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Opinión / Columna
Querido Paco Villalón: Este 3 de noviembre es una fecha histórica del toreo en nuestro país ya que en la correspondiente del año 1944 se registraron dos hechos de importancia: la reanudación de las relaciones taurinas hispano-mexicanas que estuvieron interrumpidas durante ocho años y el empleo, por primera vez, de la penicilina en la curación de una cornada. El escenario fue la Plaza de El Toreo de la Colonia Condesa, en la que volvió a pisar un ruedo mexicano, después de un largo paréntesis, un diestro español correspondiéndole el honor a Joaquín Rodríguez "Cagancho", ídolo muy querido de nuestra afición quien al igual de otros coletudos peninsulares nunca tomó parte de la campaña contra de los toreros aztecas, bien llamada "el boicot del miedo" por un matador español cuyo nombre no recuerdo en este momento. Con el gitano ojiverde alternaron esa tarde Carlos Arruza, "El Ciclón" y el regiomontano Luis Briones a quien se le anunciaba en los carteles como " Don Luis de Seda y Oro". El encierro fue de La Laguna, la famosa ganadería tlaxcalteca fundada hace un siglo por don Romárico Gonzalez (divisa tabaco y oro). Esa tarde "Cagancho", que fue recibido por el público capitalino con una ovación estruendosa, tuvo que matar tres toros debido al percance sufrido por "El Chinito" de la Sultana del Norte Luis Briones. El toro de la reaparición del diestro calé llevó el nombre de "Jazmín", al que le bordó una faena muy torera, matando al tercero de un clásico volapié. Arruza, a "Rondinero", segundo de la tarde, le cortó una oreja por la lidia enorme que le dio. El otro hecho histórico, estimado "Villita", como antes te dije, fue el empleo de la penicilina en una enfermería de plaza de toros. Cedo este espacio al historiador de la Plaza El Toreo, D. Guillermo E. Padilla , de cuya obra transcribo el párrafo alusivo: "Luis Briones sufrió impresionante cornada por el toro "Rondinero", cuando se echaba el capote a la espada (al intentar un quite al segundo que correspondió a Arruza). La lesión, situada bajo la ceja derecha, mostró fractura en el piso anterior a la base del cráneo y fue calificada de muy grave. Cabe consignar - asienta el Sr. Padilla - que fue aquella ocasión cuando se empleó por primera vez la penicilina en la curación de una cornada. El antibiótico fue proporcionado por el Gral. Maximino Ávila Camacho." En opinión de doctores, el advenimiento de la penicilina, descubrimiento debido al Dr. Fleming, es uno de los adelantos más eficaces para controlar y dominar muchas infecciones quirúrgicas. Los toreros españoles le han erigido un monumento al citado galeno frente a la puerta principal de la madrileña Plaza de Toros de Las Ventas, manifestación de la gratitud que le guardan por el beneficio que su descubrimiento representa para la torería. Cuando el Dr. Fleming visitó España en 1946 le pidió al Dr. Mariano F. Zúmel (Médico de la plaza madrileña) le diera su impresión sobre la evolución de las heridas por cuerno de toro tratadas con penicilina, contestándole que sólo la había aplicado en cuatro casos, que su experiencia era muy pequeña, pero que se le parecía que, efectivamente, la evolución posoperatoria era mejor, con menos complicaciones sépticas. Y hasta la próxima, D.M. |
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