Opinión / Columna
En la cancha  
Fernando Schwartz 
20 de noviembre de 2008

  Cuando se pierde la identidad se pierden los valores, y cuando éstos no aparecen simplemente no hay conjunto.

La Selección de México está en el hexagonal porque de local alcanzó nueve puntos, y porque de visitante el empate con Canadá le bastó para subirse al carro, pero dejando más dudas que respuestas y dejando en claro que hoy la Selección no existe como tal en el terreno de juego.

El equipo es intermitente y con poca claridad. Deja mucho espacio entre líneas y los balones parados en contra continúan siendo un verdadero dolor de cabeza.

Se está en el hexagonal. Muchos dicen que de panzazo o de milagro. Yo digo porque se cumplió como local para asegurar la visa, pero dejando en claro que de visitantes no podemos ya, y que mientras no se alcance esto, cualquier traspié en el Azteca será gravísimo en el empedrado camino a Sudáfrica 2010.

HONDURAS HIZO LO SUYO

La cancha, fatal para los dos por la lluvia. México quiso en el arranque, y al minuto y medio tuvo la llegada de Vuoso, pero de ahí en adelante, Honduras hizo suyo el partido.

Con pelotas divididas, faltas que no eran calificadas igual en un arbitraje localista de Batres, que no influye en el resultado, enmarcaron la primera mitad, donde Oswaldo sacó con la mano un cabezazo hacia atrás de Torrado, y donde con nervios a flor de piel trató de imponer su liderazgo en el equipo con sus acostumbrados gritos.

Pero este equipo necesita hoy algo más que eso. No hay acompañamiento para un punta solitario como lo fue Vuoso. Arce y Guardado no pesaron por los costados y "Sinha" nunca había jugado como media punta.

Torrado y Pardo hicieron todo por recuperar y dar salida, la que no se encontró, mientras que atrás, Márquez -que fue implacable- tapó todo lo que pudo ante el mal juego de sus tres compañeros en la defensa.

EL HUBIERA NO EXISTE

Hoy muchos dicen que si Vuoso mete el cabezazo que pegó en el metal hubiera cambiado la historia del partido. El hubiera no existe. El gol no cayó, pero cuando vino el autogol forzado de Osorio -porque si no Suazo la remataba también a placer- se le vino la noche a un equipo que no tiene capacidad de reacción y que así se había mostrado en Jamaica y en Canadá.

Ante la cancha resbalosa y la impotencia, comenzaron las patadas y malas entradas. Las tarjetas a Torrado, en segunda amarilla, y a Vela con roja directa, fueron correctísimas. Cuando Nery ingresó al partido hizo una entrada por detrás que de milagro no le valió tarjeta, y el cabezazo de Márquez, desviado por Valladares al final, para ser sinceros, hubiera disfrazado un marcador que México no mereció y que tampoco hubiera calmado las aguas.

CABEZA FRÍA

Se pasó al hexagonal con más penurias que alegrías. Éste empieza en febrero y no es tiempo de desbordar emociones y tomar decisiones atrabancadas.

Eriksson es responsable de su poco conocimiento del área, pero no culpable por los mínimos tiempos que ha tenido para trabajar.

El problema está en que debe ser más arropado por gente que le ayude e influya en sus decisiones. Quienes pidan hoy la cabeza de Eriksson estarían en grave error, porque no se trata de cambiar al segundo técnico del ciclo y que venga el que sigue, con otras ideas y a empezar de cero cuando el hexagonal ya es un objetivo inmediato.

Este equipo tiene que recuperar su identidad, tiene que encontrar su futbol, y al no creerse ni verse como el invencible del área, debe comenzar una reestructuración total de forma y fondo, donde también los dirigentes deben tomar la rebanada de pastel que les toca.

UNA NOCHE TRISTE

En San Pedro Sula, el Tri desnudó sus deficiencias. Para mí, se salvaron en su actuación individual, Rafa, que fue impasable atrás y que se hizo notar; Pavel, con su vaivén continuo; Vuoso con su hambre de gol, y paremos de contar.

Es triste y lamentable que contando con una llamada generación de oro, simplemente no levantemos cabeza y veamos cómo el tiempo pasa, agravando una crisis que ni el más pesimista hubiera soñado.

No sé qué tanto daño hizo el cambio de calendario con los tres primeros de local, pero lo que sí me queda claro, que el huracán que vive la Selección es más grande que aquel que cambió la calendarización. Esta noche, dentro del enojo y el coraje, trato de escribir con la mayor sensatez y claridad. Las emociones se quedaron en el cajón.

PREGUNTA: ¿Cuánto vale el gol de Vuoso en Canadá? Por hoy, 200 millones de dólares que no se han perdido. ¿Dará tiempo para recuperar la identidad y el futbol?

HASTA EL PRÓXIMO SILBATAZO

Comentarios:

fschwartz@oem.com.mx

PD: A muchos les chocará, pero con qué autoridad y diferencia se paraba México en la anterior eliminatoria con La Volpe. Más allá de su criticado carácter y forma de ser, eso hay que reconocerlo y decirlo.