que definitivamente tenían que aprovecharlo, por ello se planeó la forma de llevarlo al teatro.

"Hace más de 30 años llevamos la 'Ensalada de locos' al (Teatro de los) Insurgentes, fue magnífico, siempre estaba lleno y eso animó a los Navarro y Asociados S.A., productores del programa, a no imponernos nada; por el contrario, la improvisación era esencial", refirió Valdés.

De hecho, el 8 de julio del año pasado, en el teatro Aldama, se presentaron, pero bajo el nombre de "Ensalada de rucos". Durante la temporada, aquellos personajes que hicieron reír semana a semana al público, cobraron vida de nueva cuenta.

"Nos divertíamos y eso nos permitió que la gente riera con nosotros. Trabajar en 'Ensalada de locos', en donde tuvimos grandes invitados como "Chabelo", Angélica María y Anel, fue un placer", remató Lechuga.

EL FINAL

"Fueron cinco años de verdadera camaradería. Alejandro, Manuel y yo, nos llevamos muy bien. Por ahí se dijo que el programa terminó por pleitos entre nosotros, pero la verdad es que nada de eso sucedió por el contrario, los tres seguimos con una buena amistad", apuntó Lechuga.

Agregó que "la prueba está en que nos juntaron para hacer la 'Ensalada de rucos', 30 años después de que cada uno se dedicó a otras actividades. En mi caso, compartí créditos con Chucho Salinas, inolvidable, donde nuestro humor fue más hacia el lado político. Manuel y Alejandro siguieron con su comicidad, que hoy en día los coloca como de los mejores en ese rubro".

Héctor remató: "'Ensalada de locos' terminó porque ya había cumplido su cometido: divertir al público. Era tiempo de que cada uno buscara algo más que hacer, porque los tres somos hiperactivos".

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