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Opinión / Columna
Chengdú, China.- El jalisciense Óscar "Chololo" Larios y el neoleonés Julio César "Pingo" Miranda se plantaron ante el micrófono para hablar ante la crema y nata del pugilismo universal congregada en esta ciudad de la República Popular de China. El "Chololo" se quitó la presión de peleas obligatorias al mostrar la gran cicatriz que le quedó de su triunfal aunque durísima defensa de la correa pluma contra Takahiro Aoh, en Japón, y el "Pingo" aseguró la oportunidad por la diadema mosca del orbe. Larios exhibe un cuerpo esbelto, producto de su gusto por el ejercicio físico. "Es un vicio; aunque me retire, voy a seguir corriendo todos los días. Me enfado cuando no hago nada", comenta, tras servirse un gran plato del bufet. Miranda también acudió al congreso anual de 2007 en Manila, acompañado de su promotor, Rosalío Avilés, quien envía saludos a Martín Bravo, presidente de la Asociación Mutualista de Ex Boxeadores de la República Mexicana. "Mi meta era ser nombrado retador oficial del campeón Daisuke Naito", dijo este peleador que lucha por el porvenir de su hija Yareli, de tres años y medio de edad, y del varón que espera con su esposa Marina para el 1 de enero ("creo que ahí me quedo", acota). Sus victorias sobre el "Mako" Leyva y Omar Salado le han dado una mayor seguridad en sí mismo. Visitar la reserva de osos panda, tesoro nacional de este país, a tres cuartos de hora en autobús desde el hotel Jinjiang, resulta una experiencia incomparable. El periodista británico de Reuters, James Blears, sencillamente exclamó: "I'm fascinated". Debido a que los dos días anteriores fueron soleados (el clima venía siendo frío y lluvioso), los pandas salieron de sus madrigueras y fue posible admirarlos hasta que llegó la hora de regresar. Hay oportunidad de tocarlos -con extremada suavidad- y fotografiarse con ellos, por 400 yuans (la moneda local está actualmente a 6.7 por un dólar), lo cual ayuda para los fuertes gastos de manutención y de conservación, así como de investigación. Uno de los momentos más gratos es cuando se observa, a través de un cristal (ahí no se permite filmar ni tomar fotos) a los pandas bebés, pues sus gestos o actitudes son similares a las de un ser humano. En otra sección de dicho parque ecológico también se puede mirar a esa otra rara especie que son los pandas rojos, mucho más pequeños que sus parientes albinegros. jlcamarillo@esto.com.mx |
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