Futbol mexicano
Eriksson tiene su reto más grande. Foto: José Luis García/ESTO
18 de noviembre de 2008
El Día H
Mañana será difícil, no imposible
Fernando Schwartz

El miércoles será el día H. México se enfrenta a Honduras, hay que jugar con huevos, con honor, con humildad, pero también hilando buen futbol, mostrando hegemonía perdida en el área, haciéndose notar en el terreno de juego, honrando la camiseta verde, dejando atrás las horrorosas dudas que ha levantado este ciclo, jugando en equipo y no dependiendo de héroes individuales. Todo esto espero el día H en la hermosa San Pedro Sula, para en febrero estar en el hexagonal final.

México debe salir avante de este compromiso en territorio catracho, como ya lo hiciera en peores condiciones en 1993. En aquella ocasión, en el ciclo Mejía Barón, viví muy de cerca lo que la volatilidad de carácter en Honduras, donde la pasión por el futbol se desborda gracias a las famosas aseveraciones de Manuel Seyde: "Los ratones verdes" y la de Nacho Trelles: "Ahí se juega con pelota cuadrada".

Esto lo vivimos desde el hexagonal de 1981, en donde México fue de la esperanza a la desilusión y de ahí la eliminación para el Mundial de España 1982.

De ese fracaso fue donde nació la idea de jugar la eliminatoria a visita recíproca. México llegó vivo al último partido, pero enfrentando al local Honduras en el último partido se empató a cero y se quedó fuera del Mundial, dándole el pase a hondureños y salvadoreños. Un mes de estancia en Tegucigalpa de nada sirvió.

La de Mejía Barón en 93 sí que fue dramática y difícil visita, donde con futbol México venció a Honduras 4 goles a 1. La serenata de la noche anterior fue escuchada largo tiempo por el propio Miguel en las afueras del hotel.

En una maniobra ágil e inteligente sacó a sus jugadores del hotel, ocultos en autos comunes y corrientes, para que en un hotel a 750 metros de distancia ni sintieran las canciones ni escucharan los cohetones que caían en los balcones de las habitaciones.

Eso de 93 si era para preocuparse, ya que el irresponsable Salvador Nasrallah, chileno naturalizado catracho, lanzó una campaña en el Canal 5 de Honduras que decía: "Hondureño, ve al estadio para ver cómo le ganamos a México el domingo. Si tienes servicio militar no vayas; tienes que estar ahí para ver cómo le partimos la madre a los mexicanos".

Diógenes Cruz atizó el fuego también por la radio toda la semana. Esto, más algunas otras campañas, hicieron que el ambiente del estadio Tiburcio Carias, en Tegucigalpa, fuera espantoso.

La cancha estaba rodeada de militares. Tan luego salieron los mexicanos en pants a la cancha para caminar, Ramón Ramírez fue alcanzando por un proyectil y todos fueron llevados al vestidor.

En el encuentro, México demostró con futbol que no tenía miedo y ganó con un categórico 4-1. Desde el minuto 2, García Aspe abrió con disparo a balón parado desde la izquierda. Luis Flores aumentó a los 45 del primero con tiro libre. En la segunda parte, Luis García, en jugada individual, hizo el tercero. Honduras acercó en tiro de esquina con anotación de Flores. A balón parado, Ambriz hizo el cuarto. México ganó con tres balones parados el 2 de mayo de 1993, 15 años atrás. Pero 15 años después y en San Pedro Sula, también se pueden imponer condiciones desde un principio.

La banca mexicana fue agredida todo el partido en ese juego del 93. Al final, mientras entrevistaba yo a los Luises, Flores y García, las agresiones fueron subiendo de tono, y ya al estar en el vestidor comenzaron disturbios afuera del estadio.

El señor Burillo dio la orden de que la prensa mexicana se resguardara con el equipo en el vestidor y por las ventanas de éste cayeron granadas de gases lacrimógenos.

Todos tuvimos que salir a la cancha con toallas mojadas en el rostro. Cinco horas después, equipo y prensa salimos resguardados por militares hacia el hotel, y al día siguiente, de regreso a México.

Cuento esto de 93 porque esa sí fue una batalla que se ganó en la cancha, aun sobre la batalla fuera de ella.

AHORA ES DIFERENTE

En San Pedro Sula, en el 2001, con una derrota de 3-1 después de perder en el Azteca con Costa Rica y con aquel gol de Med-ford, ocurrió la caída del timón de Enrique Meza y la llegada de Javier Aguirre.

En ese camino al 2002, Ramón anotó el gol mexicano, y ya en el Azteca, al cerrar la eliminatoria el 11 de noviembre del 2001 México goleó a Honduras 3-0 y calificó, quedando fuera los catrachos de Maradiaga.

Ahora la historia del 2008 es que Honduras necesita ganar para pasar, y golear a México para ver la combinación de Jamaica-Canadá y dejar fuera a los tricolores.

Honduras ya nos dejó fuera de los Juegos Olímpicos de Sydney en el 2000 cuando en Hershey, Pennsylvania, y la falla del penal de Juan Pablo Rodríguez, quedamos eliminados. Ocho años después y en su territorio, Honduras está en la posibilidad de volver a vencer a México, y avanzar a la vez junto con el Tri al hexagonal.

En San Pedro Sula hay vigilancia extrema para el partido, que Concacaf ha calificado de alto riesgo. San Pedro presiona pero no es Tegucigalpa, donde el estadio no fue aprobado para la eliminatoria, por no tener estacionamientos y no ser seguro.

El Francisco Morazán, donde se hará el partido, es de mayor control y además hay una pista atlética que separa la tribuna de la cancha. Las condiciones son muy diferentes a 15 años atrás, pero en este comentario del Día H, sólo quería plasmar que cuando hay huevos, honor, humildad, honradez y hegemonía, Honduras sólo será anécdota cuando se esté en el hexagonal, donde sí estoy temblando desde ahora, si seguimos igual.

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