Extensión deportiva
13 de octubre de 2008
Intervención de Felipe Calderón, en la tercera convención del deporte panamericano
Discurso del Presidente Calderón
ACAPULCO, Gro.- En la inauguración de la Tercera Convención del Deporte Olímpico Panamericano, en este puerto del Pacífico, el Presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, habló ante el presidente del Comité Olímpico Internacional, Jacques Rogge; don Mario Vázquez Raña, presidente de la Organización Deportiva Panamericana; Felipe Muñoz, presidente del Comité Olímpico Mexicano, e invitados y participantes en este cónclave, que México no ha logrado consolidar su desarrollo deportivo por dos razones fundamentales.

A CONTINUACIÓN, EL DISCURSO ÍNTEGRO DEL PRESIDENTE DE MÉXICO, FELIPE CALDERÓN:

MUY buenos días, amigas y amigos.

Doctor Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional.

Don Mario Vázquez Raña, presidente de la Organización Deportiva Panamericana.

Contador Público Zeferino Torreblanca Galindo, gobernador del Estado de Guerrero.

Diputado Carlos Reyes Torres, presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado de Guerrero.

Ingeniero Félix Salgado Macedonio, presidente municipal de Acapulco.

Magistrado Edmundo Román Pinzón, presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Guerrero.

Licenciado Felipe Muñoz, presidente del Comité Olímpico Mexicano.

Honorables miembros del presidium.

Distinguidos invitados especiales del continente y del mundo.

Señoras y señores:

El deporte es una condición indispensable para alcanzar el desarrollo humano integral. Por eso me alegra mucho estar con ustedes para inaugurar la 3ª. Convención del Deporte Olímpico Panamericano y la asamblea respectiva.

En nombre del pueblo y el Gobierno de México doy la más cordial bienvenida a todos los participantes en esta importante reunión.

Saludo con afecto y aprecio al doctor Jacques Rogge, a quien verdaderamente le agradezco estar aquí.

También es un honor contar con la presencia de los representantes de los 42 comités olímpicos de América, de ministros del Deporte y de integrantes de las organizaciones deportivas internacionales que asisten a esta convención.

Agradezco especialmente al doctor Rogge haber autorizado, según me ha comunicado don Mario Vázquez Raña, la posibilidad de organizar en el año 2010 el Festival Olímpico del Bicentenario aquí, en México.

Esta será una justa deportiva que, bajo la cobertura del Comité Olímpico Mexicano, nos permitirá hacer concurrir a las y a los mejores deportistas de todo el mundo para celebrar junto con los mexicanos dos siglos de libertad a través de las competencias deportivas reconocidas por la organización olímpica internacional.

Asimismo, quiero hacer un reconocimiento a la labor que durante muchos años ha realizado don Mario Vázquez Raña, hoy recientemente reelecto presidente de la Organización Deportiva Panamericana. Lo felicito por impulsar eventos como este, en el que se privilegia el entendimiento entre naciones y sus respectivos gobiernos y los organismos olímpicos.

Estoy convencido de que no solamente México, sino todos los países de América reconocen su gran labor en favor del olimpismo.

Celebro que esta convención, amigas y amigos, sea en una fecha tan significativa como es el XL Aniversario de los XIX Juegos Olímpicos celebrados precisamente en nuestro país.

Hoy los recibe México, que se identifica plenamente con los valores del olimpismo, los valores de la paz, de la fraternidad, del respeto y el entendimiento; los valores de la concordia entre las naciones.

Estos son, precisamente, los ideales que animan a la Organización Deportiva Panamericana, que cumple 60 años de vida.

En México nos sentimos orgullosos de pertenecer a este organismo. Por eso, mi país hace suyos los propósitos de esta reunión.

Si bien somos conscientes de que la competitividad y la calidad deportiva dependen fundamentalmente del trabajo de cada país, también sabemos que la colaboración internacional es un medio poderoso para avanzar más rápidamente en esa dirección.

La cooperación es uno de los mejores recursos que tenemos para abrir nuevas avenidas de progreso al deporte de alto rendimiento en nuestro continente americano.

Tengo plena confianza en que el intercambio de ideas y experiencias contribuirá al avance atlético de nuestras naciones.

El deporte es una actividad fundamental para los países porque infunde valores esenciales para la convivencia humana, como la perseverancia, la disciplina y el trabajo en equipo; es el vehículo por excelencia para conducir la energía transformadora de la niñez y de la juventud. Es un factor estratégico para forjar el carácter y templar el espíritu de nuestros pueblos.

Los mexicanos sabemos que el nivel deportivo que hemos alcanzado no se corresponde con el enorme potencial de nuestra población.

México tiene más de 105 millones de habitantes, sin contar los millones de mexicanos que han migrado, particularmente a Estados Unidos.

En nuestro sistema educativo actualmente están inscritos más de 30 millones de estudiantes.

Muchos de nuestros niños cuentan con la fuerza, la capacidad y el talento para lograr una trayectoria deportiva exitosa. Por eso, sociedad y Gobierno compartimos el reto de forjar y abrirle paso a una nueva generación de deportistas mexicanos de talla mundial.

México no ha logrado consolidar su desarrollo deportivo probablemente por dos razones fundamentales:

Primero, porque no existe una cultura extensa, extendida, del deporte y de la actividad física y, en consecuencia, la práctica deportiva no es generalizada; la práctica deportiva es francamente escasa en la escuela, en los centros de trabajo, en los espacios públicos, en las actividades cotidianas de nuestras familias.

Las actividades sedentarias han ido ganando terreno en las diversas esferas de la vida cotidiana.

Segundo, hay que reconocerlo, porque no hemos logrado como país integrar una estrategia deportiva articulada y coordinada. El común denominador de los triunfos de muchos competidores mexicanos en justas deportivas internacionales se sustenta en el esfuerzo, en la tenacidad y en el talento individual, más que en fruto del trabajo colectivo o institucional.

Para cambiar esta realidad que dificulta la formación de nuevos talentos y limita la cosecha de triunfos del deporte nacional, los mexicanos estamos asumiendo el reto de avanzar en los siguientes frentes:

Uno. Lograr que cada vez más niños, jóvenes y adultos realicen deporte o practiquen alguna actividad física de manera regular. Nos hemos propuesto masificar la práctica deportiva, no sólo para buscar atletas de alto rendimiento, que los tendremos, sino también para combatir la obesidad infantil, que ya es un problema de salud pública y tiene constituido a nuestro país como la nación con el mayor número de obesos entre los niños y los jóvenes en el mundo.

Dos. Para revertir el avance de enfermedades asociadas a la vida sedentaria como la diabetes, el cáncer, los padecimientos cardiovasculares.

Y tres. Para evitar que nuestros niños y jóvenes caigan en la trampa mortal de las drogas.

Rediseñar el sistema deportivo mexicano para ofrecer apoyos y estímulos que verdaderamente contribuyan a la formación y el desarrollo de competidores de alto rendimiento.

Estamos decididos a aprovechar todo el potencial de una nación joven, una nación de jóvenes como México, que ya ha demostrado que puede brillar con luz propia en las competencias más importantes del mundo.

Para mí, es una prioridad hacer del deporte y la actividad física un motor del desarrollo de los mexicanos. Creo firmemente que mientras más niños y jóvenes lo practiquen México contará con más atletas de excelencia y, en consecuencia, con más oportunidades de triunfo. En suma, mi país está trabajando intensamente y lo haremos de manera coordinada con el Comité Olímpico Mexicano para construir un sistema deportivo a la altura de las aspiraciones de nuestra sociedad y de los retos de nuestro tiempo.

Debemos dejar atrás el conformismo y las inercias y convertir el deporte en uno de los ejes del desarrollo social y humano.

Queremos que México deje de ser también en el deporte un país de excepciones para convertirse en un país de oportunidades.

Señoras y señores:

Esta fecha también es muy especial para todos nuestros pueblos, porque hoy se conmemora el Día de la Raza, el día del descubrimiento de América. Este aniversario nos recuerda el encuentro de dos civilizaciones fundamentales y el surgimiento de un nuevo mundo. Nos recuerda también el carácter pluriétnico y pluricultural de nuestras naciones.

En tan singular día, vale la pena recordar lo mucho que nuestros pueblos y el mundo necesitan al deporte y al deporte organizado; lo mucho que la civilización contemporánea, en este siglo XXI, requiere de los valores impulsados por el olimpismo.

Ante la transición epidemiológica, por ejemplo, que la civilización enfrenta y que hará que el nuevo desafío de la salud lo constituya la generalización de enfermedades que son más difíciles y más costosas de curar, como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, provenientes de una vida sedentaria, es precisamente el deporte y el olimpismo un instrumento de política pública que a nivel continental y a nivel global tiene que estar presente en la vida de nuestros pueblos.

O frente a la amenaza de la nueva esclavitud de las adicciones, el deporte organizado y su movimiento cumbre, el olimpismo, deben ser la fuerza liberadora que evite y rescate a la niñez y a la juventud de esta nueva sumisión del siglo XXI.

O en un mundo convulsionado nuevamente por el odio y la confrontación entre naciones, culturas o ideologías, el olimpismo, como ayer y como siempre, debe ser la fuerza que cohesione y contribuya a la convivencia pacífica entre pueblos.

En un mundo agobiado por sus problemas, el deporte organizado y, por supuesto, el olimpismo, deben ser el movimiento que dé un nuevo ánimo, un nuevo aliento y forje un nuevo espíritu de esperanza y de seguridad en sí misma a la humanidad.

De cara al futuro, quiero decirles que los mexicanos seguiremos contribuyendo con la organización olímpica panamericana, que seguiremos trabajando con absoluta entrega y determinación para recibir aquí, en el año 2010, el Festival Olímpico del Bicentenario; en el año 2011 los Juegos Panamericanos de Guadalajara.

Tengan la certeza de que cumpliremos en tiempo y forma con este compromiso que tenemos con los países que todos ustedes representan.

En México estamos trabajando por la amistad y la fraternidad entre los pueblos, por la unidad de todos los pueblos y regiones de nuestro continente americano, desde Alaska hasta la Patagonia.

Unidos por estos sólidos lazos que identifican a nuestras naciones, yo los invito a continuar trabajando juntos por un mayor desarrollo deportivo continental y a ampliar los horizontes del olimpismo internacional en nuestro continente americano.

Y ahora, si me lo permiten, quiero que me acompañen formalmente a hacer la Declaratoria de Inauguración de esta Convención:

Hoy, 12 de octubre de 2008, siendo las 11 horas con 35 minutos, declaro oficialmente inaugurada la 3ª Convención del Deporte Olímpico Panamericano, y estoy seguro de que sus trabajos serán muy fructíferos y contribuirán al avance deportivo de los países de América.

Les deseo el mayor de los éxitos.


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