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Box
Édgar Sosa y su pequeño hijo en la redacción de ESTO. Foto: Juan Ramos/ESTO
29 de septiembre de 2008
"Mi meta es hacer diez defensas"
Charla con Sosa
Ernesto Castellanos G.
Édgar Sosa, el campeón mundial minimosca (CMB) que emocionó más de 10 mil aficionados el sábado pasado en la Arena México al retener su corona por puntos ante el retador filipino Sonny Boy Jaro, hizo ayer una visita a ESTO para saludar a sus amigos que han seguido su carrera desde sus comienzos. Limpio del rostro, señal de su excelente defensiva ante un ponchador como Jaro, quien incluso se dio el lujo de enviarlo a la lona, Sosa afirmó: "La tensión ha pasado. El compromiso quedó atrás. En las próximas dos semanas me voy a dar un buen descanso, me voy a dedicar a la familia y estamos viendo adónde nos vamos a ir de paseo". Pero Edgar no se olvida del todo del pugilismo. "En los próximos días voy a hablar con mis dirigentes, ya que lo que viene es la pelea obligatoria contra el filipino Juanito Rubillar. Espero que lo traigan a México, él es el retador, así es que si desea la corona que venga por ella". El campeón agregó: "Por fortuna todavía no tengo muchos problemas para dar el peso. Mis deseos son hacer diez defensas de mi título y luego pensar en brincar a mosca. Llevo seis, así es que fácilmente tengo algo así como un año para hacer cuatro exposiciones más, de aquí a septiembre de 2009". Édgar llegó acompañado de su esposa Karina, su hija Areth y su hijo Natan, su sobrinita Fernanda y su hermano Miguel. LA CAÍDA Edgar afirmó: "Después de cada pelea, ya en calma, por mi mente pasa como una película todo lo que sucedió durante el encuentro. Examino errores que no debo volver a cometer. Por ejemplo, la caída que tuve en el noveno round. Fue a causa de un parpadeo, así como un acierto de él. Jaro pega duro. Sucedió cuando tiré un jab y él, al mismo tiempo, soltó un gancho de zurda que me pescó la mandíbula. Me tumbó, pero no me lastimó, y la prueba fue que me levanté a recuperar terreno y cerré fuerte. Cuando me levanté de la lona sabía que el filipino se iba a ir con todo, esquivé varios ganchos y fui al ataque". Sobre Jaro, el monarca resaltó: "Es un peleador muy fuerte, de gran pegada. Lo que me sorprendió fue que no atacó, yo tuve que ir hacia adelante, proponer la pelea, arriesgar, de otro modo habría sido un pleito muy aburrido". Sosa comentó que después del combate se fue al hotel donde estuvo alojado, departió con los suyos y cenó dos tostadas de tinga y agua de jamaica. A las 4 de la mañana se fue a dormir. A las siete se levantó para desayunar huevos con chorizo y un jugo. El monarca se dolió del puño derecho durante la contienda. Mostró esa mano, con leve inflamación. No pasó a mayores. "Siempre que peleo se me va el sueño. Considero que eso sucede por la carga de adrenalina que traigo", asentó. |
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