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Lucha Libre
El "Maestro Lagunero" está asimilando luchar sin máscara, luego de 30 años de incógnito. Foto: Mario Licona/ESTO
25 de septiembre de 2008
"La leyenda soy yo": Blue Panther
Descarta volver a ser rudo
Alfredo Ascencio
"La máscara era mi vida, mi imagen, era un símbolo, pero la leyenda soy yo". Así asimila Blue Panther la derrota en el 75 aniversario de la lucha libre en México, que le costó despojarse de su tapa y mostrarse tal cual es. Reconoce que le ha costado mucho adaptarse a su "nueva identidad" en la lucha y en sólo cuatro presentaciones, la gente y hasta los rivales lo han aplaudido por su profesionalismo. "Ahí vamos brincando todavía, tratando de asimilar la derrota, para mí fue una mala noche. Sí, es muy duro, es una transición de la noche a la mañana y después de 30 años, me voy despertando porque esto fue un golpe emocional que yo pensé que estaba preparado, pero no, es mentira. Yo le metí fuerte, le echaba todas las ganas, pero no esperaba este tipo de golpe", comentó un todavía triste "Maestro Lagunero", a quien muchos lo daban como seguro ganador, pero perdió en fracciones de segundos. Ahora viene una reinvención del personaje, pues considera que aunque no tiene máscara, cuenta con el conocimiento, madurez, experiencia y el amor por la lucha libre que le impiden comenzar desde cero. "Yo te puedo asegurar y decir que hay Panther para rato. Ahorita estoy en el mejor momento de mi carrera, luchísticamente. Inicia una nueva etapa, nueva vida, nueva carrera, nueva oportunidad de estar con el público, hay que seguir adelante, la lucha libre para mí sigue y ustedes van a ver que la lucha todavía necesita a Panther y Panther necesita de la lucha", afirmó Genaro Vázquez. Por lo pronto, descartó apostar su cabellera en un futuro próximo y desearía un mano a mano contra el Villano V, antes que vengar su máscara y aceptó que el martes pasado en la México se sintió como un novato. "En un principio, cuando soltaron la música, (estaba) nervioso, muy tenso, no sabía cómo me iba a recibir la gente, los primeros que me toparon para salir, tras bambalinas, fueron los rudos y pues me empezaron a ofender, conforme fui caminando hacia el ring, la gente se empezó a parar, dándome una ovación en general, rudos y técnicos, eso se lleva dentro de uno por siempre". |
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