Futbol mexicano
EN el medio campo, Morales tuvo que batallar con el paraguayo Verón. Foto: Carlos Ochoa / ESTO
2 de noviembre de 2008
Maldición de 26 años
Rodriigo Macotela

GUADALAJARA, Jalisco.- El estadio Jalisco terminó como una cancha maldita para los Pumas.

Cancha embrujada.

Mansión del terror en la que los felinos no han podido vencer a las Chivas en los últimos 26 años. Y ya no habrá nueva oportunidad, ya que la próxima vez que los capitalinos visiten Guadalajara, se enfrentarán al Rebaño en su nuevo estadio, a mediados del próximo año.

No se pudo romper la maldición. No se pudo romper en esta hermosa noche de brujas. Así que los universitarios cargarán con estos 26 años de mala suerte.

Será una losa muy pesada para todos los jugadores que durante este largo tiempo sufrieron descalabros o alcanzaron pírricos empates en el coloso de la avenida Independencia, donde ayer los universitarios dieron un gran partido, pero apenas igualaron 1-1 con el Rebaño Sagrado.

No hubo hechizo que rompiera con la maldición. Así que la racha perdurará para toda la eternidad.

EL JUEGO

Valió el boleto todo el segundo tiempo, en el que Darío Verón puso en ventaja a la visita con un impecable cabezazo.

El "Hechicero" encontró la pócima para quebrar la maldita racha, aunque el efecto apenas duró 20 minutos, pues un golazo de Patricio Araujo a los 72', dejó tablas esta épica batalla. Una batalla intensa, reñida y muy caliente.

Fueron 45 minutos vibrantes, espectaculares. De ida y vuelta. Con el Jalisco a reventar y en efervescencia total.

Así que la repartición de puntos fue justa.

Eso sí, ambos equipos tuvieron claras oportunidades para quedarse con todo el botín, aunque la mala puntería lo evitó.

Primero fueron los visitantes, quienes con el 1-0 a favor, estuvieron cerca de sentenciar en un contragolpe que Ismael Iñiguez terminó por desperdiciar. Su disparo se estrelló en un poste, estremeciendo la portería de Víctor Hugo Hernández.

Y el Rebaño, ya con el 1-1, se fue con todo al frente y cerca estuvo de ganar, sólo que Toño Salazar voló el balón, tras un cabezazo ya casi en el área chica.

Respiró el "Tuca".

Se lamentó Efraín Flores.

Y así terminó el partido con aplausos para ambos conjuntos, que dejaron el corazón dentro del terreno de juego.

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