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Opinión / Columna
Hace algunos años Vinicio Castilla comentó que su deseo al estar cerca del final de su carrera era llegar a manejar un día a los Naranjeros de Hermosillo en la Liga del Pacífico, y el martes la directiva de ese club que hace un año no calificó a los play offs, anunció la despedida de Paquín Estrada para nombrar en su lugar al que fue gran jonronero de Ligas Mayores y quien va a jugar también la tercera base. Y casi juntos, como las dos partes de un emparedado, se anunció igualmente que el mismo Vinicio había sido nombrado, tal como se esperaba, manager de la Selección Mexicana que competirá en marzo en el segundo Mundial de Ligas Mayores cuya primera fase tendrá el Foro Sol como escenario. El debut de Vinicio como manager fue en los Juegos Panamericanos de hace un año, cuando en Brasil el equipo mexicano terminó con una aceptable medalla de bronce. Esta vez el team nacional tendrá todo un trabuco y la primera meta será pasar a la segunda ronda, ya por jugarse en Estados Unidos, después de los partidos en el Foro contra Cuba, Australia y Sudáfrica. Tenemos el talento para terminar en primer lugar, aunque con un segundo puesto se calificaría, pero ya sabe usted todas las cosas que nos han pasado en los torneos internacionales en que tal parece que nos persigue un maleficio. Creo que para Vinicio es más reto el trabajo en Hermosillo, donde los directivos no le tienen nada de paciencia a sus managers, que el de la Selección Mexicana. Llevamos un tiempo que Naranjeros y Culiacán han dejado de ser una apuesta segura para los play offs y ha terminado la era de hacerse de fama y echarse a dormir. En el standing actual los naranjas están a mitad de la tabla y Culiacán anda en la horrible vecindad llamada sótano. Para Paquín, un gran manager sin duda, es un nuevo tropiezo en el Pacífico, donde precisamente ha sido removido de los dos equipos citados que esperan todo o adiós. Para Vinicio significa la alegría de volver a jugar que tanto le gusta y que se le cumpla un deseo que tenía hace tiempo: manejar a los Naranjeros. Esta vez, como manager, tendrá que pasarse las fiestas de diciembre en Hermosillo, ya que el año pasado se fue a Denver en esos días, tal como lo estipulaba su acuerdo, y cuando regresó la naranja no fue mecánica y estaba exprimida. Otra buena noticia es que si Vinicio va a jugar en Hermosillo, entonces también estará en la tercera base de nuestra Selección en marzo. Un nuevo retorno del campeón. |
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